LUNES DE AGUAS

La lluvia lastra pero no imposibilita la celebración del tradicional Lunes de Aguas

La lluvia lastra pero no imposibilita la celebración del tradicional Lunes de Aguas

Algunos valientes han decidido acercarse al Puente Romano para situarse bajo los arcos y festejar una de las festividades por excelencia de Salamanca. Sin embargo, tanto el Arroyo del Zurguén como La Aldehuela se encuentran desiertas

Salamanca celebra, un a√Īo m√°s, una de sus citas m√°s tradicionales: el Lunes de Aguas, que congrega a miles de salmantinos para merendar el tradicional hornazo.



Este a√Īo la celebraci√≥n no est√° exenta de lluvia, con ligeras precipitaciones desde media ma√Īana, que han provocado que zonas tradicionalmente repletas de gente en un d√≠a tan se√Īalado hoy se encuentren vac√≠as o bien en su totalidad o bien en su gran mayor√≠a.

Con motivo de esta festividad se permite la estancia en la chopera y el monte de utilidad p√ļblica de La Aldehuela, as√≠ como a la zona habilitada para esta actividad en la Ciudad Deportiva. El acceso a esta zona se realiza por la entrada de la Ciudad Deportiva m√°s pr√≥xima a las piscinas municipales, quedando el segundo acceso, el m√°s cercano a la pista cubierta de atletismo, para uso exclusivo deportivo.

En la Aldehuela de los Guzmanes, donde se preveía una importante afluencia de personas y vehículos, la Policía Local podría proceder a desviar el tráfico en la avenida de la Aldehuela, a la altura del puente Juan Carlos I, si fuera necesario y en función de la posible saturación de las zonas habituales de estacionamiento (explanada del rastro) y de los nuevos aparcamientos situados frente a la ciudad deportiva, que todavía no se encuentran disponibles en su totalidad. En este sentido, se recomienda la utilización del aparcamiento en superficie ubicado entre las calles Lucio Marineo, Arias Pinel y la propia avenida de la Aldehuela.

La ciudad deportiva y sus entornos, la chopera y el monte de utilidad p√ļblica colindantes, el parque del Bald√≠o y los restantes terrenos de recreo y esparcimiento junto al cauce del r√≠o Tormes, que acoger√°n sin duda a miles de salmantinos, ser√°n objeto de atenci√≥n especial por parte de la Polic√≠a Local de Salamanca.

Algunas de las zonas mencionadas, concretamente las arboladas y sus alrededores, podr√≠an restringirse al uso p√ļblico en el caso de que fuera necesario acordonarlas preventivamente por motivos de seguridad ante la posibilidad de fuertes rachas de viento, si las previsiones meteorol√≥gicas as√≠ lo indicaran.

¬ŅPor qu√© se celebra el Lunes de Aguas?

Como recoge el Ayuntamiento de Salamanca, los or√≠genes del Lunes de Aguas se remontan al siglo XVI. El 12 de noviembre de 1543 hace su entrada solemne en la ciudad de Salamanca un jovenc√≠simo Felipe II, de diecis√©is a√Īos de edad, en medio de una gran expectaci√≥n popular. El joven pr√≠ncipe va a desposarse en la ciudad del Tormes con la princesa Mar√≠a de Portugal. En los d√≠as sucesivos, en que tienen lugar los actos de celebraci√≥n de los esponsales, Felipe II contempla con asombro el plural rostro de Salamanca.

Las bodas tuvieron lugar en las casas del licenciado Lugo, frente a Santo Tom√© (en la actual plaza de Los Bandos). Hasta el d√≠a 19, en que marcharon los reci√©n casados hacia Valladolid, se sucedieron en Salamanca festejos, corridas de toros, juegos de ca√Īas, justas y torneos entre los dos bandos tradicionales de la ciudad, juergas, bailes y otras chanzas, de manera ininterrumpida.

Felipe queda asombrado de c√≥mo esta sobria y se√Īorial capital de la Meseta funde en su seno el templo del saber, la luminaria del cristianismo europeo, el dogma y la palabra, y al mismo tiempo, y sin conflicto, el ocio y la diversi√≥n sin l√≠mites ni miramientos. Y es que Salamanca en aquellos a√Īos encierra en su seno a m√°s de ocho mil estudiantes (sirva como dato esclarecedor que Madrid ten√≠a once mil habitantes en el primer tercio de siglo XVI), entre los cuales hay becados, sopistas, se√Īoritos de post√≠n; y mueven a su alrededor un complejo mundo humano plagado de criados, mozos de cuadra, taberneros, mujeres p√ļblicas, lavanderas, amas de llaves, buhoneros y feriantes.

P√≠caros, incluseros, 'Lazarillos' avispados, ciegos resabiados, alcahuetas y 'Celestinas' poblaban los arrabales de Salamanca, que se convierte en fuente de este tipo de g√©neros literarios. Felipe II dentro de su rectitud cuasi monacal queda perplejo con tama√Īo espect√°culo y promulga un edicto en el cual ordena que durante los d√≠as de Cuaresma y Pasi√≥n la prohibici√≥n de comer carne se haga extensible en todos los sentidos, y para evitar conductas que conlleven pecado carnal, obliga a que las mujeres "de vida alegre" sean expulsadas de la ciudad, y conducidas extramuros durante el citado periodo cuaresmal, poniendo adem√°s como condici√≥n que ninguna sea osada de acercarse a menos de una legua de los l√≠mites de la ciudad so pena de sufrir gran castigo.

Dicho y hecho, a partir de este edicto, las prostitutas de Salamanca abandonaban la ciudad antes de comenzar la Cuaresma y el tiempo de abstinencia, y desaparec√≠an de ella de manera temporal, recogi√©ndose en alg√ļn lugar al otro lado de r√≠o Tormes. Pasada la Semana Santa y con ella el periodo establecido, las rameras regresaban a Salamanca el lunes siguiente al Lunes de Pascua, para lo cual los estudiantes organizaban una grand√≠sima fiesta, las calles de Salamanca se trocaban en torrentes de vino tinto, y sal√≠an a recibirlas ala ribera del Tormes con gran j√ļbilo, estr√©pito y alboroto.

El 'Padre de Manceb√≠a' o 'Padre Putas' encabezaba una comitiva de j√≥venes y estudiantes que, con ramas de √°rboles en las manos, cruzaban el Tormes en barcas para recoger a las mujeres p√ļblicas de su destierro y devolverlas con notorio alborozo al burdel de la ciudad. Los salmantinos se congregaban en la ribera del r√≠o para merendar y contemplar tan especial 'operaci√≥n retorno'.

El 'Padre Putas', el cabezudo más popular de cuantos desfilan por Salamanca los días de fiesta, tenía que suministrar alimentos, botica, cirujano, mobiliario y cuidar de que los días de fiesta, cuaresma, témporas y vigilia "no estén las dichas mujeres ganando en la dicha mancebía, so pena de cien azotes y el dicho padre no las consienta so la dicha pena".

Tan alta responsabilidad no pod√≠a conferirse a cualquiera. El 'Padre Putas' deb√≠a contar con el benepl√°cito del Consistorio, jurar su cargo ante el escribano e incluso, en algunos momentos, ten√≠a que ser concejal y responder de todas las infracciones a las ordenanzas que pudieran cometerse. Ahora en el Lunes de Aguas, los salmantinos se re√ļnen en pandillas y abandonan la ciudad para merendar el t√≠pico hornazo y bailar en las riberas del Tormes festejando as√≠ una celebraci√≥n eminentemente laica y popular. Ya no vuelven las mujeres p√ļblicas despu√©s de la Cuaresma, ni se cruza el Tormes en barca con tal motivo, ni los estudiantes portan ramas para saludar el regreso de las rameras. Sin embargo, el esp√≠ritu de esta fiesta popular se conserva plenamente.

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