Gordon Cowell, historia de un aventurero

Gordon Cowell, historia de un aventurero
Originario de Escocia, pronto sintió la necesidad de conocer mundo, y su espíritu aventurero le llevó primero a Londres y después a recorrer Europa Occidental trabajando en Italia, Holanda, Francia, España...
 

Entre todos los lugares recorridos fue a parar a Mallorca, donde estuvo trabajando durante un verano, y al gustarle la experiencia decidió repetir para luego pasar a la isla hermana de Ibiza.

Allá por los años setenta decidió volver a Escocia y su deseo por mantener su nivel de español le hizo moverse por los círculos hispanohablantes, y casualidades de la vida, recorriendo estos lares conoció a una salmantina y ambos decidieron compartir esta aventura que es la vida. Finalmente se asentaron en España y después de ocho años en Alcoy (Alicante) su pareja, Alicia, pidió el traslado en su trabajo como profesora, y de esa manera llegaron a Salamanca.

Y así pasaron cuarenta años, y en este tiempo aparecieron un hijo alcoyano y una hija salmantina.

La vida en Salamanca

Al llegar a Salamanca comenzó dando clases de inglés y al pasar el tiempo consiguió empleo en una consultoría geológica, trabajo que le permitió continuar con su pasión por conocer mundo. En el desarrollo de sus funciones era responsable de las comunicaciones, en las que era imprescindible el inglés. Trabajaba con compañías extranjeras dedicadas a la exploración minera, así como en proyectos de la Comisión Europea centrados en I+D.

Actualmente está jubilado y ha decidido usar su tiempo, entre otras cosas, para colaborar como voluntario en Salamanca Acoge, donde realiza diferentes actividades, entre las que se encuentran dirigir una tertulia en inglés, en la que participan tanto personas migrantes como técnicos de la asociación, o apoyar en la acogida y oferta de información a las personas migrantes y refugiadas que se acercan a la entidad.

Apasionado del rugby, es socio del Salamanca Rugby Club donde ha jugado como veterano y ha ayudado a entrenar a las categorías inferiores. También ha sido árbitro federado de este mismo deporte. Es además socio y seguidor de Unionistas de Salamanca.

Últimamente ha cogido gran afición al mus, actividad que le encanta por el buen ambiente que suele acompañar a las partidas.

No le gustan las grandes urbes para vivir, ya que las considera demasiado impersonales y donde el ritmo de vida es estresante. Su tamaño idóneo es una de las razones por las que se encuentra tan a gusto en Salamanca, si bien lo que más aprecia de esta ciudad es la gente y ha tenido la suerte de haber hecho grandes amigos aquí. Disfruta conociendo pueblos de los alrededores “en Salamanca hay pueblos donde da gusto perderse”. Carnívoro impenitente, piensa que otro punto a favor de Salamanca es su excelente gastronomía.

Desde aquí nos despedimos de Gordon tras una apasionante entrevista, en la que hemos aprendido de él y de su actitud aventurera, desde aquí le deseamos la mejor de las suertes y esperamos que siga disfrutando de la vida salmantina. 

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