“Viajo para comprender las causas de guerra, tragedia, opresión, hambre y persecución”

“Viajo para comprender las causas de guerra, tragedia, opresión, hambre y persecución”
El fotoperiodista Alberto Prieto acude a lugares en los que  la población sufre las consecuencias de una crisis humanitaria para “dar voz a la gente que lo necesita” e indagar en los por qués de cada una de las situaciones que vive detrás de su objetivo

Siria, Irak, Camboya, Sierra Leona, Liberia, República Democrática del Congo, Marruecos, los campos de refugiados de saharauis al sur de Argelia o de sirios en Turquía. Son algunos de los lugares a los que el fotoperiodista salmantino Alberto Prieto ha llevado su objetivo para “dar voz a la gente que lo necesita” y de paso enfrentar al resto del mundo con un espejo que muestra la realidad que está alejada de sus ojos, de sus corazones.

Reportero de guerra, no es el conflicto armado lo único que le preocupa. “Muchas veces hay que estar donde están las consecuencias, en los campos de refugiados en el Mediterráneo, en el norte de África o en otros países”, sugiere. ¿Por qué?. “Un periodista tiene que tener curiosidad, intención de conocer cómo se vive en otros lugares, comprender las causas de las guerrad, las tragedias, la violencia, la opresión, el hambre, la persecución a las minorías. Por qué los gobiernos roban e intentar comprender cómo funciona el mundo”, concluye.

Alberto Prieto recorre el mundo montando en su cámara de fotos para buscar pistas que le acerquen a las causas del sufrimiento de los pueblos. “Lo que más te impacta es que, una vez tras otra, la gente que paga la consecuencias de una guerra es la población civil. No toman la decisión de atacar o de repeler un ataque. Solo por esta en la ciudad donde nacieron, viven y desarrollan su vida tienen la mala suerte de sufrir las consecuencias de las decisiones de otros. Muchos con la vida, otros con la vida de sus familiares y amigos o teniendo que dejar sus casas y marcharse”, valora.

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Sin señalar culpables aunque sí inocentes, el fotoperiodista establece una separación de quien ignora lo que hay más allá de sus narices y se conforma con alimentar su imaginario con respuestas dogmáticas que nada tienen que ver con lo que realmente sucede. “Deberíamos de entender esto aquí en Europa. Aquí hay muchas opiniones de mucha gente que no conoce lo que es vivir en un país en guerra . Vivimos en una burbuja de libertad y bienestar pero el mundo no es así”, sostiene.

En este sentido, sí condena la postura de España y otros estados de la Unión Europea que distan mucho de cumplir los compromisos adquiridos con respecto a la acogida de refugiados, principalmente, huidos del conflicto en Siria, ahora deslavazados por los países colindantes o hacinados en campos a orillas del Mediterráneo “Como mínimo es lamentable. Vergonzoso. Es una cuestión puramente de moral. Por encima de lo legal tiene que estar lo humanitario. En los tiempos de las nuevas tecnologías, las redes sociales y los clics nos olvidamos de que el mundo en el que vivimos es uno solo y las personas son personas independientemente de donde vivan”, sentencia.

“Me preocupa la condición humana”

Prieto reflexiona, encuadra, enfoca y dispara. “Miles de personas tirándose al mar sin apenas agua, ni comida, ni gasolina para los botes y aún así, no solo no intentamos poner los medios para solucionar sus problemas sino que nos permitimos juzgar moralmente a las ONGs que los están ayudando y acusarlos de cosas como fomentar el tráfico humano. Eso es lamentable”, acusa y continúa con una denuncia que oscila entre la falta de conciencia y el exceso de egoísmo.

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“Distamos mucho de tener el carácter humano que se nos presupone. Lo primero es salvar a las personas y después ya hablamos de temas jurídicos y legales”, argumenta. Y ejemplifica. “Yo imagino que a cualquiera que viéramos a un hijo, un padre u otros familiares o amigos en esas circunstancias, nos parecería tremendo si no se hiciera lo necesario desde los estados o las instituciones para ponerle solución”.

Sin embargo, Alberto Prieto ha retratado con su objetivo escenas que encajan en una realidad tan palpable como la más cercana pero que no impregna la cotidianidad del llamado 'primer mundo'. “Se alejan mucho de tener las condiciones ideales para tener una vida digna. He visto la guerra, la tiranía y la persecución por razones religiosas o por condición sexual. Me preocupa la condición humana y el mundo dista mucho de garantizar los derechos humanos a todos sus habitantes”.

Una profesión de alto riesgo

Es común en las facultades de Periodismo encontrar estudiantes que persiguen desde el día primero el ideal máximo de la profesión: dedicarse al reporterismo de guerra. Cierto es que resulta imprescindible que haya profesionales de la información allí donde haya una realidad que el mundo debe conocer y es necesario que haya personas dispuestas a acudir. Sin embargo, según la experiencia de Alberto Prieto, se debe tomar una decisión madurada decisión basada en una motivación, en cierto modo, profunda.

“El nivel emocional es muy importante. Cuando uno va a un país que está en conflicto se va a encontrar situaciones muy duras. Tiene que estar convencido de lo quiere porque no se trata de ir a sacar una foto para hacer una exposición o para ponerla en redes sociales. Se debe tomar esa decisión de una manera meditada y porque hay algo dentro que te lleva a querer conocer”, sugiere.

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Sí recomienda a los jóvenes e intrépidos periodistas con intención de viajar por el mundo que no escojan como primer destino un lugar peligroso porque moverse allí requiere de cierta experiencia. “Adelante, con calma y con las protecciones adecuadas porque en esos sitios las imprudencias se pagan. El mejor reportaje no vale una vida o un secuestro. Hay que ponerse en manos de gente que sabe y conoce el país al que vas”, explica.

Por el contrario, el fotoperiodista salmantino lamenta que todos los españoles que se dedican a contar lo que sucede en lugares complicados lo hacen para medios internacionales porque considera que en España apenas se valora el trabajo y aún así continúa. “Llegado este punto no sé si llegamos a lograr algo pero creo que si en alguna charla, exposición o entrevista llegas a hacer a entender a alguien que los refugiados son personas como nosotros y merecen ayuda, pues algo habremos conseguido”, concluye.

Cabe recordar que los salmantinos y visitantes que lo deseen pueden acudir a la Casa Lis hasta el próximo 17 de septiembre para contemplar la muestra ‘Los Desastres de la Guerra. Ayer y hoy’, que exhibe los 80 grabados creados por Francisco de Goya para reflejar la barbarie ocurrida durante la Guerra de la Independencia Española junto a imágenes de Alberto Prieto que reflejan las situaciones de conflicto que ha vivido en sus viajes.

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