Una ley protegerá a los empleados públicos que denuncien delitos de corrupción

Una ley protegerá a los empleados públicos que denuncien delitos de corrupción

El consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, ha expuesto en Consejo de Gobierno el contenido de este anteproyecto de ley que incluye, entre otras medidas, el establecimiento de mecanismos que protejan a los empleados públicos informantes. Castilla y León se convierte así en la primera comunidad autónoma en llevar a cabo una legislación específica sobre estas situaciones.

El objetivo de este documento es efectuar una valoración previa sobre las informaciones recibidas, establecer su relevancia y determinar si se trata de irregularidades administrativas, delitos, o si no hay ningún tipo de conducta reprobable. En el primer caso, la Administración continuará desarrollando su competencia mediante la propuesta y apertura de expediente sancionador, mientras que en el segundo procederá a remitir las actuaciones al Ministerio Fiscal o autoridad Judicial.

Las informaciones recibidas se remitirán a la Inspección General de Servicios que procederá a la apertura de una ‘Información reservada’ que tendrá carácter prioritario. En todo el proceso se omitirán los datos relativos a la identidad del informante y todo aquello que pudiera conducir a su identificación. Este órgano dispondrá de un plazo de dos meses -o seis meses como máximo si la complejidad del caso lo requiere- para investigar los datos.

En el caso que se detectaran indicios de la existencia de un posible delito, se comunicarán los datos al Ministerio Fiscal y se informará al empleado que haya proporcionado la información. Si lo que se detecta es una infracción administrativa, la información reservada finalizará con la emisión de un informe que contendrá la propuesta de apertura de expediente sancionador y se remitirá al órgano competente para su incoación. En estos casos, así como en aquellos en los que tras las actuaciones reservadas no se hayan apreciado indicios de responsabilidad de ningún tipo, el informe que se emita concluyendo la información reservada se enviará al Procurador del Común como Comisionado de Transparencia para su conocimiento y se comunicará al empleado que haya informado.

Garantías para los empleados públicos

El anteproyecto de ley que se ha dado a conocer incluye como una de las principales medidas que no podrá realizarse ninguna actuación que pudiera perjudicar a la situación laboral de las personas que haya comunicado esa posible incidencia. Esta protección será aplicable durante la sustanciación de las actuaciones y en el caso de que las informaciones se hayan remitido al Ministerio Fiscal, las anteriores garantías mantendrán su vigencia hasta que se dicte sentencia firme o se decrete el archivo definitivo.

De forma excepcional, se podrá acordar el traslado del empleado cuando lo solicite y concurran circunstancias, debidamente apreciadas por la Inspección General de Servicios, que así lo justifiquen. El traslado es también una medida prevista para los casos acoso laboral en la Ley de Función Pública de Castilla y León. Estas mismas garantías se aplicarán también a aquellos empleados públicos que hayan denunciado directamente ante la justicia la posible comisión de un delito.

Por otro lado, el anteproyecto de ley también incide en que será considerada falta grave la presentación de informaciones infundadas cuando se detecte de forma manifiesta su falta de fundamento - sin perjuicio de las consecuencias que establece el ordenamiento jurídico para los supuestos de acusación y denuncia falsas y simulación de delitos tipificados el Código Penal-. La protección a los empleados públicos constituye una garantía dirigida también a evitar el uso abusivo de la posibilidad de informar a la Administración sobre presuntas actuaciones ilícitas, por lo que mediante este anteproyecto de Ley se trata también de impedir la existencia de informaciones infundadas con propósito de difundir el descrédito de la persona a la que vayan referidas.

 

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