DÍA DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA

Mar Siles, un ejemplo de científica que ha roto el techo de cristal

Mar Siles, un ejemplo de científica que ha roto el techo de cristal
Foto de archivo de Mar Siles
Mar Siles, un ejemplo de científica que ha roto el techo de cristal

Tras más de 30 años dedicados a la investigación científica, ahora mismo tiene una "triple personalidad": dirige su propio grupo de investigación, dirige el IRNASA y es la delegada institucional del CSIC en Castilla y León. Eso sí, no duda en afirmar que sigue existiendo discriminación, aunque confía en que la sociedad vaya cambiando poco a poco

La trayectoria de Mar Siles es impecable. Con más de 30 años dedicados a la investigación científica, ha logrado ir rompiendo todas las barreras que se presuponen a las mujeres tanto en la ciencia como en la sociedad y se sitúa ahora mismo como una de las personas fuertes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

De hecho, es la delegada institucional de esta agencia estatal en la Comunidad, además de ser directora del IRNASA y llevar su propia línea de investigación, que tiene como objetivo principal el estudio de la biología parasitaria y de la relación de los parásitos con sus hospedadores.

Hasta llegar a este punto ha ido progresando como lo haría cualquier científico o científica, sin importar distinción de género. Como cuenta a SALAMANCA24HORAS, la marginación que ella ha podido ver no se da de manera explícita, aunque sí existe un techo de cristal que ella ha conseguido romper.

Sin embargo, recuerda que en sus primeras reuniones con todos los directores (en masculino) de los diferentes institutos del CSIC, de 120 “éramos 15 mujeres, y te preguntabas dónde estaba el resto”. Poco a poco va cambiando, “y cada vez más rápido”, pero cree que es necesario cambiar la estructura de la sociedad para alcanzar una igualdad real.

Experiencia internacional y una progresión paulatina, dos constantes en su carrera

Su carrera empieza en el año 1989, cuando comenzó la tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid. Allí inicio unos estudios muy novedosos en ese momento sobre biología molecular de enfermedades parasitarias y, tras doctorarse, pidió una beca ‘postdoc’ del Ministerio de Educación y Ciencia para marcharse fuera.

Su lugar de destino fue Suiza, ya que había hecho una parte de su tesis con un “grupo potente de allí sobre la enfermedad en la que yo trabajaba”. Tras dos años, fue contratada en el Instituto de Parasitología de Berna, pero empezó a sentir curiosidad por enfermedades tropicales producidas por parásitos y, además, quería conocer Latinoamérica, por lo que decidió volver a cambiar de sitio.

Obtuvo un contrato al sur de Brasil, en la Universidad Federal de Río Grande del Sur, donde permaneció casi tres años. Tras ello, retornó nuevamente a Suiza, pero su intención era regresar a España, puesto que ya eran seis años fuera. Por aquel entonces (2001) existían unos ‘Contratos de Reincorporación’ del Ministerio “que no eran maravillosos, pero era lo que había en ese momento”.

No tenía muy claro apostar por ese tipo de contrato porque, además, estaba un poco “desconectada” de lo que se hacía en España en su campo, por lo que empezó a buscar alrededor mientras seguía trabajando para una compañía privada en Basilea en el campo de los tumores sólidos.

Y, justo ese año, se promocionaron los primeros contratos Ramón y Cajal. Mar aplicó para dos sitios: el Instituto de Salud de la Carlos III (Madrid) y la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca. “No conocía la USAL. De hecho, no conocía Salamanca, no había estado nunca”, cuenta, explicando que fue desde la Carlos III donde le indicaron que aquí había actividad relacionada con su campo.

Así, vino a conocer al grupo para certificar que su trabajo era similar y tras certificarlo, decidió optar por el Estudio salmantino. Podría haber escogido la universidad de su ciudad natal, pero el estilo de vida y de ciudad de Salamanca (que se asemeja en tamaño a Berna) le hicieron apostar por la USAL.

“Me gustó Salamanca y me quedé”, relata Mar Siles, a la vez que detalla que con el contrato Ramón y Cajal comenzó a ampliar su abanido de enfermedades parasitarias en las que trabajaba. Cuando terminó dicho contrato obtuvo una plaza de profesora contratada doctora en la USAL y, apenas unos meses después, sacó la plaza de científica titular en el IRNASA (Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología) del CSIC.

Era 2007, y comenzaba a llevar una parte más activa de proyectos e iniciativas propias, además de colaborar con diferentes proyectos europeos y empresas. “Empecé a tener cierta proyección internacional”, recuerda, motivo por el que la llamó la Organización Mundial de la Salud para una serie de asesorías.

Durante todo ese tiempo, Mar Siles primero fue vicedirectora del CSIC y, tras cuatro años, le propusieron ser directora del IRNASA. En septiembre hará cuatro años ostentando tal cargo, pero no ha dejado de crecer, ya que la Presidencia del CSIC le propuso, en abril del año pasado ser la delegada institucional en Castilla y León.

Así, hoy en día su actividad “se orienta mucho más a la gestión política-científica que a la parte investigadora, pero también intento llevarla”, manifiesta, asegurando que tiene una “triple personalidad”: de investigadora, de directora del IRNASA y de delegada regional del CISC en la Comunidad.

“La marginación no es explícita, pero sí existe un techo de cristal”

Así, tras 30 años dedicándose al mundo de la investigación y la ciencia, ha recibido en multitud de ocasiones si se ha sentido marginada en algún momento por el mero hecho de ser mujer. Mar Siles contesta claro, y afirma que “la marginación no es explícita”.

Sin embargo, recuerda sus primeras reuniones como directora del IRNASA con el resto de ‘colegas’ de los diferentes institutos del CSIC. “De 120 directores, sólo éramos unas 15 mujeres, y te preguntas dónde estaban el resto”, siendo este un claro ejemplo del techo de cristal que sí existe.

Eso sí, poco a poco hay mujeres, como ella, que van alcanzando los puestos de gestión. “En los últimos años ha cambiado sustancialmente, y cada vez más rápido”, achacando a la falta de medidas de conciliación el que no haya más mujeres en puestos más altos, algo que no ocurre sólo en la ciencia sino en toda la sociedad.

Para alcanzar un número paritario en puestos de gestión, Mar cree que es necesario que el mundo se dé cuenta de que no hay diferencias entre el hombre y la mujer “y no nos fijemos en si dirige uno u otra porque no es llamativo”. De hecho, pone otro ejemplo para ilustrarlo, y es la reunión del Consejo de Dirección del Banco Santander, donde sólo había una mujer: Ana Botín.

“Es llamativo y, cuando deje de serlo, habremos alcanzado el éxito en esas iniciativas”, asegura, aunque recalca que “es difícil de predecir” cuándo sucederá porque poner plazos se antoja complicado.

La no potenciación de las carreras STEM entre las niñas es “algo intrínseco en la educación”

Otra de las cuestiones que salen a relucir estos días es el menor número de mujeres estudiando carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés). Mar Siles cree que eso “viene dado por nuestra propia estructura social” y se muestra optimista con que “irá cambiando poco a poco”.

La delegada del CSIC en Castilla y León refleja la gran cantidad de estudios “bastante ilustrativos” que muestran que niños y niñas no hacen distinción de género hasta la edad de escolarización, cuando se comienza a asociar el papel inteligente con la figura masculina y con la femenina. Por ello, lamenta que “es lo que somos como sociedad, pero irá cambiando poco a poco”, e insiste que la capacidad de una mujer para cursar una carrera STEM “es la misma que la de un hombre”.

De hecho, quizá hay más mujeres en el campo de las Ciencias de la Salud porque, precisamente, siempre se ha achacado a la mujer el papel del cuidado, mientras que no se ha potenciado su participación en matemáticas o ciencias puras “pese a que la capacidad intelectual es la misma”.

Y el hecho de que no se potencie este tipo de estudios entre las mujeres desde el inicio de la escolarización es “por la misma cuestión, porque es algo intrínseco en la educación”, lo que lleva a las niñas a pensar que no son adecuadas para ese tipo de carreras, algo totalmente falso.

Esa característica de la educación se puede ver, por ejemplo, en que “hay un número mucho mayor de científicos conocidos” que se estudian, si bien hay varios ejemplos de mujeres creativas y con carrera en la ciencia, por lo que “estaría muy bien que se pusieran esos ejemplos para hacer contrapeso contra lo que normalmente se explica”.

Porque si a un joven le preguntas por científicos, la mayoría te va a responder que piensan en una figura masculina, cuenta Mar. Por ello, y para corregir ese desajuste, desde el CSIC (presidido por una mujer, Rosa María Menéndez) se realizan diferentes actividades. Un claro ejemplo es la exposición Las chicas somos guerreras… y también ingenieras (y científicas, tecnólogas, matemáticas…), coordinada desde el Instituto de Biología Funcional y Genómica y que se puede visitar en la Casa de las Conchas.

“El desequilibrio se da a la hora de desarrollar la carrera porque no hay medidas de conciliación”

Mar reitera que todavía es necesario darle más empuje a políticas que favorezcan el aumento de la mujer en las carreras STEM. El cuándo se alcanzará la paridad “es la pregunta del millón” y es difícil de predecir, pero iniciativas como las que se celebran el 11 de febrero harán “que el período sea más corto”.

De hecho, informes del propio CSIC reflejan que el desequilibrio de mujeres dedicadas a la ciencia no se da en etapas ‘predoc’y ‘postdoc’, sino a la hora de desarrollar la carrera, puesto que esta necesita “una dedicación muy fuerte y es muchos casos no es factible porque no hay medidas de conciliación”.

Así, “cuanto más empuje se le dé, más fácil será el cambio”, insiste, recordando que las mujeres, que son la mitad de la población”, ya ha entrado en el mercado laboral, “y eso no se puede discutir”. Por eso, aprovecha para contestar a uno de los principales políticos españoles, que habló de natalidad y pensiones, recordándole que con las pensiones está relacionado el mercado laboral, y que se ha de favorecer la inclusión de las mujeres de manera plena en este.

“Hay que lograr un pequeño cambio del modelo social que ayude a la mujer para que sea una parte activa de la sociedad además de tener quijos, que los querremos tener”, sentencia Mar Siles.