​Alcohol, gente dormida y bromas cuando llegó la Policía: Así celebraron el cumpleaños de Mario los más de 170 jóvenes que continuaron la fiesta tras ser desalojados de Carmelitas

​Alcohol, gente dormida y bromas cuando llegó la Policía: Así celebraron el cumpleaños de Mario los más de 170 jóvenes que continuaron la fiesta tras ser desalojados de Carmelitas
​Alcohol, gente dormida y bromas cuando llegó la Policía: Así celebraron el cumpleaños de Mario los más de 170 jóvenes que continuaron la fiesta tras ser desalojados de Carmelitas

En su mayoría estudiantes Erasmus en una fiesta organizada especialmente para ellos, no dudaron en continuar la celebración hasta altas horas de la madrugada. Por momentos, la situación era más propia de ‘Project X’ que de una juerga en Salamanca

Era viernes, 18 de enero. El frío no iba a impedir que más de un centenar de jóvenes (exactamente, más de 170) acudiesen a una fiesta organizada en el primer piso del inmueble situado en el número 14 del paseo de Carmelitas.

Había varias razones para acudir a esa fiesta: se había acabado la primera convocatoria de exámenes, muchos Erasmus apuraban sus últimos días en Salamanca y, sobre todo, era el cumpleaños de Mario, que cumplía 27 años.

Prestos y dispuestos, poco a poco fueron llegando a una fiesta que según iba avanzando la noche iba ganando en intensidad. Con el lema ‘El puto piso’, no había nadie que se estuviese aburriendo, ya que había todos los ingredientes necesarios para una buena celebración: música, gente, alcohol, y ganas de pasarlo bien.

De hecho, muchos de los asistentes quisieron reflejar la ‘épica’ fiesta en la que estaban, inmortalizándola en sus diferentes redes sociales. Unas imágenes a las que SALAMANCA24HORAS ha tenido acceso y que permiten conocer cómo era la fiesta de ‘El puto piso’ desde dentro.

Piso 2

Habitaciones completamente llenas en instantáneas que parecían más propias de una discoteca que de un piso, felicitaciones corales al cumpleañero mientras descorchaba una botella de champán o tartas con pequeñas bengalas en vez de velas. Una fiesta que poco a poco se iba tornando en un jolgorio similar a lo que ocurría en la película ‘Project X’.

Y, al igual que en el film, ocurrió lo que parecía inevitable. Varios vecinos del propio inmueble así como de los colindantes se cansaron de la música alta, voces y golpe, y llamaron a la Policía Local quejándose del ruido. Hasta allí se desplazaron los agentes, que realizaron las mediciones de ruido pertinente, verificando que la fiesta estaba superando en más de tres veces los límites establecidos.

Todo esto ocurría sin que los jóvenes se percatasen de nada. Eran las dos de la madrugada del sábado, y todo apuntaba a una buena noche. Al menos hasta que llamaron al timbre. Se trataba de la Policía, que iba a poner fin a la celebración sin saber lo que se iban a encontrar dentro.

Mientras todos los asistentes (también como ocurría en ‘Project X’) esperaban en silencio a que los agentes se marchasen, alguno de ellos decidió sacar el móvil para seguir inmortalizando el momento. Sonrisas, caras achispadas e incluso alguna persona que otra dormida, aguardaban a la señal para seguir de fiesta. Todo en redes sociales acompañado del lema ‘Puto piso’.

Piso 3

La fiesta continuó tras la denuncia pertinente

Pero no iba a llegar ninguna señal para seguir, sino todo lo contrario. Unos sorprendidos agentes conseguían desalojar el piso de manera pacífica (el buen comportamiento que mostraron los asistentes ayudó a ello) y, tras cursar la denuncia correspondiente, dieron por finalizada la fiesta.

Al menos en el piso, porque los más de 170 jóvenes tenían claro que ahí no acababa la cosa. Era momento de trasladar la juerga a los bares salmantinos, donde pudieron presumir de lo que acababa de ocurrir, algo que tampoco dudaron en celebrar. Todo ello, mientras no dejaban de grabarlo y fotografiarlo para sus redes sociales. Y todo ello, acompañado del mismo lema: ‘Puto piso’.

Por la mañana, estos jóvenes quizás no eran conscientes de lo que había sucedido anoche. Una fiesta descontrolada en la que cualquier problema podría haber causado un mal mayor. O quizá sí lo son, puesto que se trata de una fiesta de la que podrán presumir y alardear durante sus años de juventud, especialmente aquellos que abandonen Salamanca en los próximos días.

Piso 4

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