Un estudio detecta carencias en las webs de los institutos de investigación de Castilla y León

 Un estudio detecta carencias en las webs de los institutos de investigación de Castilla y León
Un estudio detecta carencias en las webs de los institutos de investigación de Castilla y León
Las páginas webs de los institutos de investigación asociados a las universidades públicas de Castilla y León presentan carencias en cuanto a la actualización de diseño, herramientas y contenidos, de acuerdo con los datos de una investigación desarrollada por el Instituto de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (eCyT) de la Universidad de Salamanca. Aunque existen muchas diferencias entre unos centros y otros, en la mayoría de los casos se presta poca atención a esta vía de difusión de la información, que a veces ni siquiera se utiliza para comunicar la producción científica.
 
“La idea era conocer cómo los institutos de investigación transmiten contenidos científicos a través de sus páginas web”, explica a DiCYT Fernando Sánchez Pita, autor de un estudio cuyos resultados han quedado plasmados en la tesis doctoral ‘Los sitios web de los Institutos de Investigación de Castilla y León como herramientas dirigidas a la difusión del conocimiento’, dirigida por las profesoras Marina Gordaliza Escobar y Begoña Gutiérrez San Miguel. “Las páginas web son herramientas para difundir conocimiento y para captar relaciones”, comenta el autor, que analizó el caso de los institutos de investigación asociados a las cuatro universidades públicas de la región, las de Valladolid, Salamanca, Burgos y León. Aunque en total suman 32 entidades de investigación, 10 de ellas ni siquiera tenían presencia on line, así que el análisis se redujo a 22 sitios web.
 
Tras haber cursado las carreras de Documentación y Comunicación y haberse especializado con el Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología y el Máster en Sistemas de Información Digital, Fernando Sánchez Pita, tenía una formación multidisciplinar para afrontar el análisis con una metodología variada. Por ejemplo, en el estudio se empleó un software conocido como crawler o araña web que recorre las páginas y extrae datos cuantitativos que sirven para entender su estructura. “El crawler opera como una araña en su red, recorre todos los caminos que existen en su tela y así obtiene muchísimos dato y una representación gráfica”, señala el autor.
 
Además, basándose en la bibliografía previa, el estudio incluyó un listado de los elementos que debería contener un moderno sitio web de un instituto de investigación tanto de los aspectos formales como de contenidos. El resultado fue que la gran mayoría muestran carencias importantes. Por ejemplo, en muchos casos “no se da cuenta de la producción científica a pesar de que la principal razón de ser de estos institutos es la investigación”.
 
Ausencia de contenidos divulgativos
 
Por otra parte, sólo cuatro de los 22 sitios analizados incluyen contenidos divulgativos, lo cual denota que en la mayor parte de los casos no se plantea la web oficial del instituto como un escaparate hacia la sociedad, sino que el objetivo es dirigirse al público especializado, al científico interesado en una convocatoria o en un seminario. “En general, se puede considerar que las páginas se plantean como herramientas dirigidas a la difusión del conocimiento y que así funcionan, pero con mucho margen de mejora”, apunta el autor de la tesis doctoral, que defendió con éxito hace pocos días.
 
A pesar de que la investigación es por definición una actualización de los conocimientos, las páginas de los institutos actualizan poco sus contenidos. Del mismo modo, desde el punto de vista técnico y del diseño tampoco incluyen las últimas tendencias y herramientas. En la mayoría de los casos no existen versiones adaptadas a dispositivos móviles, smartphones o tablets, o un diseño ‘responsive’ que se adapte al tamaño de las pantallas. Tampoco existe conectividad con redes sociales ni generalistas ni especializadas, sindicación de contenidos, contenidos audiovisuales ni un diseño acorde con lo que los usuarios esperan en los últimos tiempos. En definitiva, muchas webs podrían calificarse como “1.0”, al ir poco más allá de un mero tablón de anuncios. Por el contrario, las más avanzadas, aunque son minoría, incluyen todos estos elementos y abundante información.
 
Cogiendo el aspecto más positivo del trabajo, “el sentido de la investigación es ver hasta dónde se puede mejorar con ánimo de crecimiento”, indica Fernando Sánchez Pita. Además, el análisis concluyó a finales de 2013 y en muy pocos meses varias de las páginas estudiadas ya han introducido mejoras.

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