“Decidí ser cooperante sabiendo que me iba a marcar la vida y que no me iba a hacer rico”

“Decidí ser cooperante sabiendo que me iba a marcar la vida y que no me iba a hacer rico”

Daniel de la Torre. Salmantino de 23 años afincado en Santiago de Chile, donde trabaja para la Oficina Regional de la FAO en América Latina y Caribe y donde además se encuentra realizando la parte práctica de los estudios de Máster en Cooperación y Desarrollo Internacional que cursó en el Instituto Hegoa de la UPV. Puesto en contacto con SALAMANCA24HORAS, relata su experiencia trabajando en un proyecto con niños pertenecientes a comunidades indígenas anterior en Bolivia y para la Agencia de las Naciones Unidas encargada de llevar los temas de alimentación como el mismo señala.

“Trabajar en el sector de la cooperación no fue una decisión fácil. Es una profesión poco conocida en la que abundan los tópicos. Sin embargo, una vez que te acercas al sector y vas desmitificando la realidad a medida que descubres cómo funcionan las cosas pues sientes que ese es tu campo y que te quieres dedicar de forma profesional a ello”, asegura. “En mi caso decidí ser cooperante a sabiendas que es un modo de vida que te marca en algunos aspectos y también a sabiendas que no te vas a hacer rico. Sabes además que vas a tener que estar lejos de tu casa, de tu familia, de tu tierra y que vas a tener que trabajar en contextos complicados. Pero eso se completa con el enriquecimiento personal y cultural que adquieres viajando y compartiendo experiencias”, añade.

Por otra parte, Daniel de la Torre critica los recortes que con la coyuntura de la crisis económica también han salpicado al sector de la cooperación. “El recortar en cooperación ha sido una decisión cobarde. España es campeona en la reducción de las ayudas al desarrollo. En 2013 se aportaba el 4,7% del PIB para gasto militar mientras que tan solo un 0,14% fue destinado a cooperación al desarrollo. Si la crisis española se está llevando por delante becas y servicios básicos… Los recortes en cooperación se traducen en vidas humanas a muchos kilómetros de distancia. Un Gobierno serio debería asumir sus compromisos internacionales en cooperación”, afirma en este sentido. Pero tampoco todo ha sido malo con la llegada de la crisis. “Esta situación, por otra parte, ha provocado que las personas se replanteen muchas cosas y hayan dado un paso hacia el interés por la cooperación”.

Finalmente advierte “que debemos de sacarnos de la cabeza la figura del cooperante como aquella persona que está allí para llevar un kilo de arroz a África. Un cooperante no es eso. Es cierto que tiene sus singularidades, pero todas las tienen. Para desempeñarte en una tarea así tienes que estar preparado profesionalmente y en habilidades mentales porque a veces trabajas en condiciones que pueden llegar a ser extrema. La empatía con la gente también es un valor fundamental”. A la vez que destaca su actual trabajo para la FAO. “Me encargo del manejo, la gestión y la coordinación de una plataforma online de buenas prácticas en el manejo forestal sostenible

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