“No te voy a engañar, yo vine por la fiesta pero me quedé por otros motivos”: 800 años de Universidad en Salamanca

Con motivo del octavo centenario de la Universidad los estudiantes hablan de su experiencia y lo que significa la Universidad de Salamanca en la actualidad, en una nueva sección dominical realizada por dos alumnos de Sociología, Iker Uriarte y Miguel Núñez, que finalizan sus estudios

 Fachada universidad
Fachada universidad

IKER URIARTE / MIGUEL NÚÑEZ

Es difícil imaginarse 800 años. Ocurren un sinfín de acontecimientos que la memoria apenas puede retener. La fundación de una Universidad al oeste de la península en el año 1218 ha ido engrosando su legado en los muros de esta ciudad para convertirse en uno de los símbolos de Salamanca. Desde aquellos estudiantes que salían por la puerta grande de la Catedral a hombros hasta las grandes figuras que han caminado por estas calles de camino a la Universidad como Francisco de Vitoria o Unamuno, Salamanca se ha transformado hoy, 800 años después, en estudiantes caminando por las calles mientras miran el móvil y fiestas universitarias a gran escala. ¿Es cierto esto? ¿Ha cambiado el alumnado? ¿Qué significa la Universidad para los alumnos?

La Universidad, ¿exigente y prestigiosa?

Con ocasión del centenario de la Universidad los jóvenes estudiantes dan su opinión sobre su experiencia dentro de la propia institución y sobre las expectativas de futuro que se les dibujan tras su futura salida de esta. Hace una mañana soleada en Anaya en pleno febrero. Se ven los vítores grabados por antiguos alumnos, cada uno con su historia particular, en los muros. Una chica fuma tranquilamente, con la mochila a sus pies, en un banco de Anaya. La chica cuenta su experiencia. C. (no quiere dar su nombre) lleva siete años en Filología Hispánica y tiene 27 años. Anteriormente había iniciado, dentro de la propia Universidad, otra carrera: Historia.

“Aún me acuerdo de la primera clase, en ella el profesor nos dijo una frase que se usaba durante la dictadura de Primo de Rivera (que uno de los profesores modificó “poéticamente”): “la letra con amor entra”, pero no, era la “letra con sangre entra” (que era la frase original). Esto es lo que sería la USAL y a mi, la verdad, es que me han sangrado los ojos", cuenta sobre su primera experiencia dentro de la Universidad y el prestigio de esta. 

Asimismo, lamenta estas dificultades pero lo ve como un mal menor, ya que a continuación comenta que “al menos, de este modo, quizás sirva para algo”, aludiendo a sus expectativas de futuro

Por otro lado, parece tener una buena visión de la USAL a pesar de todas estas dificultades. “Creo que es muy buena porque es exigente. Entiendo la exigencia pero ha costado”. Por último afirma que, además, en el caso concreto de Filología Hispánica “esta es una de las mejores”.

La mañana transcurría sosegada, la cálida brisa de la mañana y el sol animaban la conversación con C. y habla sobre sus expectativas de futuro fuera de la Universidad.

En un principio hace alusión a las experiencias de gente que ha pasado por Filología y afirma que no cree tener a priori “problemas” debido a la exigencia anteriormente comentada. "Si es verdad lo que cuenta la gente para las oposiciones no tendría muchos problemas, al menos por las asignaturas”, afirma. 

En este punto comenta como lo que en la Universidad se da durante todo el curso en otras carreras se da solo como como especialidades en los últimos cursos y que eso constituía, junto con la exigencia, parte de la ventaja. Pero por otro lado no es tan optimista sobre el futuro al no tener "enchufes". “En realidad ahora no sé si tendré suerte y encontraré trabajo de lo mío o en realidad no”.

En otra zona de la ciudad, el campus Miguel de Unamuno, una estudiante de Derecho llegada desde Palma de Mallorca también da su opinión. “Vine a Salamanca a estudiar Derecho porque en la Palma es imposible. La calidad es pésima. Hasta en las ofertas de empleo aparece que se abstengan los graduados en la Palma, a pesar de tener la misma titulación en teoría. Me planteé ciudades como Madrid o Barcelona en un principio, pero no me gustan las ciudades grandes. Tenía una amiga de Palma que ya estaba estudiando aquí y me hablaba muy bien de Salamanca. Hay mucha gente de las islas y la verdad es que hasta ahora no me puedo quejar. Me gusta mucho la ciudad. Está llena de monumentos por los que pasas de camino a clase y eso es un lujo.”

Una Universidad internacional

No sólo es la Universidad de Salamanca un referente en docencia nacional, sino que atrae a miles de estudiantes tanto comunitarios como extracomunitarios todos los años. A lo largo de 800 años, muchos estudiantes extranjeros han venido a Salamanca atraídos por las singularidades que la ciudad ofrece. Algunos de ellos volvieron a sus lugares de origen y transformaron la historia de sus países y la del mundo. Pero hoy en día, la oferta académica es muy amplia y ya no ocurre como en la Europa del siglo XIV, donde la escasez de universidades obligaba a los estudiantes a trasladarse a otros puntos. ¿Sigue teniendo la Universidad de Salamanca algo que ofrecer distinto a las demás?

Un chico que toma plácidamente un café en una de las terrazas de las cafeterías que pueblan el campus accede a responder a unas preguntas. Él es de Estados Unidos y, en su idioma natal comenta su pasado y presente. Había estudiando Comunicación para ser educador en Estados Unidos y ha elegido la USAL para cursar un máster en Management. 

"Es el primer año que se imparte el programa por eso le faltan aún algunos detalles”, dice sobre su experiencia y hace referencia a lo poco poblado que se encuentra el curso. "Ahora es muy pequeño, solo somos ocho”, pero acto seguido hace alusión a las promesas dentro de la USAL con cierto entusiasmo: “pero prometen crecer para el año siguiente”.

Otro de los aspectos que destaca del programa –aun siendo pocos- “es que hay muchas nacionalidades diferentes. Hablamos en inglés -el programa se imparte en inglés- pero los demás están interesados en el español”, comenta, haciendo referencia a que otro de los intereses de venir aquí, y aun impartiendo el máster en inglés, es poder aprender español para poder utilizarlo en los negocios.

"Tratan de reunir gente diferente y eso es importante. Hay chinos, estadounidenses y latinoamericanos y eso es una ventaja para futuras relaciones, además de la oportunidad de enriquecerse con otras experiencias”. Posteriormente cuando se le pregunta directamente sobre la imagen que tiene la Universidad responde “que tiene buena imagen”.

La mañana continuaba y a la par que apuraba su café, responde a la última cuestión: ¿cuáles son tus expectativas después de la Universidad? Y ¿en que te ves trabajando?

"Algunos de los recursos que brinda su programa son muy competitivos”, por lo que sus expectativas de futuro son buenas. Además, es optimista acerca de lo que la experiencia de estudiar en España y conocer otras culturas puede revertir en su futuro, por lo que sus expectativas de futuro se enriquecen de este asunto también. Por último nos comenta que “seguirá tratando de trabajar en las relaciones americanas”, haciendo alusión a todo el continente: relaciones con Canadá, Latinoamérica y Centroamérica.

¿Es solo fiesta la Universidad?

“No te voy a engañar, yo vine por la fiesta”, dice riendo un estudiante en la puerta de la Facultad de Educación. “Aunque la verdad es que, como se suele decir, me quedé por otros motivos. El ambiente es estupendo y hay gente muy involucrada en hacer actividades fuera de la universidad que no son necesariamente fiesta. La fiesta al final aburre. Estoy acabando la carrera y me estoy planteando seguir haciendo un máster aquí”.

El estudiante conoció a su actual pareja en las aulas, con la que lleva ya unos años. Ambos tienen planes de futuro. “Lo pienso y no solo soy más persona sino que mi vida ha cambiado completamente desde que estoy en la universidad”. La vida fuera de las aulas no solo forma a los alumnos, sino que deja una huella imborrable en estos para el resto de sus vidas. 

El estudiante considera que no va a tener mejores años en su vida. “Da mucha pena acabar, no solo porque se vive genial como estudiante, sino por todo esto que se pierde”. El estudiante se despide y marcha como tantos otros que en un pasado. La vida estudiantil es ocio pero también cultura. Como para otros muchos que se fueron y que vendrán, la Universidad marca sus vidas, como ellos también hicieron y harán de la Universidad un lugar vivo.

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