"Aquí hay vida, está aquí seguro": El guardia civil de Casillas de Flores que localizó a Ortega Lara en el zulo de Mondragón hace justo 23 años

"Aquí hay vida, está aquí seguro": El guardia civil de Casillas de Flores que localizó a Ortega Lara en el zulo de Mondragón hace justo 23 años
El coronel Sánchez Corbí, en el centro, durante una de las ruedas de prensa durante el caso Diana Quer
"Aquí hay vida, está aquí seguro": El guardia civil de Casillas de Flores que localizó a Ortega Lara en el zulo de Mondragón hace justo 23 años


Hace ya 23 años de aquel 1 de julio de 1997 que quedará guardado para siempre en la memoria de cientos de miles de españoles. Porque la cara de aquel hombre, delgadísimo y barbudo, al que una banda asesina había mantenido 532 días en cautiverio, no se olvida

Aquel 1 de julio, en el zulo de Mondragón, José Antonio Ortega Lara trataba de seguir cuerdo. Levantarse de aquel camastro le costaba mucho, pero los sonidos que escuchaba, esa vez, eran distintos. Eran constantes, como si alguien buscara algo. Pese a que lo normal era que sus raptores le hablaran a través de un ventanuco, ese día la puerta de su habitáculo se abrió y entró una persona encapuchada. El secuestrado, abandonado a su suerte, le pidió que le mataran de una vez. Sin embargo, no era un terrorista quien estaba ante él. Era un guardia civil y su infierno había acabado.

Allí, en Mondragón, aquel día estaba un agente del Instituto Armado de la localidad salmantina de Casillas de Flores. Su nombre actualmente es muy famoso dentro de la Guardia Civil. Se llama Manuel Sánchez Corbí y hasta hace bien poco estuvo en todas las televisiones anunciando la televisión de El Chicle y el hallazgo del cuerpo sin vida de Diana Quer. El coronel Sánchez Corbí fue el jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, principal unidad de investigación de la Guardia Civil encargada de perseguir la corrupción, el narcotráfico, y el crimen organizado hasta que fue cesado por "pérdida de confianza" por Grande-Marlaska en agosto de 2018, después de que saliera a la luz pública un correo electrónico que había enviado Sánchez Corbí en julio a sus subordinados en el que le informaba de que se había agotado la caja de fondos reservados de la unidad. "Se suspende cualquier actividad que requiera el uso de fondos de esa partida", explicaba. 

Corbí comunicaba así "la imposibilidad de hacer frente a necesidades económicas derivadas de los gastos propios de funcionamiento de los distintos departamentos de investigación y apoyo". Y anunciaba que por ese motivo, y "hasta nueva orden", quedaba suspendida temporalmente "cualquier actividad de la UCO y sus unidades subordinadas que requieran obligatoriamente el uso de la partida de esos fondos reservados, así como los apoyos solicitados a las mismas por otras unidades".

"Nací en Valladolid, pero fue por accidente porque los hijos de los guardias civiles nacemos en cualquier lugar, pero mi padre es de Aldearrubia y mi madre de Alberguería. Al final nosotros somos de Casillas de Flores y allí tengo casa y me paso muchas horas", contó en su día a El Día de Salamanca Sánchez Corbí.

Pero aquel 1 de julio de 1997, el de Casillas de Flores estaba allí. “Aquí hay vida, está aquí seguro, esto no es normal”. El joven capitán de la Guardia Civil mostró su convicción de que el funcionario de prisiones estaba retenido en aquella nave industrial, pese a que los primero registros de los agentes habían resultado infructuosos. Incluso el juez presente, Baltasar Garzón, llegó a bajar los brazos: “Vamos a acabar el registro, han trabajado bien pero no ha podido ser”. Pero aquel capitán se obcecó con cabezonería castrense: “Señoría, seguimos estando convencidos de que está aquí”. 

1561985663549

"Ese fue uno de los días felices. Normalmente, cuando cogías terroristas sabías que estabas salvando vidas, pero es que aquel día estabas viendo la cara de la personas a la que habías salvado. Nunca se me olvidará aquella cara, porque todos teníamos en la cabeza las fotografías de Ortega Lara antes de ser secuestrado. Cuando saca la cabeza, lo que allí aparece es un náufrago que no se parece en nada a lo que habíamos visto en las fotos. Es la cara del horror y de la tortura durante 600 días", rememoraba Sánchez Corbí.

Sánchez Corbí también es escritor. Ha publicado dos obras literarias complementarias entre sí: Sangre, Sudor y Paz e Historia de un desafío, en la que escribe como coautor la lucha de la Guardia Civil contra ETA; no se trata de una obra autobiográfica, pero en muchos de sus episodios se recogen escenas que protagonizó el propio coronel.




Comentarios
Lo más