Eolo se puso bravo en un festival de mucha clase de Talavante: oreja para Urdiales, Aguado y El Mene en Ciudad Rodrigo
Destacó por su raza torera, valor y frescura Moisés Fraile en su presentación ante Miróbriga y la atenta mirada de un Alejandro Talavante que disfrutó como torero y ganadero pese a irse de vacío
Diego Urdiales, Alejandro Talavante, Pablo Aguado y El Mene han sido los primeros diestros encargados de hacer el paseíllo en el Carnaval del Toro de 2026. Junto a ellos una novedad, el novillero sin caballos Moisés Fraile, hijo y nieto de los ganaderos salmantinos de El Pilar, que ha debutado ante la afición de Miróbriga en la tarde de este sábado.
Los astados, también propiedad de Alejandro Talavante, el torero extremeño que este año se ha presentado en Ciudad Rodrigo con una triple responsabilidad, como matador de toros, ganadero y pregonero de esta fiesta. Esa imagen de protagonista principal del Carnaval que ha arrastrado hasta ahora el torero, la ha mantenido ante una res creación propia, con nobleza, con clase, de carretón, que igual que le sucedió a Diego en el primer novillo y después al resto de sus compañeros, tuvo la compañía de Eolo, el dios del viento en la mitología griega y uno de los principales rivales de los toreros. Molestó Eolo sobre todo en las ajustadas chicuelinas a la salida del caballo; más apacible se mostró en el saludo capotero por verónicas que no calaron en los tendidos de la afición farinata.
Con la zurda, su mano bendita, arrancó la obra del extremeño que se fue construyendo de menos a más, ante un aficionado que se mostró frío por momentos ante un Talavante insistente, que ni tiró la toalla ni se dejó ganar la partida y que se mostró disfrutón. Escuchó un aviso por la demora en caer el burel y tuvo que atajar con el verduguillo. Palmas.
Se quiso gustar Urdiales con el capote pese al viento, vestido muy torero con zahones por encima de la calzona y una bonita chaquetilla de color marrón. Las verónicas no salieron redondas, no por la ejecución sino por las condiciones climatológicas, aunque eso no fue impedimento para querer. Siempre quiso de hecho el torero riojano, con actitud y torería ante un astado de Talavante que fue una pintura de hechuras, perfecto. Pero esta vez a Urdiales le tocó luchar con el viento, tan bravo como los bravos. La faena se redujo a detalles, resonando los olés cuando el diestro cogió la zurda, ligando al natural. Oreja.
El manejo de Aguado con el percal es de otra época, con el permiso de Morante de la Puebla, y esta vez fue culpa de Eolo que impidiera esa “delicatessen”. A cambio regaló dos verónicas encajadas a izquierdas. Vestido también impecable con zahones deleitó con un toreo de calidad, suavidad, por abajo y encajado Aguado marcando el ritmo de la obra ante una res de Talavante que derrochó nobleza, fue humillador, con ritmo… muy completo. Oreja.
Iker Fernández ‘El Mene’, novillero revelación, hizo frente al novillo más fuerte de la tarde, obediente, ante el que mostró disposición y esa frescura novilleril pese al poso que ya se le nota a las puertas de saltar de escalafón. Se le vino pronto el novillo a El Mene al que le tocó improvisar, firme con la zurda y el sombrero cordobés con la ayuda en la diestra. Brindó al maestro Talavante una faena templada, de cabeza, bien estructurada, y aunque en la compañía del viento, con este también lidió, pudo desorejar a este castaño chorreado del maestro, de un comportamiento exquisito, con fijeza, prontitud, calidad, clase y nobleza: condición de todo el encierro. Le puso corazón y obtuvo recompensa, oreja.
El último fue un eral de El Pilar para el joven Moisés Fraile que derrochó raza torera. No quiso dejar ganar la pelea, mucho menos se amedrentó frente a una afición entendida, pero sobre todo ante los maestros. El poder de la juventud, ese querer comerte el mundo marcó toda la faena de principio a final. Con el capote se ajustó mucho, la quietud marca de la casa, arrebatadas gaoneras que pusieron a Miróbriga en pie. Las prisas, perdonadas y lógicas a su edad precipitaron un susto anunciado al que Moisés se sobrepuso, consiguiendo asentarse después cuando se mostró variado con la pañosa y con gusto. La carta de presentación: quiero ser torero, y otro torero para Salamanca. Los aceros imposibilitaron un premio mayor. Ovación.
La Corte de Honor como marca la tradición del Carnaval del Toro han encabezado el paseíllo junto a los toreros, cuadrillas y la alguacililla. Antes de la salida del primer astado, se volvió a guardar un minuto de silencio en la plaza con motivo del vecino fallecido en la capea del viernes, que se suman a las condolencias notificadas desde la Casa Consistorial en palabras del alcalde, Marcos Iglesias y como previa al himno de España para dar comienzo al festejo.
Ficha del festejo:
Diego Urdiales: oreja.
Alejandro Talavante: palmas.
Pablo Aguado: oreja.
El Mene: oreja.
Moisés Fraile: ovación.
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