Los jugadores de la Arandina, condenados a la máxima pena

Los jugadores de la Arandina, condenados a la máxima pena
Los jugadores de la Arandina, condenados a la máxima pena

Los tres exjugadores de la Arandina Club de Fútbol acusados de agredir sexualmente a una menor, de 16 años, han sido condenados a la máxima condena, entre 30 y 40 años

Los tres exjugadores de la Arandina Club de Fútbol acusados de agredir sexualmente a una menor, de 16 años, han sido condenados a la máxima condena, entre 30 y 40 años.

La Fiscalía pedía un total de 118 años de cárcel para los tres exfutbolistas acusados, a lo que finalmente han sido condenados, al considerar a cada uno de ellos autor de un delito de agresión sexual y a los otros dos colaboradores necesarios. Concretamente son 40 años de cárcel para Raúl Calvo y 39 para los otros dos acusados, Carlos Cuadrado 'Lucho' y Víctor Rodríguez 'Viti'.

El juicio se desarrolló a puerta cerrada finales de noviembre, intensas jornadas por las que desfilaron decenas de testigos y en las que imputados y denunciante nararron sus versiones. Ellos negaron cualquier relación sexual con la víctima -que podría ser en sí constitutiva de delito de abuso sexual por la edad de la joven, menor de 16- y ella ratificó su denuncia, asegurando que los tres la forzaron en el salón de la casa que estos compartían y que después uno de ellos la abordó de nuevo en un dormitorio.

Entre las claves del juicio, destacaron testimonios como los del cuarto jugador que salió a la luz tras aparecer en un vídeo, que se encontraba en el momento de la supuesta agresión en la casa y dijo no haber escuchado nada «raro»; la mejor amiga de la denunciante, a quien narró los hechos unos días después; o un testigo que declaró que uno de ellos era su entrenador y había comentado con él la edad de la adolescente.

Además, las acusaciones consideraron clave que entre las 20 horas y las 21.30 de aquel 24 de noviembre de 2017, durante una hora y media los tres exjugadores de la Arandina acusados de agresión sexual a una adolescente esa misma tarde no utilizaron sus teléfonos móviles. Un escenario que contrastaría con la intensa actividad que sí registraron antes y después y que podría ser significativo de que en ese lapso de tiempo no hubo normalidad en la casa de los acusados.

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