El último día del alcalde Pepe Villares, cuarenta y cinco años después

El último día del alcalde Pepe Villares, cuarenta y cinco años después
En una de las fotos interiores, José Martín Méndez junto al por entonces ministro Salvador Sánchez Terán, en 1977
El último día del alcalde Pepe Villares, cuarenta y cinco años después

Villares de la Reina se prepara para vivir, este sábado, un histórico cambio de ciclo político, ya que tendrá nuevo alcalde. Y eso es decir mucho, porque en 43 años de democracia sólo ha tenido uno, el sempiterno José Martín Méndez, que este viernes vive su último día como primer edil, puesto en el que lleva desde 1974. SALAMANCA24HORAS ha estado con él en sus últimos momentos como alcalde

Y aunque mientras se están escribiendo estas líneas todavía no se ha hecho oficial el acuerdo político que podría aupar a otro partido al Gobierno de la localidad, lo que sí está claro es que Martín Méndez, es decir, Pepe Villares, como le conoce todo el mundo, sólo regresará al Ayuntamiento como un vecino más. 

Pepe empezó como alcalde en 1974, un año antes de la muerte de Franco. "Aunque por entonces ya había estado cuatro años como concejal elegido por el tercio familiar", explica. Por entonces se elegía a los concejales de otra forma, a través del tercio familiar, conformado por los vecinos cabeza de familia; por la elección del tercio sindical, y mediante una lista de candidatos que proponía el gobernador civil, denominado tercio de entidades. 

Aunque lo peor le llegó el pasado 2018. "Tuve tres operaciones, me colocaron un bypass y se me formó un coágulo. Tuvieron que restaurarme al completo la arteria aorta. Casi muero en el cargo, pero estoy otra vez fenomenal gracias a los médicos", dice. Fue la única vez que tuvo que dejar el Ayuntamiento, y aun así cuenta que estuvo haciendo gestiones para comprar "unas casas situadas al pie del centro de salud, para poderlo ampliar y hacer un centro de día o una residencia". 

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Pero volviendo al comienzo de todo, Pepe Villares apostó por la UCD, aquella coalición política que le armaron a Adolfo Suárez para presentarse a las elecciones. "Me parecía lo más centrado y con capacidad de futuro que había en ese momento", explica el hasta este sábado alcalde del pueblo, que en aquellos años participó activamente por la coalición en Salamanca. Luego, cuando la UCD desapareció, se integró en Alianza Popular, el germen del actual PP. Martín Méndez siempre gobernó con mayoría absoluta hasta hace cuatro años, cuando tuvo que apoyarse en un concejal independiente para seguir siendo alcalde. "Hasta ese momento no era ganar, era arrasar", dice orgulloso. A la pregunta de si alguna vez pensó en no presentarse, responde que sí, "pero luego llegaba la época de elecciones y la gente del pueblo me animaba y me demostraba su cariño. Y me volvían a entrar las ganas", rememora.

"Obras son amores, y no buenas razones"

Que el pueblo ha crecido con José Martín Méndez es innegable. Según el INE, en 1970 Villares de la Reina contaba con 930 vecinos censados. En 2019 son casi 6.300. "Cuando llegué a la alcaldía no había ni un metro pavimentado", explica. "Teníamos muy poca agua que llegaba de Salamanca y había que solucionar muchos problemas básicos".

Que el pueblo haya contado siempre con el polígono que también lleva su nombre, y con la cercanía a la ciudad, han sido dos factores muy relevantes para que en la localidad se establecieran cientos de familias. "Todo ha ido evolucionando y se han hecho muchas cosas, a mi modo de ver, muy buenas", dice el alcalde. "Siempre he dicho que obras son amores, y no buenas razones. Es decir, no bastaba con que en Villares tuviéramos iniciativa y predisposición para el trabajo, había que crecer en infraestructuras y eso hemos hecho". Basta con darse una vuelta por el pueblo para ver que lleva razón. Villares cuenta con un moderno Ayuntamiento que ya quisieran muchas localidades con más población de cualquier parte de España; con un pabellón que supera como instalación deportiva a la gran mayoría de la capital; piscinas climatizadas, un centro de salud y un imponente auditorio recientemente estrenado.

"No puedo decir que soy el mejor alcalde que ha tenido este pueblo, porque eso no lo voy a decir nunca, pero en muchas circunstancias he abandonado lo mío por el bien del pueblo, aunque siempre lo he hecho con gusto", dice José Martín Méndez. A veces le han acusado de ser intransigente, "también de no haber hecho nada por el pueblo", pero sólo tienes que mirar desde este balcón para ver que no es verdad. 

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Eso sí, de la obra de la que más satisfecho se muestra es la del Centro Cultural. "La conseguimos gracias a un hijo del pueblo que había vendido muchos terrenos en la zona del Hospital de Salamanca. Un día, a finales de los setenta, vino a mi casa a preguntarme qué tenía yo pensado para mejorar el pueblo en ese momento. Le dije que quería crear un lugar en el que pudieran reunirse los vecinos y se pudieran juntar las familias. El hombre accedió a mi petición de ceder sin coste uno de sus terrenos. "Me dijo: "mira hijo, estoy por la labor de dejar un recuerdo en el pueblo"; y ahí está, cuarenta años después. un centro cultural que no lo tienen muchos pueblos". 

"Para recoger la cosecha primero hay que sembrar"

Pepe Villares es la voz de la experiencia. "Yo tenía muy claro, y más siendo agricultor, que lo he sido toda la vida, que para recoger la cosecha primero hay que sembrar". Él vio que los industriales apostaban fuerte por establecerse en el polígono. "No me los podía dejar escapar". "El polígono es una fuente de ingresos muy buena, aunque también les hemos respetado unas contribuciones bajas. Así también fui consiguiendo que se establecieran a vivir en nuestro pueblo, y comenzamos a crecer", dice. Además, José siempre ha tenido muy buena relación con la Diputación de Salamanca, de hecho fue diputado 28 años, "e incluso con los opositores. Los del PSOE siempre se han llevado muy bien conmigo", explica. También era el encargado de poner orden en la Lonja entre compradores y vendedores. "Me gustaba mucho porque me respetaban, aunque a veces luego fijara el precio que a mí me parecía", afirma.

Entonces, ¿ha sido fácil ser alcalde de Villares desde 1974? "Sí, porque el pueblo se ha volcado conmigo siempre". "Además, en tesorería ahora mismo hay un capitalazo. Por eso me fastidia que la oposición diga que no se ha hecho nada.." La asignatura pendiente, parece, es conseguir que los jóvenes puedan estudiar el bachillerato en el pueblo.

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Un asesor de 80 años del presidente de la Junta

"Me voy contento. Creo que se ha trabajado bien y que lo he dado todo por mi pueblo. Mi tiempo como alcalde, desde este sábado, ha quedado atrás", explica Martín Méndez. Aunque, entre risas, deja la puerta abierta a que el nuevo presidente de la Junta de Castilla y León le pida asesoramiento de vez en cuando para con los pueblos. "Te digo una cosa, el próximo presidente es un hombre que dialoga, y en eso es muy parecido a mí. En la política no sirven los caprichos y no te llevan a ninguna parte. Es importante tener claro que no estás en política para fastidiar a la gente", finaliza. Adiós, Pepe. 

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