SALMANTINOS POR EL MUNDO

Berta, disfrutando en Londres de "el país de las oportunidades, pese al 'Brexit'"

Berta, disfrutando en Londres de "el país de las oportunidades, pese al 'Brexit'"

Ni ella misma se imaginaba que su aventura se iba a prolongar durante todo este tiempo cuando decidió embarcarse. Trabaja como profesora de educación especial en un colegio y, por el momento, no tiene fecha de vuelta

Hace poco más de dos años, Berta García decidió abandonar su Salamanca natal para embarcarse en una nueva aventura cuyo destino era Londres. Allí llegó un frío martes de enero, como recuerda, y echando la misma atrás se muestra sorprendida porque su estancia sea tan larga.

Porque su idea inicial no era otra que “pasar unos emocionantes meses” en los que, además de vivir experiencias, conocer un nuevo país y sumergirse en su cultura, trataría de perfeccionar su conocimiento del inglés. Esas expectativas que tenía no sólo se han logrado, sino que “se han visto superada con creces”.

Además, Berta siente que fue Londres la que le eligió a ella, y no al revés. Cree que fue el destino la que, el verano antes de decidirse a viajar, le llevó a conocer a su amiga Elena, una gran apasionada de la capital de Inglaterra. Eran dos monitoras de campamento que compartían inquietudes, y esta salmantina se empapó de emociones londinenses.

Por ello, cuando recibió una pequeña oferta laboral, no se lo pensó dos veces y decidió dar el paso y emprender la aventura. Además, su nivel de inglés era básico, por lo que ya tenía la excusa perfecta para hacer las maletas y viajar lejos del nido.

Adaptada plenamente en su nueva ciudad, aunque añora su vida en Salamanca

En los primeros días de cualquier persona lejos de casa, normalmente se siente cierto miedo. Pero Berta estaba demasiado emocionada como para reflexionar por estar en un nuevo país sin su familia ni sus amigos. Además, la familia inglesa para la que trabajaba la ayudó desde el primer minuto, y siempre le mostraron su amabilidad y generosidad.

Así, poco a poco fue adaptándose a Londres. Y, como no podía ser de otra manera, fue conociendo a las que ahora son sus amigas. O, más bien, “prácticamente una familia”, puesto que son su principal soporte en su estancia.

Además, se siente prácticamente adaptada a su nueva ciudad, porque cree que ha tenido la capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones “lo antes posible”, algo que considera vital, ya que los cambios, sean intencionados o no, han de pasar a formar parte “de tu día a día”. Eso sí, que su adaptación sea total no significa que no eche de menos su vida en Salamanca.

Hoy en día, Berta trabaja como profesora de educación especial en un colegio de Educación Primaria. Hasta llegar ahí ha transitado “un camino largo y con muchas dificultades”, pero en base a su esfuerzo y su trabajo diario siente que ha podido conseguir todo lo que se ha propuesto hasta el momento.

Su trabajo le apasiona, porque cada día vive una nueva aventura “y a cada cual mejor”. De hecho, califica que es “un sueño”, porque tiene todo el apoyo, tanto de material como de personal, que cualquier profesor podría desear. Disponer de todos esos recursos hace que sea “absolutamente fantástico enseñar”, ya que las condiciones son las adecuadas. 

“En Londres la vida es como un tren, en ocasiones ajetreada y caótica”

Berta explica su día a día recordando, lo primero de todo, que los horarios son diferentes a los de España. Ella empieza a dar clases a las 8:30 horas, con una pequeña pausa para comer a las 12:30 horas y luego continúan las clases hasta las 15:15 horas. Eso le permite tener el resto del día libre hasta la hora de la cena (19:30 horas).

En ese rato, normalmente sus aficiones son pasear, hacer deporte o quedar con sus amigos, si bien la vida en la calle, tal y como se conoce en España, no existe. “Perfectamente puedes encontrarte todos los establecimientos cerrados a partir de las 6 de la tarde y no ver a casi nadie por la calle”, asegura.

Pese a eso, el ritmo de vida también es distinto, y a veces tiene la sensación de que es “como un tren y, que si no te das prisa, se te escapará y lo perderás”. Ella vive lejos del centro londinense, en Kingston, pero eso no impide que la vida siga siendo “ajetreada e, incluso, caótica”.

Ella, que siempre ha estado viviendo entre Salamanca y Macotera, no sabía lo que era vivir en una gran ciudad, aunque supone que será una sensación parecida a la que tenga quien viva en Madrid o Barcelona.

“Inglaterra es el país de las oportunidades, aunque esta frase puede resultar contraproducente teniendo en el ‘Brexit’”

La charra sí considera que hay diferencias entre España e Inglaterra. De hecho, considera al británico como “el país de las oportunidades”, porque todo el mundo tiene cabida en él, aunque reconoce que la frase “puede resultar contraproducente teniendo en cuenta la situación actual del país”.

Es decir, el famoso ‘Brexit’. Pero es no le quita la posibilidad de que Inglaterra sea un país que te ofrece la oportunidad de conseguir tus metas siempre que, eso sí, pongas “mucho esfuerzo personal”, ya que las oportunidades para conseguirlo te las brindará.

La vida en Londres no es sólo buena en lo personal, sino también en lo profesional para Berta. Se siente muy realizada y valorada en su puesto de trabajo, a lo que tiene que añadir todas las experiencias y personas que la han llevado hasta el punto donde se encuentra actualmente.


Por supuesto que la vida en el extranjero también tiene cosas malas. En su caso, el estar lejos de su familia, sus amigos “y de toda la gente a la que quiero”. También, como casi todos los españoles que viven fuera, añora el sol y la comida, aunque esos factores los deja en un segundo plano.

Sin fecha de vuelta aunque con el deseo de volver

Berta ha aprovechado estos dos años para viajar por Gran Bretaña. Ha visitado ciudades como Bath, que recomienda porque hay unas termas romanas “preciosas”; ha visto las universidades de Oxford; también Birmingham; e incluso ha llegado a estar en Cardiff (Gales). Todos y cada uno de los sitios que ha visitado le han encantado, por lo que quiere seguir conociendo el resto del país y viajando.

Pero, como la gran mayoría de emigrantes salmantinos, echa de menos su cuidad. Una de las mayores cosas que de las que le gustaría disfrutar es el poder desplazarse andando y pasear por el centro histórico, o sentarse en a comer un helado en la Plaza Mayor. También salir de fiesta los jueves por Varillas o disfrutar de las terrazas en cuanto sale el sol.

No es lo único, puesto que parece que Berta tiene una lista hecha: “coger la bici por el paseo fluvial, las patatas del Segundo, pedir pintas en el Moderno, bajar al bar de mi barrio a tomar café con las amigas de siempre, ir de tapas por Van Dyck, las casetas en Ferias, bajar al Rastro los domingos… ¡echo de menos hasta ir a la biblioteca de Libreros en época de exámenes!”.


Por ello sí que tiene pensado volver, al menos a España. Sin embargo, no se pone fecha de vuelta, y quiere disfrutar cada minuto que le quede en Inglaterra “al máximo”. Pero su futuro se lo imagina en algún colegio internacional de su país natal.

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