La escultura a las víctimas salmantinas del nazismo abandona el figurativismo para "no correr el peligro de caer en lo morboso"
Ignacio Villar ha cambiado completamente el diseño de la obra ideada por sus antecesores en el proyecto: Jerónimo Calvo Rodero y Manuel Calvo Rodero
Ignacio Villar ha dado a conocer el diseño que presentará la escultura homenaje a los salmantinos deportados a campos de concentración nazis que se inaugurará en mayo en el paseo fluvial. "Quiere se un homenaje y un recuerdo no exento de dolor a todas las víctimas y tratos crueles que han constituido el negro color de la historia", ha mantenido.
El artista ha asumido el proyecto que en un principio iban a realizar Jerónimo Calvo Rodero y Manuel Calvo Rodero. A diferencia de sus antecesores, que iban a representar la 'escalera de la muerte' del campo de Mauthausen, Villar ha apostado por una escultura no figurativa para "no correr el peligro de caer en lo morboso, en lo truculento, añadiendo el peligro de las interpretaciones sesgadas".
La escultura de Ignacio Villar es un conjunto vertical y en sentido ascensional rematada en una estrella dorada con numerosas puntas, "tantas como la diversidad de las víctimas". También consta de una serie de bloques que conforman una masa antitética con respecto al cuerpo vertical. Uno de ellos, el mayor y más asentado, presenta planos horizontales haciendo referencia al campo de Mathausen y a sus ciento ochenta y seis escalones. Aquellos que los prisioneros debían subir cargando pesados sillares de granito.
El material elegido para efectuar la obra es el acero Corten, un material con unas características particulares que protege de la corrosión atmosférica y, por ello, "puede encarnar perfectamente la resistencia humana por sobrevivir y su ánimo ante la crueldad física o mental, así como la superación de la humanidad ante los avatares de la historia". Su selección responde igualmente a su color, "cercano al de la tierra que acoge a todas las víctimas".
También te puede interesar
Lo último