El 'breaking bad' salmantino inundaba otra vez de droga toda Castilla y León

El 'breaking bad' salmantino inundaba otra vez de droga toda Castilla y León

Durante los últimos años una de las series de televisión que más audiencia ha tenido en todo el mundo es ‘Breaking bad’, protagonizada por un profesor de química que se dedica a fabricar droga para venderla. La Operación Cabildo de la Guardia Civil, que ha permitido destapar el primer laboratorio de speed en Castilla y León, está protagonizada por el ‘breaking bad’ salmantino, conocido como Marcial ‘El Químico’, un antiguo profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca que ya ha sido detenido en anteriores ocasiones por hechos similares.

De unos 65 años de edad, posee avanzados conocimientos de química y era el que cocinaba la droga para la organización desarticulada durante los últimos días. Esta persona elaboraba speed desde cero a partir de sustancias y productos relativamente comunes y de fácil adquisición, siguiendo un proceso químico hasta conseguir fabricar la sustancia psicoactiva. Este tipo de droga normalmente es importada desde países del centro de Europa, siendo excepcional el hallazgo de laboratorios en los que se realice todo el proceso de fabricación. En España, normalmente se han intervenido laboratorios en los que se adultera la droga. El speed fabricado era distribuido por la comarca de Toro (Zamora), Tordesillas (Valladolid) y diversas poblaciones de la provincia  de Salamanca.

Nueva fórmula de droga en 1995

En septiembre de 1995 esta persona ya fue detenida como creador de una nueva fórmula de droga de diseño, la PMA, que se distribuía en discotecas y establecimientos juveniles de la costa mediterránea, Salamanca y Zamora. El profesor, según la policía, elaboraba "bajo una fórmula química novedosa" específicos a los que se daba un formato externo distinto de las típicas pastillas. Sus efectos eran similares a los del éxtasis.

Las dosis de PMA fabricadas alcanzaban un precio entre 2.000 y 3.000 pesetas por unidad (12 y 18 euros en la actualidad), con un contenido aproximado de 120 miligramos de específico por cápsula. La fabricación se realizaba en una casa alquilada en las eras del municipio salmantino de Espino de la Orbada, donde, según vecinos del lugar, siempre aparecía con las persianas bajadas y de cuya chimenea solía salir humo negruzco. La policía ha señalado que era posible la preparación de varios miles de dosis en cortos periodos de tiempo en el laboratorio descubierto.

Desde hacía más de año y medio, el profesor se encontraba de baja en el Departamento de Química Orgánica, y por tanto no impartía docencia en la Facultad de Farmacia. Una vez descubierto el laboratorio, tanto en éste como en el domicilio del químico y en otra casa de la localidad de Aldealengua, próxima a Salamanca, se hallaron cajas de medicamentos, colorantes, productos para conseguir sabores peculiares anisados, balanzas, hornillos eléctricos, pipetas, utensilios de laboratorio y gran número de cápsulas de gelatina, destinados a la elaboración de las pastillas.

El mayor laboratorio de éxtasis en 2003

En agosto de 2003, la Policía de Salamanca desmantelaba el mayor laboratorio de drogas sintéticas de toda Castilla y León en una operación que se venía gestando desde hacía casi un año. La droga se fabricaba en un chalé del barrio salmantino de Tejares. Cuando la Policía irrumpió en el laboratorio, se encontraba en pleno funcionamiento, algo poco usual en este tipo de redadas, por lo que junto a las pruebas que se habían venido recabando por la Unidad de Policía Judicial de la Comisaría de Salamanca en los últimos meses, permitió detener a los tres implicados en la trama.

Una vez más, estaba implicado Marcial ‘El químico’. La Policía intervino entonces abundante material: vasijas, alambiques, tubos de ensayo, filtros, mantas eléctricas para mantener la temperatura precisa para las mezclas, productos químicos y 6.695 euros en billetes de distinta cuantía. Con la redada en el chalé, la Policía Nacional se incautó además de droga terminada para inundar el mercado con unas 20.000 dosis, además de otros veinte kilos de ingredientes químicos que hubieran bastado para producir otras 200.000 dosis en un período muy breve de tiempo.

 

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