SALUD

Existen tres fórmulas para convertir la comida basura en comida adictiva

Existen tres fórmulas para convertir la comida basura en comida adictiva
Foto: Pixabay
Existen tres fórmulas para convertir la comida basura en comida adictiva

Son tres los ingredientes que se necesitan para crear alimentos "hiperpalatables" y que se consumen masivamente

A menudo se requiere un heroico acto de voluntad para frenarnos una vez que hemos probado algunas comidas particularmente insanas. Y es que, existen determinados alimentos que, por mucho que queramos, no podemos parar de comer. Según informa el diario digital El Español, la mezcla de ingredientes dispara la respuesta del mecanismo de recompensa de nuestro cerebro y lo sabotea, una espiral descendente que nos lleva a comer más y más, ignorando las señales de saciedad. 

Estos enemigos de la alimentación saludable y aliados de la industria alimentaria son los llamados "alimentos hiperpalatables". Este tipo de alimentos son una mezcla de grasas, azúcares, carbohidratos y sal, una combinación diseñada, exclusivamente, para provocar adicción. 

La revista Obesity ha identificado los criterios que definen una comida hiperpalatable, y aplicados al trabajo de campo, resulta que la mayoría de alimentos consumidos en Estados Unidos están compuestos por estas dañinas sustancias. "Habitualmente, los investigadores usamos descripciones como 'dulces', 'postres' o 'comida rápida'. Pero eso no especifica los mecanismos que incrementan la palatabilidad", explica Tera Fazzino, profesora asistente de psicología de la Universidad de Kansas (EEUU) y una de las autoras. "Sin una definición estándar, no podemos comparar estudios".

Fazzino y sus colaboradores del Centro Cofrin Logan para la Investigación y Tratamiento de la Adicción, adscrito a la universidad, quisieron identificar los criterios aplicables a la hiperpalatabilidad. Después, programaron un software para buscarlos entre 7.757 productos de consumo listados en una de las mayores bases de datos alimentarios del mundo, la Food and Nutrient Database for Dietary Studies (FNDDS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

"Básicamente, tomamos las descripciones de las comidas, como las galletas oreo o los macarrones con queso, y las introdujimos en el programa de nutrición que cuantifica muy cuidadosamente los ingredientes de cada alimento", explica Fazzino. "Este software nutricional provee datos minuciosos sobre cuántas calorías hay en una ración de esta comida, y cuanta grasa, sodio, hidratos de carbono, fibra y demás encontraremos". 

El diario digital El Español explica que lo que buscaban eran criterios, definidos mediante la meta-revisión, como "la sinergia entre ingredientes clave que crean una experiencia de palatabilidad incrementada superior a la suma de los mismos". Estas sinergias se identificaron y agruparon en tres 'clústers' específicos: la combinación de grasa y sodio, que encontramos en los perritos calientes y bacon; la combinación de grasa y azúcares simples, como en los pasteles, el helado y la bollería; y, finalmente, la combinación de carbohidratos y sodio de las palomitas, las galletas saladas o las patatas fritas. 

Los productos 'light' tampoco se libran. Y es que, Fazzino y sus colaboradores, también pudieron comprobar que existían tres tipos de comidas hiperpalatables agrupadas en uno de estos tres conjuntos. Aplicadas a la base de datos de la dieta de los estadounidenses, es decir, la llamada 'dieta occidental', pudieron comprobar que el 62% de los alimentos listados pertenecía a al menos uno de los conjuntos descritos.

El 70% de las comidas identificadas como hiperpalatables eran altas en grasas y sodio, especialmente las carnes procesadas o los productos a base de huevo o leche, como los quesos para nachos. Un cuarto de los alimentos con hiperpalatabilidad eran altos en grasa y azúcar, y finalmente un 16% lo eran en carbohidratos y sodio. El caso más raro, presente en un 10% de los productos analizados, era el de comidas que cumplían los requisitos de más de un conjunto.

Pero lo más chocante para los investigadores fue descubrir que un 5% de las comidas hiperpalatables eran productos comercializados como 'bajos' en grasa, azúcar, sal o calorías, o directamente 'sin'. Concretamente, casi la mitad de los alimentos presentados como opciones sin azúcar reunían los criterios de la hiperpalatabilidad. En ese sentido, Fazzino y su equipo esperan poder ayudar a delinear nuevas recomendaciones dietéticas, especialmente para combatir la obesidad infantil. 

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