El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología mejora sus servicios técnicos con nuevos equipamientos

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología mejora sus servicios técnicos con nuevos equipamientos

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA) ofrece una serie de servicios técnicos tanto para científicos como para empresas innovadoras del ámbito agrícola y ganadero que próximamente se verán reforzados al incorporar modernos equipamientos. Este proceso de renovación, valorado en unos 250.000 euros, permitirá que este centro propio del CSIC cuente con una infraestructura científica exclusiva en muchos aspectos y se convierta en referencia científica en la región.
 
“El objetivo es fortalecer los servicios, aumentando nuestra capacidad para investigar y para aportar soluciones a los planteamientos de científicos y empresas”, afirma Juan Arellano, director del CSIC. El centro aporta un 20% de los fondos necesarios para llevar a cabo la iniciativa y recibe 200.000 euros de fondo FEDER tras acudir a la convocatoria correspondiente de mejora de infraestructuras. En concreto, el IRNASA ve reforzados el Laboratorio de Biología Molecular, el Servicio de Análisis e Instrumentación, el Servicio de Invernaderos y Fitotrón y la Finca Experimental Muñovela.
 
Esta actuación se enmarca dentro de la Estrategia Regional de Investigación e Innovación para una especialización inteligente (RIS3) de Castilla y León 2014-2020, que marca la política científica de la comunidad para los próximos años y que establece como prioridad la innovación en agroalimentación y los recursos naturales. “La adquisición de nuevo equipamiento científico para los servicios científico-técnicos del IRNASA es sin duda la vía más adecuada para racionalizar los recursos que recibe el instituto y potenciar la actividad científica de sus grupos, pero es también la forma que tenemos de acercarnos a empresas, transmitirles nuestros conocimientos y darles el apoyo adecuado en innovación para que éstas puedan alcanzar el grado competitividad y productividad deseado”, declara el director del centro.

Biología molecular
 
Dentro de este ámbito, el Laboratorio de Biología Molecular del IRNASA ya es uno de los servicios científico-técnicos más destacados de la región. Mediante su sistema de PCR en tiempo real realiza análisis genéticos de gran utilidad, por ejemplo, en un proyecto que consiste en tipificar los suelos según su contenido en bacterias que interaccionan con las plantas. Otro instrumento destacado de este servicio es un fermentador para la producción a media escala de proteínas recombinantes y para crecimiento de levaduras con utilidad en la industria alimentaria o para producción de metabolitos activos, único en Castilla y León. Finalmente, el sistema de bioinformática de este servicio posee un potente software que permite analizar los resultados.
 
Este servicio se verá reforzado ahora con la adquisición de un lector de placas que permite detectar fluorescencia, un autoclave de gran capacidad y una plataforma robotizada de pipeteo que permite automatizar los procesos, por ejemplo, la caracterización genética o la detección de anticuerpos, de una forma “rápida y homogénea”, asegura Mar Siles, responsable del laboratorio. Además, permitirá impulsar importantes iniciativas como el proyecto europeo HERACLES de investigación en hidatidosis, en el que participa el IRNASA.
 
Análisis de suelos, plantas y aguas
 

El Servicio de Análisis e Instrumentación ofrece soporte analítico para el desarrollo de una gran variedad de proyectos en el área de la agricultura y la química ambiental mediante la determinación de propiedades físicas y químicas de suelos y plantas y el análisis de aguas. Para este servicio la renovación de las infraestructuras también le permitirá dar un importante salto de calidad, principalmente, porque va a incorporar un analizador de carbono total, carbono inorgánico y nitrógeno.
 
Este nuevo equipamiento “permite procesar una gran variedad de muestras en tiempos muy reducidos”, señala Esther Álvarez Ayuso, responsable del servicio. Los materiales que pueden ser analizados abarcan suelos, sedimentos, plantas, semillas, fertilizantes, aguas y residuos, entre otros. La adquisición de este analizador permitirá que los investigadores y los agricultores salmantinos, usuarios habituales del servicio a través del convenio que el IRNASA tiene establecido con la Diputación de Salamanca, puedan disponer de información muy valiosa en muy breve plazo de tiempo.
 
Experimentos en campo con muchas variables
 
Por su parte, la Finca Experimental Muñovela sirve para realizar ensayos en condiciones reales de campo y es utilizada tanto por empresas como por investigadores. La principal aportación de esta ayuda es la incorporación de una estación de medición con dos sondas que miden la humedad, la temperatura y la conductividad eléctrica del suelo, además de software de procesamiento de datos. Aunque la finca ya tiene una estación de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) que ayuda a recabar datos sobre las condiciones en las que se realizan los experimentos, “el suelo también es esencial y estas sondas van a permitir conocer muchas más variables de los ensayos que tengan que ver con el regadío, la predicción de enfermedades o la fertilización”, comenta Raquel Arroyo, responsable de este servicio.
 
En este caso, la finalidad es que los investigadores y las empresas que utilizan la finca puedan conocer “cuantas más variables, mejor” para tener controlado un espacio con 30 hectáreas de secano, 12 de regadío, zona de dehesa, ganado vacuno y ovino y con disponibilidad de personal cualificado para la realización y el seguimiento de los ensayos.
 
Un invernadero exclusivo
 
Finalmente, en un centro de investigación agrícola como el IRNASA, el invernadero es una infraestructura fundamental. En este caso, tiene cuatro compartimentos con control de temperatura y humedad independientes en los que se llevan a cabo diversos proyectos de investigación. Después de 10 años de funcionamiento, se procederá a la instalación de un nuevo sistema de climatización “con tecnología de alta eficiencia y bajo nivel sonoro, con gran potencial de ahorro energético”, explica Beatriz Rodríguez Vázquez de Aldana, encargada del Servicio de Invernadero y Fitotrón. Además, se va a incorporar un sistema que permitirá estudiar mejor la fotosíntesis de las plantas, un analizador que realiza una “medida simultánea de la fotosíntesis mediante intercambio gaseoso y de fluorescencia en hojas”.
 
Estas novedades harán que el IRNASA disponga de “una instalación bastante exclusiva”, según la responsable del invernadero, que recuerda también que este servicio dispone de dos grandes cámaras Fitotrón, destinadas a ensayos con controles muy precisos de temperatura, humedad o ciclos lumínicos.

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