Santa Marta benjamín B

Santa Marta benjamín B

Hablar del Santa Marta es hacerlo de progresión. En los últimos tiempos, la profesionalización del club es evidente en todos los ámbitos. Todo con un objetivo, multiplicar los resultados deportivos y en valores de los jugadores independientemente de la edad. Uno de los ejemplos de ello es el benjamín B del club tormesino, un equipo prácticamente nuevo al que le ha costado asimilar pero que no ha cejado en su empeño hasta conseguirlo.

Y de momento no parece irles mal. En la clasificación de la Segunda Provincial Benjamín, marchan terceros a cuatro puntos del líder, aunque con un partido menos. Hasta la fecha, de hecho, solo han empatado en dos encuentros y son el único conjunto que hasta el parón por la Navidad no ha caído. Incluso el líder, el Guijuelo, lo hizo precisamente ante el Santa Marta B en un partido que se decantó para los tormesinos.

Sin embargo, a pesar de la gran temporada con solo once jugadores en plantilla, el principal objetivo no tiene que ver con la clasificación, aunque esté directamente relacionado. La meta del conjunto no es otra que intentar aprender a jugar al fútbol y formar a los pequeños futbolistas en la vida. Eso, los valores que deben imperar en un conjunto, son los que se premian en el club y en el equipo, que sigue en el intento de, precisamente, enseñar y aprender los valores y metodología de la llamada ‘Academia’ del Santa Marta, procurando todas las semanas el introducir en los entrenamientos los principios del modelo de juego del club.

La competición es algo secundario pero muy de cerca de lo anterior. Al final, esto es fútbol y no se entienden los valores sin competir. El esfuerzo, el sacrificio, el no rendirse nunca y ser solidario por tus compañeros te lo da el deporte y este, a su vez, es buscar la victoria que, en un círculo vicioso, no se conseguirá solo con siete sumas corriendo detrás de un balón. Hace falta un equipo que vaya a una en ataque y en defensa, en partidos y en entrenamientos.

Eso buscan en este equipo que siempre intenta sacar el balón jugado desde atrás y, en función del rival, lo espera o va a por él en la presión. Complicadas son ambas cosas, más aún cuando el conjunto es en su mayoría de primer año y debe competir contra chicos y chicas más mayores que, en estas edades tempranas, se nota mucho. El principio, además, fue todavía más duro de lo que se antojaba al formar la plantilla once chicos de los que muchos no conocían a sus compañeros sobre el terreno de juego. Tampoco a los dos entrenadores, que nunca les habían entrenado y que de hecho afrontan su primera temporada en el club procedentes del Helmántico.

La aclimatación, eso sí, está siendo rápida como demuestra la clasificación. También el propio grupo, cada vez más unidos. Esto es parte de lo que se les quiere inculcar por parte de los entrenadores junto con que sin esfuerzo no se llega a nada. Se premia con minutos esto en los partidos, en los que todos los que están disponibles aportarán todo lo que puedan.

La plantilla está formada por Jaime (portero); Miguel, Hugo García, Carlos, Rodri y Diego Lucas (defensa), Antonio y Diego Sánchez (centrocampistas); Mario, Alan y Hugo Calvo (delanteros); Paco y Vacas (entrenadores).

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