El Museo de Salamanca muestra la obra de Paula Modersohn-Becker y los artistas de Worpswede

El Museo de Salamanca muestra la obra de Paula Modersohn-Becker y los artistas de Worpswede

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Salamanca, Bienvenido Mena Merchán, y el agregado Cultural de la Embajada Alemana en España, Peter Platte, han inaugurado hoy la muestra de dibujos y grabados que se expone en el Museo de Salamanca hasta el mes de febrero. En el acto también han intervenido el director del Museo de Salamanca, Alberto Bescós, y el coordinador para España y Portugal del Instituto de Relaciones Internacionales de Alemania y comisario de la muestra, Christoph Strieder. La exposición ha recorrido dos continentes y está producida por el Instituto de Relaciones Internacionales de Alemania. Se podrá visitar hasta el 2 de febrero, de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de16:00 a 20:00 horas, y los domingos de 10:100 a 14:00 horas.

En los dibujos y grabados de la exposición “Paula Modersohn-Becker y los pintores de Worpswede (1895 -1906)” se ve reflejada la historia del final de una época, la pintura del siglo XIX, y el comienzo de algo nuevo, que personifica la joven pintora Paula Becker. Worpswede es el nombre de un pequeño pueblo alemán, entre Bremen y Hamburgo, un paisaje no muy lejano al holandés, con un cielo inmenso y edificios con cubierta vegetal, surcado por grandes y pequeños canales por donde se transportaba la turba en barcos planos. A este paisaje se retiran cinco pintores entusiasmados con la naturaleza y la sencillez de la sociedad rural, para huir de la rigidez académica y de sus maestros. Su éxito en la primera gran exposición en Münich en 1895 fue grande y desde entonces hasta hoy se convierten en un grupo digno de atención y estudio.

Su campo de trabajo fue, fundamentalmente, el paisaje, visto a la luz del día en el lugar y no como un producto de fantasía en el taller del artista. Esta nueva forma de ver cambia el arte al final del siglo XIX. Artistas ingleses como John Constable o Richard P. Bonington, reflejan en sus acuarelas y cuadros el “plein-air” la impresión de la luz real en el paisaje. A partir de la mitad del siglo XIX algunos pintores se trasladaron a los lugares rurales y alejados y formaron colonias de artistas que colaboran y tienden a formar un estilo en que se refleja la influencia de los demás. Otto Modersohn, Hans am Ende, Fritz Mackensen, Heinrich Vogeler, Fritz Overbeck forman el grupo de artistas de Worspwede. Sobre ellos destaca la figura de Paula Modersohn-Becker que va más allá, liberando el trazo en la dirección de Gauguin y de Cezanne y convirtiéndose -a pesar de su muerte prematura- en el más importante miembro del grupo.

 

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