La ganadería más añeja de Colombia, fundada en 1923 por D. Ignacio Sanz de Santamaría, abuelo del actual propietario, con el hierro de Mondoñedo, ha lidiado esta tarde una de las corridas más importantes de la temporada. Seis toros de variado e interesante comportamiento, con edad, trapío y raza. Cuatro de ellos aplaudidos en el arrastre y otro premiado con la vuelta al ruedo, informa mundotoro.com

Injusticia grande, muy grande, el haberle negado el Presidente la oreja a Ramsés en su segundo toro después de haber ejecutado los mejores muletazos de la tarde en una faena pletórica de torería, donde los pases por bajo con la izquierda fueron de mucha exquisitez, siempre rematados al pecho al compás del pasodoble. Una gran estocada de la que tardó un poco en doblar el toro fue el epílogo feliz a tan importante actuación. En el que abrió la corrida ante un toro corto de recorrido y muy agarrado al piso, el joven diestro estuvo muy decoroso.

A hombros en compañía del ganadero salió Luis Bolívar quien desorejó a cada uno de sus toros y en donde volvió a ratificar la primacía que tiene del toreo nacional. Sus dos faenas fueron llenas de matices variados, de técnica y por sobre todo: de torería. Su faena al quinto, un precioso castaño muy serio, fue coreada de principio a fin gracias a la transmisión que el diestro supo exponer en las series en redondo por ambos pitones, fueron de maravilla, como también lo fué el espadazo final.

Muy digno se mostró el más joven de la terna, Santiago Naranjo quien enfrentó dos toros con más de 500 kilos cada uno y a los que toreó con tranquilidad absoluta a pesar de lo poco placeado. Con el capote mostró cadencia en los lances de recibo y con la muleta dibujó series de gran calidad a pesar del sentido desarrollado por el que cerró la corrida. En ambos escuchó muchas palmas, gracias a su entrega y deseos de llegar lejos.

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