Investigadores estudian cómo estimular la generación de nuevas neuronas

Investigadores estudian cómo estimular la generación de nuevas neuronas
Las enfermedades relacionadas con el sistema nervioso, como el alzhéimer, el párkinson o la esclerosis múltiple están relacionadas con la pérdida de sus células más características, las neuronas, de manera que se las conoce a menudo como patologías neurodegenerativas. Una de las líneas de investigación que buscan terapias para estas dolencias se centra en estimular la generación de nuevas neuronas, un objetivo muy complejo, pero en el que están trabajando investigadores de Salamanca.
 
“Estudiamos los mecanismos de diferenciación neuronal”, afirma en declaraciones a DiCYT Ángeles Almeida, investigadora que acaba de sumarse a la plantilla del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG), centro mixto de la Universidad de Salamanca y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El objetivo de esta línea de investigación, asegura, es conocer mejor el proceso por el que los neuroblastos, células embrionarias que evolucionan hasta convertirse en neuronas, inician esa diferenciación que las transforma en las células más conocidas del sistema nervioso.
 
Si los científicos supieran cómo funciona este mecanismo, se habría dado un gran paso hacia la producción de nuevas neuronas y, por lo tanto, hacia la reparación de los daños que sufre el sistema nervioso en muchas enfermedades. De hecho, “cuando se produce un daño en el cerebro humano hay una pequeña neurogénesis y para poder estudiarla y estimularla tenemos que saber cómo se produce la diferenciación neuronal”, asegura la investigadora, que pertenece también al Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y al Hospital Universitario.
 
Este estudio se realiza in vitro, con cultivos de neuronas, y también estudiando el cerebro de embriones de animales transgénicos, diseñados específicamente para este tipo de investigación. “Si sospechamos que una proteína es importante para que comience la diferenciación, intentamos averiguar sus características en el cultivo y después hacemos el estudio in vivo en un animal, haciendo que le falte esa proteína”, comenta Almeida.
 
Identificar esas proteínas esenciales para la diferenciación neuronal serviría para estimular la neurogénesis en el cerebro dañado a partir de los neuroblastos, ya que las neuronas adultas no se dividen como otras células y, por lo tanto, no hay otra manera de conseguir que proliferen.
 
Estrategias
 
Por eso, la estrategia se centra en los nichos de progenitores neurales que tiene el cerebro, células madre que si pudieran ser estimuladas adecuadamente para producir neuronas, llegarían , al menos en teoría, a regenerar zonas del cerebro dañadas. Sin embargo, aún “conocemos muy poco de ese proceso”, señala la científica. Se han realizado estudios al respecto en animales, pero está claro que “la capacidad de neurogénesis del cerebro humano es extremadamente limitada”.
 
En este sentido, otra posibilidad teórica sería implantar células madre en el cerebro que está dañado, pero ya se ha comprobado que esta acción “no ha tenido resultados” y que incluso puede llegar a provocar la formación de tumores. “Sería mejor inducir que las células madre endógenas tengan una mayor capacidad de formar nuevas neuronas”, opina Almeida.
 
Para lograrlo, existe otra vía aparte de los nichos de progenitores neurales que hay en el cerebro: recurrir a las células madre que se movilizan desde la médula ósea a través de la sangre cuando hay el organismo percibe la existencia de daños neuronales que se derivan, por ejemplo, de una isquemia. Ésta es otra de las posibilidades que se está analizando en el laboratorio de Ángeles Almeida, aunque se trata de un abordaje “muy preliminar”, advierte. Los trabajos que han desarrollado los expertos en este asunto apuntan a que estas células podrían dan lugar no sólo a la formación de nuevas neuronas o neurogénesis, sino también a la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que se conoce como angiogénesis.
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