​La Casa Lis inaugura la exposición ‘Picasso–Miró–Dalí. Los Grandes Maestros Españoles del Siglo XX. Obra gráfica’

​La Casa Lis inaugura la exposición ‘Picasso–Miró–Dalí. Los Grandes Maestros Españoles del Siglo XX. Obra gráfica’
​La Casa Lis inaugura la exposición ‘Picasso–Miró–Dalí. Los Grandes Maestros Españoles del Siglo XX. Obra gráfica’

El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, la consejera de Cultura y Turismo, María Josefa García Cirac, y el director del Museo Art Nouveau y Art Déco, Pedro Pérez Castro, han presentado la muestra, que cuenta con la colaboración de la Junta de Castilla y León. Se podrá visitar hasta el 16 de junio

El Museo Art Nouveau y Art Déco - Casa Lis reunió a los tres grandes genios del arte español del siglo XX, Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí, a través su obra gráfica en una exposición temporal que descubre la faceta de estos grandes maestros como grabadores.

Así lo han destacado el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, la consejera de Cultura y Turismo, María Josefa García Cirac y el director del Museo Art Nouveau y Art Déco, Pedro Pérez Castro, han presentado la exposición ‘Picasso-Miró-Dalí. Los Grandes Maestros Españoles del Siglo XX. Obra gráfica’ realizada con la colaboración de la Junta de Castilla y León.

Esta muestra exhibirá, desde el 21 de marzo hasta el 16 de junio, más de setenta grabados de estos tres grandes genios del siglo XX. Así, la exhibición profundiza en las diferentes técnicas artísticas empleadas por estos autores, en este caso en el mejor arte calcográfico español de los últimos tiempos.

Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, Francia, 1973), Joan Miró (Barcelona, 1893-Palma de Mallorca, 1983) y Salvador Dalí (Figueres, 1904-Púbol, 1989) representan el espíritu de renovación de las vanguardias históricas de las que participan a través de su arte, pero también mediante su compromiso con las transformaciones sociales. A los tres les unía la idea de buscar nuevos lenguajes.

El surrealismo se inició con el Manifiesto Surrealista publicado por André Breton en 1924. Fue un movimiento de ámbito europeo que rápidamente se convirtió en una fuente de inspiración para distintas manifestaciones: la literatura, la pintura, la escultura, la fotografía, la música e incluso el cine fueron más allá al configurar la forma de vida de sus seguidores y creadores. El nacimiento del surrealismo no fue espontáneo, sino más bien una consecuencia de la crisis que afectaba a la mayoría de las sociedades occidentales a principios del siglo XX.

Los dadaístas, precursores inmediatos de los surrealistas, reflejaban tanto en el arte como en la literatura la protesta nihilista contra todos los aspectos de la cultura occidental. Confiaban en lo accidental, en el azar como algo equivalente a confiar en el subconsciente. Sin embargo, la explotación sistemática de los sueños y de las imágenes involuntarias en la literatura y en el arte no empieza realmente hasta el encuentro del escritor Breton con los jóvenes dadaístas y el posterior descubrimiento de las obras de Freud.

Entre los múltiples artistas que se acercaron al mundo surrealista se encontraban tres figuras con un protagonismo indiscutible que esta muestra pone en relieve: Pablo Picasso, del cual se exponen la serie de ‘Venti Pochoirs Originali’ y la serie ‘El entierro del conde Orgaz’; Joan Miró, del cual se muestra la serie completa de veinte litografías a color pertenecientes al libro ‘Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró’, con textos de Rafael Alberti; y de Salvador Dalí, la serie completa de ‘La Vida es Sueño’ compuesta por una serie de grabados que el artista surrealista realizó en 1962 para ilustrar la obra homónima del escritor Calderón de la Barca.

Picasso apareció en la escena artística en la primera década del siglo XX, Miró en la década de 1910 y Dalí, a comienzos de los años veinte. La modernidad fueron ellos. Les separaba la edad, pero les unían muchas cosas. Sobre todas, la idea de que el arte genuinamente moderno no puede renunciar a las raíces y a la tierra. Picasso y Dalí vivieron su etapa madrileña. Y aunque Miró fue quizá el más catalán, los otros también se empaparon de ese aroma. Picasso fue maestro, pionero; Miró y Dalí le siguieron por los ismos y vanguardias hasta el más allá, los sueños y el surrealismo. Los tres fueron grandes buscadores de lenguajes nuevos.

Pablo Picasso (1881–1973) y Joan Miró (1893 –1983) se conocieron en París en 1920 cuando un todavía joven Miró de 27 años visitaba el estudio que tenía Picasso en la rue La Boétie de París. A pesar de su diferencia de edad, los separaban doce años, y de tener personalidades contrapuestas, Picasso era extrovertido, orgulloso y de fuerte carácter mientras Miró era tímido y callado, se inició entre ellos una amistad asidua y profesional que duró hasta la muerte del malagueño. De esta amistad surgió una influencia recíproca. El cubismo picassiano está presente en la obra de Miró, sobre todo en su estructura y ordenación, pero también la libertad y la espontaneidad de formas del catalán llegaron a la creación del malagueño cuando se encontraba en el periodo surrealista.

Ambos participaron en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937 realizando dos grandes pinturas murales en defensa del régimen legítimo de la República, ‘Guernica’ de Picasso, y la desaparecida ‘El segador’ de Miró, convirtiéndose a partir de los años cincuenta en dos referentes para los artistas españoles que vivían bajo la dictadura.

La historia entre Picasso y Dalí comenzó en 1926, cuando Salvador Dalí viajó por primera vez a París. Entonces, Picasso tenía 47 años y era el gran maestro y Dalí acababa de salir de la Residencia de Estudiantes de Madrid de la que había sido expulsado poco antes de sus exámenes finales por afirmar que no había nadie en condiciones de examinarlo. Picasso ya había recibido algunos comentarios elogiosos sobre Dalí por parte de Joan Miró y a partir de ahí surgió una relación de amistad y admiración mutua. De aquellos encuentros quedó constancia en la correspondencia entre Dalí y Picasso a través del cual buscó una referencia para su tratamiento de las texturas blandas o duras de los objetos que retrató en cuadros tan legendarios como ‘La persistencia de la memoria’. El pintor malagueño pronto vio el talento del catalán y apoyó al joven pintor del estrafalario bigote facilitándole el que fue su primer viaje a los Estados Unidos.

Su colaboración siguió a lo largo de los años 30, si bien el estallido de la Guerra Civil española provocó respuestas muy diferentes en ambos artistas: Dalí se adelantó en 1935 con ‘Premonición de la Guerra Civil’ y Picasso realizó una de sus obras maestras con el ‘Guernica’. Sin embargo, una vez acabada la Guerra Civil y con la llegada de la dictadura, esas ‘dos Españas’ también separaron a los dos grandes artistas de la pintura universal del siglo XX, aunque Dalí siguió enviando cada año una felicitación de Navidad a Picasso, postales que llegaron a ser recopiladas años después en la publicación ‘Dalí. Lettres à Picasso (1927-1970)’.

Picasso, Miró y Dalí no solo recalan y participan en los distintos movimientos de vanguardia como en el Surrealismo, sino que incluso dan origen a ellos como Picasso y el Cubismo. Por otro lado, se evidencia cómo la obra de estos tres artistas se convierte en modelo decisivo para el trabajo de sus contemporáneos españoles, los cuales ofrecen unas propuestas plásticas significativas y valiosas.

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