Según informa www.mundotoro.com, "la clase del primero quedó sepultada por su falta de fuerzas. Este fue el lastre que tuvo que aguantar Javier Castaño en su faena. El toro punteaba los engaños de puro flojo, pues luego se movía con cierta calidad. Suavidad en la muleta del torero leonés, pero ninguna opción de éxito por la condición endeble de su astado. No mejoró su suerte con el cuarto, quizá el peor del lote. Apenas sí lució su bonita capa cárdena, pues desde que pisó el ruedo mostró sus evidentes defectos. Sin clase, sin celo y con un viaje muy corto, cuando llegó a la muleta acrecentó estos (malos) rasgos, por lo que Castaño lidió con profesionalidad y resolvió rápido".

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