La Policía perfecciona el protocolo de atención a las víctimas de maltrato

La Policía perfecciona el protocolo de atención a las víctimas de maltrato
Esta mañana,  Francisco J. Rius Diego,  Licenciado en Derecho e inspector del CNP, ha impartido una conferencia sobre la mujer maltratada. En función de este objetivo general, ha dividido el curso en cuatro bloques en los que se van a desarrollar una serie de objetivos específicos con un contenido adaptado a cada uno de ellos. En primer lugar, se ha analizado la normativa penal que, por un lado, les permite practicar la detención de una persona por comisión de una simple falta contra alguno de los miembros de su familia. Tras ello, ha continuado el análisis y comentario de las especialidades profesionales del atestado policial por violencia intrafamiliar y un estudio de las fases por las que una mujer maltratada va a pasar hasta que se emita una sentencia.
 
Francisco J. Rius Diego explicó que "el 72% de los casos sucede en el domicilio del cónyuge o de la víctima y, en la mayoría de los casos suele ser un asesinato con arma blanca (57%), degollada (29%), extrangulamiento (10%), entre otras menos frecuentes como 'empujón' y 'caída' por la ventana (2%)". Además, aclaró que no hay que esperar ningún plazo para poner una denuncia por desaparición y se puede realizar cuanto antes, aunque no sea un familiar directo de la víctima: "Se han dado casos en los que la policía ha informado mal al denunciante y después no han sabido qué hacer. La víctima suele llamar sólo cuando necesita ayuda urgente y, muchas veces, se arrepienten en el último momento, cuando ya llega la policía. Ahí es cuando sabes que tienes que ayudar, que está pasando algo, pero que encima no puedes hacer nada si ella no habla".

Sólo en el 26% de los homicidios había denuncia previa porque "en pocas ocasiones la mujer confía en la administración de justicia". Las amenazas del agresor son tanto físicas como verbales: "Amenazas de suicidio, matar a la familia, llevarse a los hijos... Incluso uno se suicidó y lo grabó para hacerla sentir culpable el resto de sus días. Lo peor de todo es cuando la medida cautelar es quebrantada con consentimiento de la víctima. Cuando hemos detenido al agresor, su actitud siempre es echarle la culpa a la víctima, justificar su actuación, mentir o negarse a declarar". 

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