40 años dedicados al mundo de la estética: la evolución de un sueño pionero y revolucionario en León

40 años dedicados al mundo de la estética: la evolución de un sueño pionero y revolucionario en León

Como cada mañana, Maribel afronta el nuevo día con una sonrisa de camino a su centro médico estético. Atenta a las necesidades de quienes le rodean, regalando positividad a todo aquel que se cruza en sus pasos, llega a Osiris, y gira la llave de la puerta para comenzar a trabajar. Ha pasado mucho tiempo, pero Osiris sigue siendo la apuesta personal de esta mujer leonesa, la lucha de un sueño que nació con ella, y por el que desde hace mucho tiempo lucha y mantiene vivo, siempre en sintonía con los nuevos adelantos, con investigaciones de productos punteros y respetando una escrupulosa formación para mantenerse competitiva. Y, es que, ya son cuarenta años los que lleva con las puertas abiertas. Y piensa seguir muchos más.

"Siempre tuve una inclinación muy grande hacia el mundo de la estética, creo que nació en mí, conmigo. Fui amamantada por mi madre en el cine; he visto tal cantidad de cine a lo largo de mi vida, tantas actrices de Hollywood, aquellas bellezas... Desde pequeña me quedaba con todo aquello, y con el tipo de arreglo personal que se hace siempre en las películas. Creo que fue a partir de ahí. Mi mayor diversión, cuando se marchaban mis padres de casa, era maquillar a mi hermana, y a las muñecas", recuerda Maribel.

Maribel creció, y esta pasión por el mundo de la estética siguió creciendo con ella. "No fue un camino fácil. Primero me tuve que formar, y no había donde. Tuve que buscar mucho, moverme mucho, todo era privado y sin certificación oficial", recuerda Maribel. "Poco a poco, con esa paciencia, constancia y orden que me caracterizan, monté primero una cabina en mi propio domicilio, una consulta en casa y empecé a trabajar. Se me empezó a conocer muy rápido, enseguida fui cogiendo prestigio gracias a la calidad de los tratamientos y a las novedades que aplicaba, porque siempre me dediqué a estudiar y a investigar mucho", añade muy positiva.

Y algo que parecía que estaba tan lejos, llegó. Fueron pasando los días, los meses y los años, hasta poder llegar a una cifra redonda, los 40. "Son 40 años, día por día, 40 años trabajados, que no es lo mismo que dirigidos. Mi centro no es una empresa que dirija para que otros trabajen. Yo estoy ahí en la jornada laboral, como una más, tanto a la hora de atender consultas, como realizando tratamiento manuales, maquillajes...", explica la experta en estos últimos.

"Me registraron como peluquera sin serlo porque no existía un campo para la estética"

En su trayectoria, Maribel guarda buenos y malos momentos, de los que siempre ha sabido resurgir con más fuerza. Y también comparte algunas anécdotas divertidas, como  cuando fue a darse de alta y no sabían cómo registrar su actividad. "Cuando inicié todas las licencias para llevar a cabo la apertura, no sabían dónde me tenían que poner, y estuve mucho tiempo como peluquera, y nunca lo he sido", recuerda risueña. "Cuando quise abrir una cuenta bancaria para que me gestionaran los proovedores -las letras de cambio de entonces-, los productos, la aparatología que compré, pues resulta que no podía si no llevaba un padre o un marido para que firmasen conmigo. Me sentó muy mal, pero no me quedo más remedio que pasar por ello. En aquella época una mujer sola no podía establecerse", explica la esteticista y naturópata.

Por juventud y por ser mujer, Maribel tuvo que hacer frente a ciertos impedimentos. "Les asustaba ver a una mujer joven, con las ideas muy claras. Por eso no sabían dónde ponerme, ni comprendían a que me dedicaba exactamente".

Una piel sana va mucho más allá que una piel bonita

Uno de los puntos de distinción de Osiris, es la preocupación por la piel, que va más allá de ver una piel bonita. "Una vez que entré dentro de este mundo, descubrí que había unos problemas y unos inestetismos que hacían sufrir mucho a los seres humanos.

Descubrí unas alteraciones muy importantes  por aquel tiempo en la piel, que se han ido paliando a la vez que han ido apareciendo otras, pero que en aquella época eran muy graves. La medicina no las contemplaba porque no eran una enfermedad como tal, eran inestetismos y la estética no llegaba a ellos. Me dediqué a investigar, a estudiar mucho, a formarme, a comprender el funcionamiento del ser humano en toda su vertiente. Cuando resolví que las emociones son uno de los rasgos que nos marcan en la piel, hice el mejor descubrimiento de mi vida. A partir de ahí empecé a centrarme en buscar las soluciones para ayudar a las personas".

Muy sensibilizada con los problemas de los demás, hace especial hincapié en las mujeres mastectomizadas. "Es imprescindible recuperar el lado estético paro sanar por dentro, para estar en armonía. Cuando una mujer sufre una mastectomía, es un golpe tan fuerte en su amor propio que la autoestima les baja a la punta del pie. Todo el proceso de la enfermedad, lo que sufre su organismo, su piel, y más cuando se ven amputadas. Por eso es importante seguir tratándolas.  Cuando deciden reconstruirse hay que dar confort a esa zona. Reconstruimos las areolas porque les otorga un mejor desnudo. El verse uno cada mañana frente al espejo con mejor aspecto sube la autoestima".

Rodeada de buenos profesionales. Un plus de especialización

Maribel presume mucho de su equipo profesional. "Empecé trabajando sola, poco a poco me he ido reuniendo con otras especialidades del centro que no puede realizar una esteticista: una médico especialista en medicina estética, un cirujano plástico, un tatuador, una técnico en micropigmentación y una especialista en aplicación de rayos láser. Aunque yo siempre estoy ahí coordinando todo. No soy médico, pero tiene que pasar antes todo por mis manos, tengo que tener conocimientos de cómo se aplica la medicina, para poder supervisar cada casos", sentencia la directora de Osiris, y quizás en esa dedicación y supervisión exhaustiva es donde se encuentra el secreto del éxito de su Centro Médico Estético.

Osiris: 40 años contigo, día a día

Contenta, nerviosa, con un cúmulo de emociones difíciles de contener, Maribel reconoce una alegría inmensa al haber llegado a esta cifra de 40 años. "Todo es precario, hoy estamos aquí, pero mañana no se sabe. Por eso quiero celebrarlos, para mí es algo maravilloso. Me hace mucha ilusión. En esta época se han vivido situaciones desconocidas, siempre he sido una profesional encumbrada, pero al padecer este varapalo social que hemos sufrido  he visto caer a tanta gente a mi alrededor que el solo hecho de saber que te levantas por la mañana y tienes trabajo es de agradecer. Yo quiero celebrar 40 años contigo", declara.

Maribel no se imagina ninguna otra profesión en la vida si no está ligada a la salud de las personas, a su bienestar. "Si volviese a nacer, volvería a ser esteticista. He tenido la suerte de poder llevar la profesión a un campo tan abierto, donde se enseña a las personas a comer, no por adelgazar, sino a través de mi formación naturopática, enseño a utilizar los dones que nos ha dado la naturaleza: agua, aire, tierra –alimento-, respiración, éter... a que estén en armonía para que el organismo funcione correctamente". "Mi afán siempre ha sido conceder calidad de vida a las personas que necesitan ayuda, con mis manos, o a través de los tratamientos que realizamos en Osiris", confiesa.

Amor y dedicación, así resume esta mujer leonesa el triunfo que supone llevar cuatro décadas realizando a diario lo que más le gusta en esta vida. Antes de despedirse, Maribel ofrece un consejo a quienes como ella en su día se están abriendo paso en este mundo: "Nunca se puede ver a la persona pensando en lo que vas a ganar con ella, sino en cómo le vas a ayudar. ¿Qué puedo hacer yo por esta persona? Ahí es donde se plantea el tratamiento".

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