A estos jóvenes novilleros sin caballos o becerristas no se les puede enjuiciar por un tentadero en el que las vacas adolecieron de cierta falta de fuerzas, y en algún caso, de mansedumbre, aunque todas fueron nobles y sin apreturas para los noveles. Eso sí, destacó muy por encima de todas la brava y noble primera, que tocó en suerte al sevillano Jesús Álvarez quien no terminó de acoplarse, toreando en algunos momentos bastante despegado en una faena desigual.

Quien dejó muy buenos destellos, sobre todo cuando cogió la muleta con la mano izquierda y sometió la huidiza embestida de la vaca, fue el cordobés Rafael Reyes. Un chico con oficio, tal como demostró en el toreo corto y poderoso, ya que también supo ver qué pedía la mansita vaca. Una pena no poder verlo más, sobre todo con otra vaca, porque a buen seguro, que este chaval hubiera gustado.

También le tocó esta tarde al salmantino de Alba de Tormes Cristian Ponce, que toreó la cuarta vaca. Quizás anduvo algo ‘pillado’ por eso de gustar e intentar hacer todo con prisas, lo que en algunos momentos le ocasionó falta de acoplamiento, eso sí, la vaca adolecía de bravura. Ponce no estuvo como lo hemos visto en otras tardes.

Los otros tres participantes, el alumno de la Escuela de Arles Fabio Sánchez, Diego de Llano de la Escuela de Arganda del Rey y el coquense Aitor Dario ‘El Gallo’, poco pudieron demostrar por las condiciones de las vacas, que bien se iban al suelo cuando se las forzaba o tiraba de ellas, o bien huían, o, en muchas otras ocasiones, los chavales tampoco anduvieron finos con falta de acomplamiento.

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