Oreja para Tomás Bastos y Julio Méndez ante un complicado encierro de Sánchez Herrero en Ciudad Rodrigo
El mejor novillo recayó en las manos de Félix San Román que estiró de más una obra que quedó sin premio
La Corte de Honor, reina y damas del Carnaval del Toro, hacían el paseíllo este lunes con la mantilla, aparcando el traje corto habitual en los anteriores días de festejos, y acompañadas de cuatro jóvenes promesas, los novilleros Tomás Bastos, Julio Méndez, Félix San Román y Diego Mateos que debutaba con los de castoreño en el tradicional coso de tablas de Miróbriga.
El portugués Tomás Bastos, el más veterano del cartel, lanceó a la verónica, muy en torero, sacando al novillo desde la puerta de la calle Madrid hacia los medios. Un primer novillo colorado del hierro de Sánchez Herrero hondo y con cuajo, fuerte como todo el encierro, que apretó en el caballo.
El torero, apoderado por Cristina Sánchez, no quiso pasar desapercibido por Miróbriga y quitó por unas tafalleras muy personales pese al desarme final. Brindó a la afición casi en los medios vestidos de blanco y azabache una obra que fue mejorando. El novillo de S.Herrero fue un hueso duro de roer, sabía lo que se dejaba detrás, pronto, repetidor y reponedor por el derecho que no permitía fallos. Por el izquierdo ni hablamos. Le costó coger el mando a Bastos que tiró de técnica y le echó valor. Un esfuerzo que fue recompensado con una oreja pese a que tardó en darle muerte y le sonó un aviso. Oreja.
El segundo novillo fue similar al primero, fuerte, todos más pesones y más hechos que los del festival del sábado de Talavante. Tuvo un susto el extremeño Julio Méndez en el recibo con el capote, arrollado por el bravo quedó a su merced. El percance no pasó a mayores y tras el puyazo, bien colocado, se pasó directamente a las banderillas. El brindis de nuevo para el público. Genuflexo por abajo empezó Méndez a construir frente a este de Sánchez Herrero, más obediente pero aburrido. Se desengañó pronto y empezaron los parones. Ya todo era de uno en uno y tragando mucho. Se mantuvo firme el novillero pese a su juventud, insistiendo demasiado donde ya no había nada que hacer ante un astado que generó peligro. Efectiva estocada al segundo intento y oreja.
Félix San Román era uno de los más mentados del cartel, también se presentaba en Ciudad Rodrigo como el resto de sus compañeros. Hijo del propietario de la ganadería de Monte la Ermita, presente en el Carnaval del Toro, se fue de vacío ante un novillo con una lidia desordenada y al que tampoco se dejó bien al caballo. Cuando cogió la pañosa San Román apostó por el pitón derecho, el de mejor condición del animal, un buen novillo, el más destacado del encierro. Sucesivos cambios de mano en una faena que también se estiró de más y que se cerró en honor a Manolete. Tuvo que usar el descabello ante un novillo que se puso complicado y escuchó un aviso. Silencio.
El debutante Diego Mateos tuvo que enfrentarse a varias circunstancias. El público se había quedado frío tras San Román y el tiempo tampoco ayudó a calentar la temperatura ante un animal que embestía rebrincado y que pedía otras distancias y un toque más suave que se consiguió hacia el final; más toreable por el pitón derecho. Con el capote se fue a portagayola , siendo desarmado. Él mismo se hizo un quite que lo salvó de un percance mayor. Un aviso y silencio.
Un gallo que le lanzaron unos aficionados a Diego Mateos puso la nota final a este festejo.
Ficha del festejo:
- Tomás Bastos: oreja.
- Julio Méndez: oreja.
- Félix San Román: silencio.
- Diego Mateos: silencio.
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