Javier Castaño se deja en la espada los triunfos de su mano a mano con Robleño

Javier Castaño se deja en la espada los triunfos de su mano a mano con Robleño
Plaza de toros de Arles. Última de la Feria de Pascua. Un cuarto de plaza. Toros de Victorino Martín, correctamente presentados aunque mejor los tres primeros. Manejable el primero; noble y con posibilidades el segundo; el tercero tuvo un gran pitón izquierdo; con recorrido el cuarto; quinto y sexto, exigentes y algo más deslucidos. Fernando Robleño, ovación, ovación y ovación y Javier Castaño, ovación, ovación y aplausos tras aviso.

Según informa www.mundotoro.com, "supo a poco la ovación que logró Javier Castaño tras estoquear al segundo de la tarde. Entró cuatro veces al caballo y llegó a la muleta con motor y recorrido. Era un toro altito, astifino, menos abierto de sienes que los demás y tras el tercio de banderillas, con Adalid y Fernando Sánchez desmonterándose, Castaño le dio distancia para que se viniese. Cuando le dejó la muleta puesta y tiró de él, el toro respondió yéndose largo y fue lo mejor de la faena. Habría sido suficiente para una oreja, pero anduvo muy desacertado con la espada. El cuarto fue otro toro bueno de Victorino: nobleza, humillación, recorrido. Adalid y Sánchez fueron de nuevo protagonistas en banderillas. Castaño toreó con mucha disposición pero volvió a fallar con la espada. La disposición caracterizó su faena al que cerró plaza, un toro que embestía rebrincado y al que intentó corregir ese defecto en un trasteo de entrega y firmeza".

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