Salamanca celebra la festividad de San Juan de Sahagún

Salamanca celebra la festividad de San Juan de Sahagún
Tras el recorrido de la comitiva municipal desde el Ayuntamiento hasta la Catedral, de nuevo con ausencia de los concejales de Ganemos, tiene lugar la tradicional misa en honor de San Juan de Sahagún. El obispo recordó que San Juan de Sahagún "supo adorar de los corazones de los salmantinos enfrentados los mejores sentimientos que tenían en ellos", y abogó por "más fuego en el hogar de la família  para renovar nuestras comunidades cristianas"

Salamanca festeja este lunes a su patrón, San Juan de Sahagún. Como manda la tradición, desde el Ayuntamiento partió la comitiva encabezada por el alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco, acompañada por los sones de la Banda Municipal de Música, bailes charros y el resto de concejales a excepción de los de Ganemos un año más, en desfile hasta la Catedral Nueva de Salamanca.

Allí, como sucede cada año, tuvo lugar la misa oficiada por el obispo de Salamanca, Carlos López, en recuerdo del fraile agustino conocido por su predicación y su intervención en la vida de la ciudad, así como por su labor como promotor de la paz y de la ayuda humanitaria.

En su reflexión, Carlos López comenzó recordando que "celebramos está fiesta inmersos en el proceso de aplicación de las reformas de la Asamblea Diocesana de 2016. Todos los que participaron en esa reforma, están agradecidos, asamblea que ha sido un soplo del espíritu que nos ha abierto los ojos para tener una mirada más evangélica a nuestra situación actual. Es un proceso lento por su complejidad. En la fiesta de la Virgen de la Vega se informará con más detalle".

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A continuación se centró en San Juan de Sahagún, "testimonio de gran alegría y de cercanía espiritual es para nosotros un auténtico testigo de la fuerza transformadora del Evangelio". Del patrón de Salamanca dijo que "tenia un corazón inundado de alegría, ayudaba a los más pobres por bienes materiales y a los más desgraciados por su moral. Tuvo la máxima autoridad moral y la mayor libertad para predicar el evangélio con la mayor elocuencia. Supo adorar de los corazones de los salmantinos enfrentados los mejores sentimientos que tenían en ellos. Su palabra encendida de amor y de misericordia, hizo posible del milagro de la concordia y la recuperación de la paz social".

Por eso, prosiguió el obispo, "el Evangelio es fuente de alegría plena, y sólo puede ser transmitido como un testimonio de gozo. Sentimos el gusto de ser pueblo, de estar cerca de la vida de la gente, nos alegramos de vivir una fe sencilla, humilde y confiada. La piedad es una riqueza en nuestra diócesis que tenemos que mirar con los ojos del buen pastor".

Para finalizar, se refirió a la renovación pastoral. "Poner más fuego en el hogar y salir al encuentro del hombre de hoy. Estar enraizado en el misterio pascual de Jesús, dejarnos renovar cada día por su celebración en la liturgia. Seguir los sacramentos y su renovación es esencial para el futuro de la vida cristiana y las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. Necesitamos más fuego en el hogar de la família, para renovar nuestras comunidades cristianas. Este hermoso programa de renovación espiritual tras las huellas de San Juan de Sahagún puede hacerse realidad con el acogimiento y seguimiento a Dios".

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