“Cuando me lo detectaron, no quería creer a nadie”

“Cuando me lo detectaron, no quería creer a nadie”
Susana sigue luchando por superar un Linfoma de No Hodgkin, es una mujer positiva que mira hacia adelante y espera el día de su recuperación con el mayor de los optimismos. Maite ya ha superado un Linfoma de Hodgkin, pero sigue colaborando con asociaciones como ASCOL para ayudar a otros afectados 

Maite es una paciente que tuvo Linfoma de Hodgkin hace ya siete años y pasó unos veinte días en el Hospital Clínico de Salamanca, donde recuerda que todos se portaron muy bien con ella, desde el personal de enfermería hasta los médicos.

Después veinte días ingresada, tuvo que volver con regularidad a darse nuevos ciclos, durante todo ese tiempo, Ascol estuvo a su lado ayudándola en todo momento. Maite reconoce que ella no sabía cómo estaba su familia, ni qué necesidades tenían, ella estaba más pendiente de recuperarse lo antes posible de su enfermedad, lo más normal con una enfermedad tan grave.

La familia de Maite recibió el apoyo de la asociación, que siempre estuvieron a su lado para solucionar cualquier duda, conocer historias de otras personas que ya habían pasado por esa enfermedad antes. La asociación les dio la compañía necesaria en momentos tan duros, ya que los días en los hospitales se multiplican y se hacen más largos.

Después de curarse, Maite tuvo el detalle de donar todos los regalos económicos de su boda a Ascol, pensó que era una buena forma de invertir ese dinero, favoreciendo la continuación de la asociación que tanto la ayudó. Tras la recuperación, Maite siguió vinculada a la asociación, recibió ayuda psicológica y a día de hoy sigue colaborando con ellos, “la labor que realizan es muy buena, me apoyaron en todo”, explica.

Susana, dos recaídas pero la misma fuerza para seguir luchando que al principio

En otra situación muy distinta se encuentra Susana, que también padece linfoma de Hodjkin y lleva dos años en proceso de recuperación, sufriendo ya dos recaídas. “Cuando me lo detectaron en urgencias, me negué a pensar que era cáncer y no quería creer a nadie, fue todo muy rápido”, recuerda el momento en el que le diagnosticaron su enfermedad.

La primera recuperación fue dura, Susana estuvo hospitalizada de día seis meses, y tras un mes más, sufrió una recaída y tuvo que asimilar que todo volvía a empezar de nuevo, “me vine abajo y pensé que no podría con todo”. Fue en ese momento cuando se puso en contacto con Ascol, que le ayudó a entender todo, “te toca y tienes que seguir luchando”.

Así fue como Susana afrontó esta segunda fase, pero que todo se vería truncado una vez más con otra recaída después de un año, “fue mi pilar, lo fueron todo para mí, gracias a ellos supe aceptarlo”, reconoce Susana, que agradece su apoyo y el de las psicólogas de la asociación Bea y Belén. Quiso también conocer gente que hubiera sufrido dos recaídas como ella, eso la fortaleció, pero también fue duro, “he visto compañeros que han caído en la misma situación que yo”.

A día de hoy, Susana va al hospital dos días por semana, “voy como si fuera mi casa, antes no era así, pero con Ascol, todo es más fácil, coincido con otros pacientes gracias a ellos y siempre nos entendemos mejor entre nosotros”. Como anécdota, recuerda cuando una de las psicólogas les hizo reiki, una técnica de relajación a través de la mente. “La psicóloga iba a practicarlo con mis familiares y le pedí que si podía participar, fue una experiencia increíble”. 

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