La crisis ha convertido la situación económica de muchas familias en un auténtico desierto. En esta travesía, 500 personas encuentran su oasis para poder subsistir en el Comedor de los Pobres, situado en la calle Juan de Villoria número 6, en el barrio Garrido. Su coordinadora social, Rocío Ledesma, explica el funcionamiento del centro: “Funciona de dos maneras: dando comida sin hacer para familias con niños y otro tipo de familias o personas individuales que recogen la comida hecha y que vienen con un tupper”.

 

Actualmente, el comedor se encuentra a pleno rendimiento y lo que más preocupa es el crecimiento de familias con niños que acuden a buscar comida: "Cada vez hay más niños, antes familias teníamos poquitas y ahora son muchas y aún más desde que han cerrado los comedores infantiles. Ahora las familias vienen más a menudo porque los niños están todo el día en casa", asegura.

El horario de apertura es de 9:30 a 13:30 horas y cualquier persona que esté interesada en colaborar puede hacerlo de varias maneras. En cuanto a alimentos, lo que más urge es aceite y leche, además de productos como carne o pescado para la comida diaria; mientras que también se pueden realizar aportaciones dinerarias, ya que el centro también ayuda al pago de alquileres y recibos de luz y gas.

Ignacio es una de los usuarios que ha tenido que recurrir a este centro: "Ahora mismo gracias a esta asociación podemos tirar todo el mes comiendo un poquitín, todos los días nos dan la comida hecha y nos sirve de gran ayuda", reconoce. 

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