“No se ha planificado el desmontaje, aunque confiamos en que todo salga bien”

“No se ha planificado el desmontaje, aunque confiamos en que todo salga bien”

Tras la reforma, la planta superior del Mercado Central tendrá una ocupación próxima al 100%, ya que algunos negocios van a ampliar sus metros, y va a haber otras novedades con puestos más vistosos. No sucederá lo mismo en la planta de abajo, que es en la que más comerciantes han decidido cerrar, aunque a ella se trasladarán para ocupar el espacio vacío las oficinas y se construirá una nueva sala multiusos.

El aspecto más negativo, según la opinión de los comerciantes ha sido la planificación del desmontaje de los puestos “que ha sido nefasta”. Así, aseguran que “no se ha planificado bien porque es más complicado de lo que parece. Por ejemplo en la planta de arriba cuando se puso el último suelo se soterraron las cámaras de los puestos, y ahora a ver qué va a pasar cuando lo levanten… Porque una cosa es que se estropee un cristal y otro una cámara”.

Sin embargo afirman tener la esperanza de que todo saldrá bien, “aunque sí pensamos que ha habido una falta de planificación de la asociación de empresarios y en concreto de la Gerencia”, a lo que añaden que “los de las obras nos explicaron cómo iba a ser la obra, pero no cómo había que desmontar los puestos”.

En cuanto al momento de realizar las reformas, había varias épocas posibles, pero salvando las problemáticas particulares, “dentro del conjunto global esta es una buena época”.

Otros atractivos

Los comerciantes del mercado salmantino no son muy partidarios de hacer un mercado parecido al madrileño San Miguel, donde la restauración convive con los puestos convirtiéndose en un gran atractivo turístico. “En Salamanca no tiene mucha cabida porque es una de las ciudades más pobres y eso solo resulta en lugares donde se mueve dinero”, asegura el propietario de uno de los puestos, aunque otro reconoce que “sería bonito tener otros atractivos, pero lo que sí es importante es que sea solo de alimentación”. Respecto a la posibilidad de instalar en la planta baja un supermercado –de hecho varias cadenas se han interesado por el proyecto- es una opción complicada porque “los puestos de abajo también tienen derecho a quedarse donde están”.

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