Fallece el expolicía y torturador Billy el Niño de coronavirus en una clínica de Madrid

Fallece el expolicía y torturador Billy el Niño de coronavirus en una clínica de Madrid
Fallece el expolicía y torturador Billy el Niño de coronavirus en una clínica de Madrid

González Pacheco, acusado de graves torturas, se encontraba ingresado en la clínica San Francisco de Asís desde hace varios días

El expolicía Juan Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, ha fallecido a primera hora de esta mañana en una clínica madrileña aquejado de la Covid-19, han informado a eldiario.es fuentes policiales. 

Tal y como recoge eldiario.es,  González Pacheco, acusado de graves torturas, se encontraba ingresado en la clínica San Francisco de Asís desde hace varios días. La muerte se ha producido alrededor de las siete de la mañana. El expolicía padecía dolencias en el riñón.

González Pacheco ingresó en la Policía Nacional durante la dictadura de Franco y llegó a ser la mano derecha del comisario Roberto Conesa en la Brigada Político-Social.

En 1974 un juzgado le condenó a una multa por las coacciones y malos tratos infligidos al periodista Paco Lobatón. A partir de 1977, en pleno proceso de la Transición, pasó a ser inspector del Cuerpo Superior de Policía e integrado en la nueva Brigada Central de Información, tras la desaparición de la Brigada Político-Social. En esa época consiguió desarticular a los comandos que secuestraron a Antonio María de Oriol y al general Emilio Villaescusa.

Se da la circunstancia de que el pasado 29 de marzo también falleció, como consecuencia del coronavirus, el activista antifranquista y expreso político madrileño José María “Chato” Galante. Galante fue brutalmente torturado por Antonio González Pacheco, Billy el Niño. "Era un tipo sádico al que le producía placer causar daño", reconoció en una entrevista concedida a Equipo de Investigación, programa donde relató los crueles métodos que empleaba González Pacheco para sacarle información, o simplemente por puro 'entretenimiento': "Recuerdo mucho una situación en la que estaba desnudo y atado a un radiador en la segunda planta de la DGS (Dirección General de Seguridad, sede de las torturas de la Policía franquista), de vez en cuando te apagaba un cigarro en la cabeza porque más o menos tú eras el cenicero".

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