El pastoreo preventivo, una labor necesaria para la limpieza de los montes abandonados: “Si hay un fuego grande los pueblos de Salamanca se salvan de milagro”
Desde la Junta de Castilla y León remarcan que el pastoreo desempeña “un papel fundamental en la prevención de incendios porque rompe la continuidad horizontal del combustible en el estrato inferior e impide que pase del suelo a las copas". Sin embargo esta tarea en la actualidad se lleva a cabo por ganaderos de forma puntual, por cuenta propia y sin remuneración económica
En los últimos años, coincidente con la época del calor, han sido muchos los municipios españoles que han tenido que hacer frente a grandes incendios forestales que han arrasado miles de hectáreas de montes y vegetación. Llamas que han devorado infraestructuras, viviendas, maquinaria, afectó al ganado, y que ni siquiera los servicios de extinción de incendio pudieron frenar con sus miles de recursos. Situaciones que a la par llevan tiempo debatiéndose, con una conclusión evidente: a los incendios hay que ponerles freno antes de que se originen.
Sin ir más lejos, el pasado verano, la provincia de Salamanca vivió uno de los episodios más trágicos en un mismo día, el 15 de agosto, donde parte de la provincia sufrió varios incendios a la vez, El Payo, Cipérez y La Sagrada, que se mantuvieron hasta bien entrada la madrugada en Nivel 2 de peligrosidad. En los tres casos, sobre todo en el de El Payo y Cipérez, los de mayor virulencia, se produjeron importantes daños materiales, con grandes superficies de pasto quemadas, y donde en el caso del incendio de Cipérez se vieron afectadas naves, pajeras e incluso viviendas con vecinos que tuvieron que ser desalojados.
Días antes se declaró otro incendio forestal en La Alberca, a las puertas del pueblo, y en Martín de Yeltes, también en Nivel 2. Y, todos ellos fueron declarados ‘zona afectada gravemente’ por el Gobierno de España y a petición de la Junta de Castilla y León. Ya en 2022, Salamanca vivió una situación similar con los virulentos fuegos que afectaron al Maíllo, Monsagro y Candelario tras su entrada por Las Hurdes.
Unas situaciones que destacan la importancia de la actividad ganadera extensiva, donde el pastoreo desempeña “un papel fundamental en la prevención de incendios”. La Consejería de Medio Ambiente destaca que la actividad ganadera extensiva es “un recurso económico tradicional, una actividad estratégica para la Junta de Castilla y León, determinante en la gestión del territorio, en la sostenibilidad ambiental, la actividad económica local y el desarrollo rural en la comunidad autónoma, clave en la prevención y control de incendios forestales”.
Igualmente, desde la Junta destacan que el pastoreo es una actividad realizada durante siglos en los montes, una acción que ha modelado el paisaje agrosilvopastoral, dando lugar a “paisajes de alto valor ecológico y gran biodiversidad”.
Juan Antonio Sánchez Cuadrado, un pastor de Pereña de la Ribera, que en la actualidad tiene unas 270 ovejas, advierte de que “hay zonas que están abandonadas, con una vegetación descontrolada y si hay un fuego grande los pueblos de Salamanca se salvan de milagro como ya se ha visto este verano”.
Este joven ganadero relata que él tiene las ovejas en parcelas y asegura que no es habitual sacarlas por el pueblo a pastorear, aunque reconoce que “sería importante porque cada vez hay menos gente que se quiere dedicar al pastoreo y porque donde hay ganado el suelo está limpio. Cuando llega la primavera empieza otra vez a brotar todo y se descontrola enseguida si no hay un buen mantenimiento que es el que hacen los animales”.
El pastoreo desempeña un papel fundamental en la prevención de incendios porque rompe la continuidad horizontal del combustible en el estrato inferior y también impide que pase del suelo a las copas
En este aspecto, desde Medio Ambiente señalan que el pastoreo “desempeña un papel fundamental en la prevención de incendios porque rompe la continuidad horizontal del combustible en el estrato inferior y también impide que pase del suelo a las copas. Además, la reducción del combustible que realiza el ganado permite disminuir la intensidad y velocidad del fuego, lo que favorece su control y la recuperación del ecosistema una vez extinguido el fuego”.
Antiguamente, de hecho, había menos incendios porque los montes estaban más limpios gracias a la presencia de las cabras y ovejas en estos lugares. “Una máquina desbrozadora hace el trabajo más rápido, pero el uso de ovejas y cabras es bueno para el mantenimiento. Por ejemplo, las cabras machacan más las zarzas, pero lo suyo es que primero se limpie el monte con las máquinas y luego se meta ya el ganado para que lo aproveche y lo mantenga limpio", subraya Juan Antonio.
Lo bueno sería que cuando un terreno se quema, después dejen entrar al ganado, vacas u ovejas, para que machaquen más el terreno
Preguntado por la comparación de un pasto/monte donde hay un rebaño y donde no, dice el pastor que “donde hay ganado se diferencia enseguida porque el suelo está limpio. En cambio, en aquellas zonas que están sin ganado está todo abandonado de mala manera. Aquí en Pereña hay una planta que son las barceas que arden mucho y pueden provocar un descontrol del fuego enseguida. Es más, ahora hace poco un vecino del pueblo que estaba quemando prendió donde hay unas barceas y se quemaron enseguida y eso que es invierno, pero es que eso arde mucho y encima prenden enseguida. Por eso lo bueno sería que cuando un terreno se quema, después dejen entrar al ganado, vacas u ovejas, para que machaquen más el terreno”. Una tarea que subraya “es bueno que se haga todos los años”.
En la actualidad, hay muchos municipios de España concienciados ya con la labor del pastoreo preventivo, una actividad realizada principalmente en la Comunidad de Madrid para limpiar la zona de monte y aquellas más arboladas con la intención de reducir los fuegos con la subida de las temperaturas. En Salamanca hubo un tiempo donde la cabría del Ayuntamiento de Aldeadávila de la Ribera ejercía esta labor de prevención en la zona de Las Arribes; una actividad que también se ha llevado a cabo en otros puntos como la comarca de Ciudad Rodrigo. Y aunque han sido varios los pueblos que han querido sacar adelante este proyecto, por unas u otras circunstancias no se ha hecho efectivo y solo se lleva a cabo de forma puntual, por cuenta propia y sin remuneración económica en algunos puntos de la provincia con presencia de ovino y/o caprino.
Desde 1995, la Junta de Castilla y León desarrolla una línea de ayudas para la realización de actuaciones silvopastorales dentro del Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León, actualmente gestionadas por la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, cuyo objetivo es la “reducción del peligro de incendio a través del desbroce y el aprovechamiento posterior del rebote por el ganado. Un cambio en la estructura de la vegetación, haciéndola menos peligrosa frente a los incendios”. Un plan que consiste principalmente en desbroces e instalación de infraestructuras ganaderas.
Los datos de Medio Ambiente arrojan que en el periodo comprendido entre 2007-2013, los municipios que acogieron estas actuaciones vieron una “notable disminución del número de incendios, especialmente en Burgos, León y Zamora” y que “a nivel regional el número de incendios se redujo un 46% en los municipios con ayudas, mientras que en aquellos sin actuaciones los incendios han aumentado un 27%”.
A finales de 2025, la Junta de Castilla y León desde el área de Agricultura convocó ayudas destinadas para las ‘inversiones no productivas en explotaciones agrarias vinculadas a la mitigación-adaptación al cambio climático, uso eficiente de los recursos naturales y biodiversidad’ para “apoyar a las explotaciones ganaderas extensivas mediante inversiones no productivas que mejoren el aprovechamiento de los recursos naturales y prevención de adversidades climáticas; y para potenciar las inversiones relacionadas con la biodiversidad en explotaciones ganaderas extensivas y las mejoras en pastizales". De cara a este 2026 habrá una nueva convocatoria de estas ayudas, aunque todavía se desconoce la fecha.
En Castilla y León existen más de 3.500 de Montes de Utilidad Pública que ocupan una superficie 1,8 millones de hectáreas, de un total de 5 millones de hectáreas forestales. Para evitar que árboles y matorrales penalicen al ganadero y que este no reciba subvención por ello, “en 2023 la PAC revisó este coeficiente y en estos momentos la Junta de Castilla y León está trabajando para solventar esta situación que conlleva desaprovechar una de las principales bazas para la prevención, el control y la extinción del fuego”.
El pastoreo preventivo si se extendiera y, por tanto, se hiciera efectivo en más municipios podría ser una motivación y una oportunidad para que los jóvenes optaran por construir una vida en el medio rural, desempeñando estos oficios, a menudo olvidados, pero elementales para el cuidado de la naturaleza y para la prevención de grandes incendios forestales. “Lo suyo es que pagaran más y nos ayudaran sobre todo a los jóvenes, porque aquí en el pueblo como en todos los lados hay gente que te arrienda los terrenos o te los cede directamente para que los aproveche el ganado, pero también hay otros que prefieren que los terrenos estén perdidos y ahí vienen los problemas cuando hay un fuego porque el pasto es un combustible. Sin ayudas es difícil que alguien joven se venga al pueblo a retomar un oficio como este”, concluye Juan Antonio.
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