La cena anual de la Fundación Virgen de la Cuesta reúne a multitud de mirandeños

La cena anual de la Fundación Virgen de la Cuesta reúne a multitud de mirandeños
La Plaza de los Toros sirvió de comedor gigante y escenario de lujo para el evento.La cena, tradicional desde hace varios años congregó a un mayor número de comensales que en la edición anterior y se celebró con alegría y buen humor

La cena anual de la Fundación Virgen de la Cuesta de Miranda del Castañar, celebrada en el incomparable marco de la Plaza de Toros representó de nuevo una inmejorable ocasión para reunir a todos los mirandeños.

La cena, tradicional desde hace varios años congregó a un mayor número de comensales que en la edición anterior y se celebró con alegría y buen humor.

Las palabras de Amador González, vicepresidente de la Fundación, marcaron el inicio de una noche que tuvo numerosos momentos inolvidables. Amador citó a los asistentes a la reunión informativa anual a celebrar el día 2 a las 11:30 en la sede la Fundación y en la que el presidente de la misma, Mario Loreto, hará un balance del último año. Comentó asimismo la inimnete inauguración oficial de la Ruta Accesible ya utilizada por muchos mirandeños y los proyectos y compromisos a realizar en la misma para su mejora. Informó también de la inminente presencia todos los sábados y domingo, de una persona atendiendo la preguntas y dudas acerca de las actividades de la Fundación y la continuidad de las clases de bordados y de gaita, tamboril, y baile.

Los aperitivos, el penitente y la carne dieron paso a la actuación de Mansaborá Folk, el grupo extremeño, que logró animar como nunca a toda la plaza con temas de sus trabajos en "3 vidas" y otros, además de presentar y anunciar que un tema dedicado a la Tia Petra irá incluido en su siguiente trabajo. Ese tema, repetido al final, fue el broche, el remate, a una extraordinaria actuación en la que no faltaron sus popurris de canciones infantiles y el "de donde vienes tú"....vengo de la verbena,...

El sorteo de más de sesenta regalos, entre ellos un viaje para dos personas con estancia de ocho días en hotel de cuatro estrellas en Santi Petri, pusieron el colofón a una cena anual de la Fundación posible gracias al enorme trabajo de quienes montaron las mesas, prepararon los aperitivos, sirvieron las viandas (algunos de los voluntarios atendieron a tres mesas) y fregaron la 'cacharrería'. La colaboración final de los componentes de las mesas recogiendo la suya fue extraordinario y elogiable.

Mesas llenas, mesas compartidas, muchos niños, mucha cara de felicidad y diversión, son estímulos que reciben los patronos de la Fundación, y los voluntarios que prepararon, atendieron, y recogieron la numerosa logística que requiere un evento de estas características.

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