LA USAL invita a prevenir y denunciar las agresiones sexuales a menores: "La solución no es la alarma ni el silencio, sino la eficacia"

El ocio asociado al alcohol y el silencio de demasiadas familias, escuelas y profesionales, lleva a no pocos adolescentes a informarse en secreto, con frecuencia por la pornografía, y a asumir riesgos asociados a la actividad sexual, entre ellos, a aumentar los abusos y agresiones

Imagen de archivo de una detención por parte de la Policía Nacional. Foto EP
Imagen de archivo de una detención por parte de la Policía Nacional. Foto EP

La Universidad de Salamanca inicia este viernes, 23 de diciembre, una Escuela de las Familias, con escritos con cierta periodicidad, en los que focalizarán diversos problemas y su forma de afrontarlos, empezando por uno de los que más preocupan: los abusos o agresiones sexuales a menores.

Desde la USAL manifiestan que después de muchos años para conseguir “romper el silencio”, "ahora necesitamos menos alarma y más eficacia”.

Entre las dimenciones del problema, los investigadores destacan que los datos de incidencia sobre abusos y agresiones (son los que llega a conocer la Fiscalía) son "preocupantes". En el Informe de la Fiscalía General del Estado (2022) nos presentan datos y comentarios preocupantes. Desde el año 2016 a finales del 2021, los abusos han pasado de 476 a 668 y las agresiones de 795 a 1959.

E insisten en que tienen constancia de que los datos de incidencia están muy lejos de la frecuencia real, porque la mayoría no se denuncian. Asimismo, reconocen que ha mejorado la conciencia social de los ciudadanos, y que los profesionales que trabajan con la infancia, la Policía, los jueces, etc., pero aseguran que "nos queda mucho por hacer".

Los datos de prevalencia (conocidos a través de investigación) son muy altos. En una investigación que el Gobierno de España encargó a la Universidad de Salamanca, se entrevistaron a 300 personas para el estudio piloto y posteriormente a 2.000 más (1994). Los resultados fueron muy similares a los de los países occidentales estudiados: entre 10% y 15% de chicos menores y 20% y 25% de chicas menores. Después se han realizado varios estudios parciales y revisado los internacionales. Todos confirman la gravedad del problema, por lo que "no podemos aceptar estas cifras y cruzarnos de brazos".

"En las últimas décadas sabemos que no dejan de aumentar los abusos y agresiones sufridos y cometidos por adolescentes. Cometen más los chicos, pero también aumentan los cometidos por las chicas. El ocio asociado al alcohol y el silencio de demasiadas familias, escuelas y profesionales, lleva a no pocos adolescentes a informarse en secreto, con frecuencia por la pornografía, y a asumir riesgos asociados a la actividad sexual, entre ellos, a aumentar los abusos y agresiones.

Roto el silencio invitamos a todos los salmantinos y salmantinas, y muy especialmente a las familias y a las escuelas, a tomar conciencia del problema, informarnos mejor y aprender a prevenir, denunciar y ayudar a quienes sufren abusos o agresiones sexuales. La solución no es la alarma ni el silencio, sino la eficacia. Si afrontamos bien este problema, disminuirá su gravedad y las víctimas. “No se sentirán estigmatizadas, ni valdrán menos, valdrán más”. Por favor, no crean a quienes alarman y hacen una profecía negativa generalizada para las personas que han sido abusadas o agredidas. Los problemas no se deben silenciar, ni agrandar", sentencian.

stats