Alamisa advierte que si no incrementa el número de socios deberá suspender las actividades

Concierto organizado por Alamisa en el pasado
Alamisa advierte que si no incrementa el número de socios deberá suspender las actividades

Si no alcanzan a finales de este mes el número de 50 socios deberán cesar su actividad, la cual vienen desarrollando desde 2013

La ‘Asociación Libre de Amigos de la Música Improvisada de Salamanca’ (Alamisa), creada en 2013, ha advertido que, de no ver incrementado su número de socios hasta los 50, aproximadamente, se verán obligados a cesar su actividad, ya que esta no será viable, y suspender todos los eventos.

En sus inicios la asociación se planteó los objetivos de instaurar el espíritu de un ‘club de jazz’ en el circuito de ocio nocturno de la ciudad y de acercar al público las diferentes propuestas que conviven dentro del amplio abanico del jazz y las músicas improvisadas.

Para alcanzar estos objetivos necesitaban la colaboración de los locales de ocio que sufragaran una mínima aportación económica, un público dispuesto a abonar una entrada puntual a cualquier concierto y una masa crítica de socios comprometida a pagar una cuota trimestral.

Casi cinco años más tarde, y después de haber traído a músicos de la talla de Kenny Werner, Samuel Blaser, Marc Ducret, Chris Kase, Andrzej Olejniczak, Didrik Ingvaldsen, Wade Matthews, Paco García, Joaquín Chacón, Agustí Fernández y Baldo Martínez, entre otros, la asociación afronta el desafío de su supervivencia.

Y es que esa mecánica de colaboración permitió la alternancia entre los conciertos con músicos locales y otros protagonizados por músicos de distintos sitios de España y el extranjero.

Pero el problema es que, desde hace un tiempo, el número de socios ha decrecido paulatinamente como asimismo la participación puntual en reuniones y asambleas. Desde Alamisa creen que las razones obedecen a múltiples factores, tales como el desgaste que atraviesan las propuestas al cabo de un tiempo, una excesiva cantidad de conciertos por trimestre o cierta saturación en la oferta musical de la ciudad, entre otras.

El hecho, según destacan, es que la disminución de socios no impacta solamente en el balance económico, sino que también se traduce en que muchas veces no reciben el correspondiente ‘feedback’ acerca de la programación musical.

Por lo tanto, Alamisa explica que a las complejidades inherentes a la programación se suma el factor económico, ya que a menor cantidad de socios, menores posibilidades de contratar a músicos de fuera de Salamanca, por lo que sin una masa crítica constante, el proyecto no resultará viable, ya que los socios no solo aseguran la continuidad financiera sino que también aportan la necesaria comunicación acerca de los gustos, estéticas y dirección que supone nuestra idea de confeccionar una programación musical para la ciudad de Salamanca. 

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