JORNADA MUNDIAL DEL TRABAJO DECENTE

​“No generamos puestos de trabajo, y eso habla de precariedad"

​“No generamos puestos de trabajo, y eso habla de precariedad"

El secretario general de UGT Salamanca habla coincide también en que el colectivo más discriminado es el de las trabajadoras del hogar, y recalca que la parcialidad que asola la empleabilidad es no deseada en casi todos los casos

Los sindicatos no dejan de repetir, por activa y por pasiva, que desde hace unos años el empleo tiende a una preocupante, con la constante pérdida de derechos laborales para el trabajador y jornadas cada vez más abusivas que rozan la esclavitud.

Con motivo de las Jornadas Mundiales por el Trabajo Decente, el secretario general del UGT Salamanca, José Luis Hernández Rivas, explica a SALAMANCA24HORAS que el trabajo “no puede ser decente cuando un 90% de las contrataciones son temporales y el 40% a tiempo parcial”, siendo además muchas de estas “indeseadas, ya que los trabajadores quieren un contrato a jornada completa”.

Pero, sobre todo, el mayor problema, como bien remarca el secretario general de UGT Salamanca, es que cuando se habla de contratación parcial “hablamos de la nómina, ya que la jornada laboral se hace de manera completa”, algo que no se ve de ninguna manera remunerado.

Además, José Luis Hernández Rivas recuerda que ya el Ministerio de Trabajo envió en el pasado mes de julio a más de 50.000 empresas en toda España “que abusaban de la contratación temporal y de la contratación a tiempo parcial”, algo que parece haber surgido efecto puesto que, en Salamanca, “en el último mes la contratación temporal ha subido en cuatro puntos y la contratación indefinida ha crecido en otros tantos”.

Un fenómeno que “no podemos decir que haya sido al 100% provocado por eso” ya que, además, “la contratación temporal sigue siendo elevadísima”, cercana al 90%, si bien en la ciudad charra se llegó a alcanzar los 96 puntos porcentuales. Asimismo, sigue habiendo el problema de que “no hay salarios decentes para la temporalidad y la parcialidad”.

Respecto a los datos del SEPE (Servicio Estatal Público de Empleo), el secretario general de UGT Salamanca recordó que “tres de cada cinco contratos eran de fin de semana” en la capital y, además, pese a que se hicieron más de 11.000 contratos de trabajo, “no generamos puestos de trabajo, sino que se perdieron 486, y eso habla de precariedad”.

La salida de la crisis se ha notado en las macroeconomías y en las grandes empresas, pero no en los ciudadanos de a pie “que seguimos como antes”

Una precariedad laboral que, junto a la devaluación de los salarios, se fue acentuando desde la entrada en vigor de la Reforma Laboral acometida por el Partido Popular en 2012 y de la que se siguen notando los efectos, ya que “la salida de la crisis se ha notado en las macroeconomías y en las grandes empresas, pero los salmantinos seguimos igual que antes” a lo que se suma la no generación de empleo.

Así, Hernández Rivas insistió que “mientras no haya salarios dignos que aseguren el consumo” no se podrán aumentar los puestos de trabajo, ya que es el consumo lo que provoca, directamente, creación de empleo desde la base.

Por otra parte, el secretario general de UGT Salamanca reafirmó que las grandes perjudicadas de la precariedad laboral son las mujeres, ya que “son las últimas en salir del paro cuando la economía resurge y las primeras en perder el empleo cuando se destruye”, algo que abaló con los datos del mes de septiembre del SEPE, puesto que de los 486 empleos perdidos en Salamanca, 300 son mujeres y 75 jóvenes. “Es opinión, no datos”, sentenció.

Y es que, como bien aclaró Hernández Rivas, “la parcialidad indeseada está instaurada el doble en las mujeres que entre los hombres”, y habló de que, pese a que haya países europeos con mayor parcialidad que España, esta es “deseada para facilitar la conciliación, pero no como forma de ‘explotar’ al trabajador”.

Por último, respecto al colectivo que peor situación tiene respecto a los derechos laborales, José Luis Hernández Rivas no dudó en confirmar que se trata de “las empleadas del hogar, sin ninguna duda y con una diferencia abismal al resto de trabajadores”, puesto que a ellas no se les aplica el régimen general de la Seguridad Social “y no cotizan para el desempleo”.

Además, los derechos no son los mismos y, en caso de haber inspecciones de trabajo, estas no pueden entrar a las casas particulares, lo que hace que sean el colectivo más vulnerado “con mucha diferencia”.

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