Piden dos años de prisión para el dueño de un establecimiento por agredir sexualmente a su empleada

 Piden dos años de prisión para el dueño de un establecimiento por agredir sexualmente a su empleada
Piden dos años de prisión para el dueño de un establecimiento por agredir sexualmente a su empleada

El juzgado de lo Penal número Dos de Salamanca ha acogido en la mañana del jueves un juicio contra el dueño de un establecimiento, F.S.G., por una presunta agresión sexual a su empleada durante el verano de 2014. La acusación y el Ministerio Fiscal han pedido dos años de prisión y tres de alejamiento para el imputado mientras que la defensa ha pedido la libre absolución del mismo al tener diferentes percepciones sobre la verosimilitud de la historia. El fiscal, además, ha subido su petición a 2.000 euros de sanción por la responsabilidad civil del acusado. 

El suceso se retrotrae a agosto de 2014 cuando la presunta víctima denunció ante la Policía Nacional una agresión sexual ocurrida en la mañana del 11 de agosto de 2014 en la trastienda del establecimiento, sito en la calle Torres Quevedo de la capital salmantina. Según la susodicha, T.S.C., los hechos ocurrieron a media mañana cuando fue a recoger un objeto a un cuarto contiguo al establecimiento, siguiéndole el empleador a continuación para cerrar la puerta a su paso, abrazarla e intentar besarla, llegando incluso a chuparle el cuello y tocarle un pecho, hecho que niega el acusado.

El imputado, además, aseguró que la relación que mantuvo con su empleada fue estrictamente laboral y que tan solo en alguna ocasión le dijo que estaba contento con su trabajo, sin ofrecerle ninguna relación como afirma la presunta víctima. F.S.G. aseguró también que el hecho es inverosímil ya que nunca están solos en la tienda y, aunque en la trastienda no hay público, desde dicho cuarto se escucha incluso la respiración en el propio establecimiento, así como la expresa orden de que nunca se puede dejar la caja registradora, situada cerca de la puerta de entrada y salida, sin vigilancia. 

Afirmó, asimismo, que este hecho, una milonga según sus palabras, le está "hundiendo la vida" en todos sus ámbitos, incluida la familiar ya que tiene una mujer y dos hijos, y achaca la denuncia, que no podía imaginar según dijo, a que unos días antes había despedido a la pareja de ella, que trabajaba publicitando el establecimiento, como también el hecho de seguir cobrando sin ir a trabajar debido a una baja durante los siguientes seis meses, fecha en la que acababa el contrato.

La presunta víctima, por su parte, declaró que, al contrario de lo que dijo el acusado, le había dicho en más de una ocasión que estaba enamorada de ella hasta, incluso, pedirle que se fuera a vivir con él para que le pudiera tratar "como una reina". Según su versión, el presunto autor de los hechos, ya había entrado con más chicas en la trastienda anteriormente sin que ella hubiera escuchado nada porque tampoco le interesaba. 

T.S.C., asimismo, afirmó que, tras el suceso, mensajeó a su madre que le llamó a continuación aconsejándole que se quedara hasta terminar la jornada laboral para denunciar el hecho por la tarde, algo que hicieron. El abogado de la defensa recriminó que no se aportara el mensaje como prueba en ningún momento de la instrucción. Una vez en la Policía, los agentes le instaron a que fuera a urgencias dado su estado de nerviosismo, derivándoles estos a su médico de cabecera que, a su vez, le derivó a un equipo de psicólogos, algo que, según el abogado de la defensa, tampoco viene registrado, aunque el propio médico de cabecera, testigo en el juicio, afirmó que era cierto. 

La denunciante aseguró también que no se encontraban en el lugar de los hechos una serie de testigos que, en su declaración, aseguraron estar. De hecho, una joven afirmó que había hablado con la presunta víctima momentos después de la presunta agresión sin que le hubiera contado nada ni estuviera nerviosa por lo sucedido. Versiones diferentes tienen también los testigos y T.S.C. sobre otros diferentes hechos. La denunciante, por ejemplo, aseguró que no se mostró voluntaria a ir con su empleador a hacer el Camino de Santiago, algo que niega una testigo que, sin embargo, no pudo asegurar si pudiera tratarse de una broma. Tampoco coincidieron otras declaraciones como lo acontecido en las fiestas de una localidad salmantina en la que, según una testigo, la presunta víctima comentó el ir a buscar al dueño del establecimiento, algo que niega la denunciante. 

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