​A vueltas con el “me cago en Dios” de Pilar Moreno: Ganemos Salamanca asegura que la expresión “fue utilizada sin ningún ánimo de ofensa” sino como ejemplo

​A vueltas con el “me cago en Dios” de Pilar Moreno: Ganemos Salamanca asegura que la expresión “fue utilizada sin ningún ánimo de ofensa” sino como ejemplo

La agrupación política también ha denunciado “la ultraderechización del Partido Popular y su voluntad de prohibir libertades públicas”

Continúa la polémica en torno a la expresión utilizada en el Pleno Municipal de este pasado viernes por la edil de Ganemos Salamanca, Pilar Moreno, quien expresó en una de sus intervenciones que el Partido Popular lucha “con Ciudadanos y Vox por hacerse con un puñado de votos, los de quienes se unen por una bandera o por no poder decir me cago en Dios”.

Una valoración que retiró después a instancias del alcalde pero que, desde la agrupación de electores, han querido resaltar que fue utilizada “sin ningún tipo de ánimo de ofensa” y que quería ejemplificar “una de las prohibiciones que partidarios de ambos partidos estarían dispuestos a implantar, recordando a tiempos oscuros de la dictadura franquista de la que parecen sufrir nostalgia, cuando la blasfemia se consideraba un delito”, según han expresado en una nota de prensa.

Además, desde la agrupación de electores han querido denunciar la censura que también sufrió, a su parecer, el concejal Gabriel de la Mora “cuando el alcalde ordenó al secretario retirar partes de la intervención del edil respecto a cuestiones de orden”.

Todo ello, unido a la “confesión”, según valoran del concejal de Cultura y portavoz municipal del PP, Julio López Revuelta, cuando este opinó que habría que prohibir los lazos amarillos “porque así no tendremos que quitarlos” hace que Ganemos Salamanca considere que se prueba que los populares tienen “interés en prohibir las libertades públicas y derechos fundamentales garantizados en la Constitución Española”.

Igualmente, consideran que el PP está teniendo un “viraje dictatorial y ultraderechista” y les han acusado de “olvidarse de los problemas reales de la ciudadanía, como el empleo, la vivienda o la desindustrialización”. 

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