​Una Ley del Juego “agridulce” que no contenta

La Asociación Salmantina de Jugadores de Azar Rehabilitados valora de manera positiva que se dé respuesta a la creciente presión social pero creen que la regulación es “muy tibia”

 CASAS DE APUESTAS (20 02 2020)14
CASAS DE APUESTAS (20 02 2020)14

“El nuevo Decreto-Ley del Ministerio de Consumo sobre la regulación de juego es un poco agridulce”. Así de claro y conciso se expresa sobre la Ley del Juego la psicóloga y directora técnica de Asaljar (Asociación Salmantina de Jugadores de Azar Rehabilitados), Luisa Ventola, en una entrevista para SALAMANCA24HORAS.

Todavía quedan unos meses para que el Decreto-Ley se apruebe -se habla de septiembre- y entre en vigor, pero tras la presentación que hizo el ministro de Consumo, Alberto Garzón, y el anteproyecto ya esbozado se puede comenzar a opinar. Y desde Asaljar creen que “hay partes que están bien”, porque se comienza a dar respuesta a la creciente sensibilidad y presión social, pero esa respuesta es “muy tibia”.

En el lado positivo de la balanza estaría la restricción de publicidad, que sólo se podría emitir de 1 a 5 horas de la madrugada. Pero en el lado negativo se coloca el que se permita la publicidad desde las 20 horas en radios y televisiones durante los acontecimientos deportivos, porque “ahí es cuando mayor incisión se hace sobre las personas que juegan”.

También se mantiene cierta confusión sobre que “el juego es lúdico y no genera tanto daño”, algo que Asaljar rechaza de manera frontal. Luisa Ventosa reitera que su asociación reclama que “en los papeles no sólo figure una adicción”, sino que los estamentos políticos y gubernamentales “se den cuenta realmente de que es un problema que va muy allá”, algo de lo que la sociedad parece que sí es consciente.

Positivo que los mensajes no los realicen famosos y no inciten al juego de manera agresiva, “pero veremos en la práctica”

Luisa Ventosa coincide, igualmente, en que es muy positivo que los mensajes publicitarios ni los realicen personas famosas, para que no se vinculen las apuestas a modelos de éxito, y que los anuncios no sean “agresivos e inciten al juego”, aunque insiste en que una cosa es la regulación y otra la práctica, donde ya se verá porque “está por desarrollar”.

La psicóloga de Asaljar cree que ya es hora de que se prohíban los mensajes positivos sobre las apuestas en la publicidad, tal y como se hace desde hace años con el alcohol y el tabaco, y se muestra sorprendida porque esto no haya ocurrido antes. Ahora incluso puede que sea tarde, porque “hablamos de que el control se ha perdido y por eso existen las adicciones”.

Los últimos mensajes que mandan las casas de apuestas es que “jugar responsablemente es bueno”, refleja Luisa Ventosa, algo que también se debería de prohibir. Deberían “utilizarse los mismos recursos que se utilizan para el resto de adicciones” -refiriéndose a las drogas, al alcohol o al tabaco”, si bien parece que esto no se hará en la Ley.

“Por eso digo que es un mensaje agridulce, porque ha intentado contentar a todas las partes y no se puede contentar a todos”, afirma.

El sector del juego tiene mucho poder y dinero, pero la cuestión más importante es la regulación de los menores”

La directora técnica de Asaljar opina que si la ley no es más estrica es porque “el sector del juego, que tiene mucho poder y mucho dinero, se defiende”. Pero, pese a ese poder y dinero, Luisa centra su atención en el problema “más importante”: los menores. Y es que el acceso de estos a las apuestas “sigue siendo posible a pesar de la regulación que pueda haber”.

Según los últimos datos, en España hay cerca de 400.000 adictos al juego. “Pero no hay un número de menores porque tienen prohibido entrar”, se supone, aunque en la práctica sí que logran apostar en estos establecimientos con la vista gorda y el permiso de muchos de ellos -hay que entregar el DNI para poder apostar en los mismos-.

Si el problema de los menores es una cuestión “importantísima” es porque hay miles de casas de apuestas muy próximas a centros escolares. “Y se siguen abriendo”, insiste Luisa refiriéndose al salón de juegos de Los Cipreses, que aunque ahora está paralizado, podría legalizar su situación. “Nadie se hace responsable, y nosotros queremos concienciar sobre algo tan importante a la Administración Pública, porque la sociedad ya está concienciada”, asegura Luisa.

Además, la psicóloga de Asaljar comenta una frase de gran significado: “El juego no ha disminuido, ha ampliado sus formas y maneras”. Porque, como bien recuerda, antes las apuestas se debían de hacer de manera presencial, pero ahora, gracias a las casas de apuestas online y a los dipositivos móviles, “puedes jugar las 24 horas y los 365 días del año”.

Se confunde las apuestas “de manera consciente” con “la diversión y el ganar dinero”

Pero esa facilidad para apostar no es todo. Como bien apunta Luisa, las casas de apuestas “confunden de manera consciente a los chicos el apostar con el deporte, la diversión y el ganar dinero”. Esa perversión, que antaño se dio con el alcohol, se debería frenar lo más rápido posible, a su opinión.

Desde Asaljar, por ejemplo, esperaban más de la Ley del Juego. Una restricción de las casas de apuestas -algunas abren a las 10 horas de la mañana- sería una medida útil para que los chicos no pudieran acceder a las mimas. “En ese sentido, se ha quedado corta, pero la presión social va a seguir ahí”, afirma esta psicóloga, quien también coincide en que este ha sido un “primer acercamiento” al problema y que “habrá más”.

O al menos, desde Asaljar, esperan más. La principal cuestión, reitera, es evitar que la gente joven apueste, porque son el principal foco de atención de las casas de apuestas. “Son clientes potenciales a medio y largo plazo, por eso es tan importante saber dónde se sitúan estos establecimientos”, explica, indicando además que se trata de hacer una “transición” de los videojuegos a los juegos de azar cada vez de manera más clara.

Esa gente joven es “más fácil de enganchar”, por eso la legislación también debería prohibir abrir casas de apuestas o salones de juego cerca de colegios e institutos. Y, además, “cuanto más pobre es el barrio, más fácil es enganchar”, indica Luisa, porque se manda a todas esas personas de “pocos recursos” un mensaje de que “con poco dinero, va a tener solucionado sus gastos y, encima, se van a divertir”. “Y en esas condiciones, a ver quién es capaz de resistir ese mensaje”, lamenta.

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