La Universidad de Salamanca dispone de un nuevo laboratorio de alta contención biológica

La Universidad de Salamanca dispone de un nuevo laboratorio de alta contención biológica

El edificio I+D+I de la Universidad de Salamanca, en la sede del Banco Nacional de ADN, ya tiene a disposición de los investigadores un nuevo laboratorio de alta contención biológica de nivel 3. Según ha revelado el vicerrector de Investigación y Transferencia, Juan Manuel Corchado, la instalación está disposición de cualquier grupo de investigación. De hecho, es el primero en la comunidad autónoma que permite el acceso a grupo externos. “Este laboratorio pone a la USAL a la vanguardia de la investigación y le permite dar un salto cualitativo importante”, ha valorado Corchado, recordando que ha finalizado el periodo de experimentación.

El laboratorio pretende dar respuesta a las necesidades de investigación y diagnóstico de enfermedades que requieren medidas especiales de protección. De hecho, está habilitado para investigar brotes epidémicos alertados desde la Organización Mundial de la Salud, como la gripe aviar, fiebre amarilla, virus ZIKA, o la última que ha causado la muerte de algunas personas, la fiebre hemorrágica Crimea-Congo. “Cada vez hay más resistencia a algunos patógenos a los antibióticos, eso confiere un peligro a la población que hace que haya necesidad de investigar cada vez más”, ha indicado la directora de Núcleus, Julia Almeida.

Por su parte, Andrés García, el subdirector de Recursos Biológicos de Núcleus ha reconocido que esta nueva infraestructura ha supuesto una fuerte apuesta de la USAL a propuesta del Bando de ADN y ha explicado que está preparada para la actuación de tres grupos de investigación de manera simultánea. Eso sí, ha reconocido que no está preparado para investigar, por ejemplo, el virus del ébola, aunque presenta unas altas medidas de seguridad.

Algo en lo que ha incidido Javier García, director del laboratorio. Según ha explicado, las medidas de seguridad están duplicadas y triplicadas. Funciona con presión negativa, es decir, en caso de fuga se activa un sistema que introduce el air en el área impidiendo que nada salga. Además, todos los elementos son esterilizados al entrar e higienizados al salir y también se impide que ningún investigador introduzca ningún objeto personal. “El laboratorio es tremendamente seguro. Vamos a poder aportar bastante soporte a la investigación”, ha valorado.

Según han revelado, ya hay varios grupos que han solicitado el uso de las nuevas instalaciones y ya se ha habilitado un protocolo a tal efecto. De hecho, es posible que el primer grupo en acceder sea un equipo de investigación de parasitología que tiene el objetivo de hacer seguimiento a los virus que aparecen en las garrapatas. También, aspira a utilizarlo un grupo que ya se encuentra operando en el Centro de Investigación del Cáncer con el virus de la hepatitis C.

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