La Plataforma en Defensa de El Bosque pide el retorno del Cristo de la Expiración al Palacete

La Plataforma en Defensa de El Bosque pide el retorno del Cristo de la Expiración al Palacete

La Plataforma en Defensa de El Bosque de Béjar exige el retorno del Cristo de la Expiración al Palacete del Jardín Renacentista del que desapareció en 1998 cuando el monumento pasó a ser de titularidad estatal. Desde que la entonces ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, lo visitara no se había vuelto a ver esta pieza artística, que reapareció por sorpresa en 2010 al ponerse a la venta en una galería anticuaria de Madrid, “donde ha sido restaurada y aún se encuentra a la espera de comprador”. 

La Plataforma, eso sí, reconoce que en la actualidad parece descabellado gastar dinero público en la adquisición de esta pieza y recuperarla de nuevo para El Bosque por lo que propone reintegrarlo a su lugar de origen “tan pronto lo permitan otras prioridades”.

Asegura la plataforma que es habitual que durante las vistitas guiadas que desde hace años se vienen realizando en El Bosque, alguno de los asistentes pregunte por el estado del interior del Palacete y si este es visitable. 

El Cristo Crucificado que presidía la antigua capilla de El Bosque es una talla de la escuela barroca castellana fechable en la primera mitad del siglo XVII. La presencia de una capilla-oratorio en El Bosque se constata, al menos, desde 1583 cuando es citada en el documento de las obras de ampliación del actual Palacete llevadas a cabo por el maestro Rodrigo Alonso. 

La actual capilla (aneja al Palacete por su fachada norte) es producto de las reformas que el industrial Cipriano Rodríguez Arias llevó a cabo tras la adquisición de El Bosque en 1869. Será entonces, y no durante la etapa ducal, cuando se documente la existencia de la talla. Desde ese momento la capilla quedó bajo la advocación del Santísimo Cristo de la Expiración o la Agonía, tal y como reza la inscripción de la sencilla espadaña metálica alzada sobre la puerta principal, que lleva la fecha de 1871. En 1874 el Arzobispo de Sevilla concedió cien días de indulgencia a los devotos y fieles que rezaran el credo ante la imagen. Durante el siglo XX la reputación del Cristo fue en aumento hasta el punto de atribuirse su autoría –erróneamente– al mismísimo Ventura Lirios. Su calidad artística dio pie a que la talla fuera elogiada públicamente en la prensa local durante el cuarto centenario de El Bosque en 1967 cuando se alude a la misma como una escultura “que posee mucho valor”.

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