Meritoria actuación del rejoneador Víctor Herrero en Ciudad Rodrigo en una tarde con nombre propio: Yeferson Vanegas
El joven colombiano fue el más variado y el que se mostró con mayor dominio del cartel novilleril junto a un eral de Orive de vuelta al ruedo
El Bolsín Taurino de Miróbriga que este año está de celebración por esos 70 años ha arropado a los cuatro novilleros sin picadores que han quedado finalistas en los tentaderos organizados por el propio bolsín y como previa al Carnaval del Toro.
El triunfador Clovis Germán Metge toreará el martes, mientras que Íñigo Rebaque, Yeferson Fernando Vanegas, Francisco Rodríguez y Pedro Caminero han actuado en la tarde de este domingo.
La novedad por segundo año consecutivo ha sido Víctor Herrero, el rejoneador del Bodón que gracias a los tablaos ha vuelto a hacer el paseíllo en Miróbriga sumando otra tarde histórica para las páginas del Carnaval mirobrigense.
Este coso de tablas no es una plaza fácil por su forma rectangular para la lidia en sí, pero las dificultades se suman si hablamos del espectáculo de rejones, por eso el solo hecho de su presencia es una gesta. Debido a esas dificultades el novillo fue parado primeramente por los banderilleros en lugar de por el propio rejoneador como es habitual.
Fueron cuatro los caballos que pisaron el coso de tablas y que hicieron frente a un novillo que ayudó poco al jinete. Con un oponente soso y distraído todo lo tuvo que hacer Herrero. Lo mejor llegó con un caballo castaño con lazos blancos con el que logró mayor conexión el rejoneador de Bodón. Clavó el rejón de muerte al segundo intento. Dos orejas benévolas que fueron pedidas por el público.
El salmantino Íñigo Norte fue el primero de los cuatro novilleros en coger los trastos. El abre cartel se mostró voluntarioso, aunque con los defectos lógicos de quien empieza el camino de esta dura profesión. El novillo de Orive no fue fácil, tenía sus teclas y no aceptaba las prisas. El pequeño de los hermanos Norte se mostró más asentado con la diestra hacia el final de una obra cerrada con manoletinas y el mal uso de los aceros. Palmas.
Yeferson Vanegas fue el segundo actuante ante otro jabonero de Orive. El joven, de la escuela salmantina, demostró más oficio con un toreo a la verónica muy personal y revolera de mano muy baja. Quitó por zapopinas y calentó al público enseguida poniendo también tres pares de banderillas bien colocados, atreviéndose incluso a dejar uno al violín. Dominó más el escenario que sus compañeros, más variado, demostrando mayor seguridad y creyéndose lo que estaba haciendo.
Con la franela inició la obra de rodillas construyendo una faena ante un muy buen novillo de Orive, más completo y con calidad, que permitió a Vanegas estar asentado y acertado con las distancias. Se creció y mostró un gran hambre de triunfo y amor propio. La suerte suprema la ejecutó con mucha verdad. Colombia tiene torero. Dos orejas y vuelta al ruedo al novillo.
El extremeño Francisco Rodríguez se gustó con el capote dentro de una faena que no levantó el vuelo, se enfrió la gente después de Vanegas ante un novillo que embestía a media altura y rebrincado afeando y dificultando el muletazo. La actitud, eso sí irreprochable. Oreja.
El último de los novilleros en actuar fue Pedro Caminero. Tardó en salir el novillo y a la par que la tarde se ponía más fría, el público también. El novillo no ayudó porque pedía mando y el novillero no estuvo acertado ni con las distancias ni con la colocación. Demasiado desarmes afearon la obra. Un aviso y palmas.
Ficha del festejo:
- Íñigo Norte: palmas.
- Yeferson Vanegas: dos orejas (vuelta al ruedo al novillo)
- Francisco Rodríguez: oreja.
- Pedro Caminero: palmas.
- Víctor Herrero (rejoneador): dos orejas.
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