¿Deben de tener fecha de caducidad los conductores?

¿Deben de tener fecha de caducidad los conductores?
Salamanca cuenta con más de un 15% de conductores mayores de 65 años, en lo que supone un 5% más que en España. En la mayoría de las renovaciones del carné de conducir, que a partir de esta edad son cada cinco años, se imponen limitaciones y restricciones que pueden llegar hasta la prohibición de circular en un radio superior a ciertos kilómetros. La DGT sí hace una serie de recomendaciones y los expertos piden más control, aunque se muestran de acuerdo en que no se debe limitar

El accidente ocurrido en Salou, en el que fallecieron cinco personas, ha vuelto a poner de relieve el debate sobre la idoneidad de marcar un límite de edad para conducir. En este desgraciado caso, el conductor era un hombre de más de 80 años, frente a lo que la DGT insiste en que "la edad no significa, necesariamente, un estado psicofísico, y de hecho, en ocasiones personas de mayor edad presentan mejores condiciones que otras con edades cronológicas más bajas". 

De hecho, en las estadísticas disponibles de 2015, en el conjunto de España, la incidencia de accidentes es menor al número de conductores mayores de 65 años. Tanto que, a pesar de suponer el 10% del censo, supusieron apenas un 3,5% de los heridos no hospitalizados, mientras que esta crece en los graves, casi un 7%, y sobre todo, en los fallecidos, con un 18,23%. En Salamanca, además, el porcentaje de mayores de 65 años con carné de conducir supone más de un 15% con respecto a los 201.242 conductores censados en la memoria de 2016. 

Las pruebas que se acometen, independientemente de la edad, para la renovación del carné de conducir son similares para todos los grupos de edad, con la única particularidad de que a partir de los 65 años, esta se debe realizar cada cinco y no cada diez, siguiendo la normativa europea al respecto. Sin embargo, la DGT marca, a través del Reglamento General de Circulación, una serie de limitaciones y restricciones que, a mayor edad, se suelen dar más a menudo. 

Estas limitaciones, y que en el carné de conducir se marcan en las observaciones, son más de cien, aunque las más repetidas tienen que ver con la pérdida de visión. La capacidad auditiva, el sistema locomotor, el sistema cardiovascular, los trastornos hematológicos, el sistema renal, el sistema respiratorio, las enfermedades metabólicas y endocrinas, el sistema nervioso y muscular, los trastornos mentales y de conducta, los trastornos relacionadas con sustancias y la aptitud perceptiva-motora, con numerosos puntos, son las actitudes psicofísicas que se miden.

En este sentido, según la propia DGT, los que fueron declarados aptos sin ningún tipo de restricción, entre los grupos de edad mayores de 65 años, durante 2015 son extensamente menores a los que se les aplica alguna observación. De esta manera, entre los 65 y 70 años, el porcentaje era del 29,9%; hasta los 75, del 13,8%; hasta los 80, del 4,4%; hasta los 85, del 1,9%; y desde esa edad, del 0,9%.

Es en este último grupo de edad en el que los aptos sin limitaciones no superan a los no aptos, que fueron del 1,8%. Este dato implica que son pocas las ocasiones en las que en el examen médico para renovar el carné, este declara la ineptitud del conductor. En ningún caso, entre los grupos de edad descritos, de hecho, supera el 1% salvo en este último. 

Por el contrario, la aptitud con restricciones se da en la mayoría de los casos, superando el 90% desde los 76 años, mientras que es de 82,2% para los situados entre los 71 y 75 años, y del 67,7% en el primer grupo de edad. A pesar de que las restricciones pueden ser muy amplias, la mayoría, más del 60%, son por capacidad visual. Muy lejos de ello, con 11,3% supusieron las aptitudes perceptivo-motoras, mientras que entre el 5,5% y 6,5% se encontraron las limitaciones por problemas en el sistema cardiovascular, por enfermedades metabólicas y endocrinas, y por capacidad auditiva. 

Limitaciones y precauciones a tomar

Aunque la conducción no se prohíbe casi en ningún caso, los centros médicos sí pueden, en las observaciones, imponer restrictivas limitaciones para garantizar la seguridad en la carretera. De esta manera, estas pueden llegar hasta la prohibición de conducir por la noche o con poca luz, de llevar acompañantes, con límite de velocidad, sin ningún nivel de alcohol en sangre o incluso imponer un radio máximo de conducción.

Por otro lado, la Dirección General de Tráfico sí recomienda que los conductores mayores tomen en cuenta una serie de precauciones como intentar evitar conducir en los momentos del crepúsculo y, en especial, cuando el sol esté de frente, así como de manera general, de noche o con condiciones climatológicas adversas. Por otro lado, recomiendan descansar cada hora y circular por carreteras conocidas, evitar conducir después de comer por los posibles episodios de sueño y realizarse revisiones periódicas, principalmente de la vista y la audición. 

La página web de la DGT, además, cuenta con recursos didácticos destinados a personas mayores sobre los medicamentos, que también pueden suponer un problema en la conducción. De hecho, reflejan la importancia de tomar la dosis indicada por el médico y no automedicarse, así como evitar consumir alcohol y recordar la posibilidad de la aparición de efectos adversos si se toma más de un medicamento, entre otras. 

"Envejecer no supone necesariamente renunciar a la autonomía que aporta la conducción, pero sí es recomendable valorar y revisar, con mayor frecuencia, aquellos aspectos de su salud que garantizan la seguridad en la conducción", afirma la DGT.

Los expertos creen que no se debe limitar, aunque piden más control

En el pasado mes, la Fundación Abertis organizó una jornada bajo el lema 'Conducir a los 70 y a los 80' en el que participaron expertos en tráfico, médicos, responsables de la Dirección General de Tráfico, representantes de centros de reconocimiento médico y asociaciones de víctimas de accidentes. En este, las posturas coincidieron en que no debe limitarse la edad y, de hecho, son los que menos sanciones cuentan relacionadas con el exceso de velocidad y consumo de alcohol y drogas. 

Sí se pide, por el contrario, implicación de las familias y administraciones sanitarias para notificar los casos en los que un conductor no está en situación de seguir siéndolo. Para ello, se considera como excesivo que las revisiones se hagan cada cinco años a una edad avanzada y creen que se deben realizar más inspecciones para que los exámenes sean de calidad. 

 

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