El reto de incorporar genética al porcino ibérico centra la jornada profesional

El reto de incorporar genética al porcino ibérico centra la jornada profesional

La aplicación de la genética al porcino ibérico para mejorar aspectos como la fertilidad o la conversión acaparó este viernes la atención en la Jornada Profesional sobre el Cerdo Ibérico que se ha desarrollado en Salamaq.

José Luis Noguera, investigador en genética y mejora porcina del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias, ahondó en los últimos avances en genética, un apartado que en ibérico no se ha trabajado demasiado y que empieza a ser necesario para alcanzar un mayor desarrollo del animal. “El ibérico es un animal con una gran calidad de carne, pero tiene algunas cosas que son mejorables, como es la fertilidad y el índice de conversión. Un cerdo ibérico necesita 5 kilos de pienso para transformarlo en uno de carne. Creo que ese es un apartado a mejorar incorporando tecnología, conocimiento, información… porque hay muchas herramientas en genéticas que dan resultados excelentes. El cerdo ibérico es excelente en calidad de carne, pero se puede hacer más rentable y de cara al consumidor tener un producto más asequible”, ha explicado.

Cebaderos

Por su parte, Miguel Ángel Higuera,  director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino, profundizó en la adaptación de los cebaderos para cumplir la Norma de Calidad del Ibérico. “La Norma indicaba que para los animales de 110 kilos es necesario dos metros cuadrados en cebadero, y teníamos tres años de moratoria para adaptarnos, que finaliza en enero de 2017. Estamos en el momento de adaptar el censo a su capacidad productiva para que sus animales puedan sacrificarse dentro de la Norma de Calidad. Estamos en un momento de reajuste de densidad de los animales en los cebaderos”, ha explicado.

En relación al recurso sobre el bienestar animal y los dos metros cuadrados por cerdo ibérico, la jornada ha servido para conocer que el Tribunal Supremo se plantea que esa Norma de Calidad contradice el tratado de la Unión Europea y que la cuestión se debe centrar en el libre mercado, puesto que no rebaja la calidad del producto pasar de uno a dos metros cuadrados.

Por su parte, Fernando Fernández, de Nanta, ha recordado que después de muchos años debatiendo sobre la Norma de Calidad, “ahora, y aunque hay recursos todavía por resolver, es el momento de cumplirla y buscar los retos y oportunidades que tiene la propia Norma para el sector”.

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