Se cumple un año de la declaración del primer caso de coronavirus en Salamanca: casi 30.000 positivos y más de 1.600 muertes en apenas 366 días

Una joven estudiante de Pedagogía que había estado de vacaciones en Italia volvía contagiada. Lo sucedido en este año

Una mascarilla colgada de un manillar de una puerta
Una mascarilla colgada de un manillar de una puerta

El pasado 2 de marzo parecía un lunes más en Salamanca. Sí que la amenaza del coronavirus se ceñía sobre la provincia charra, puesto que el goteo de casos en Castilla y León y en España era cada vez más constante, pero todo lo relacionado con la epidemia -que todavía no era pandemia- continuaba sonando un poco a cuento chino. Las imágenes que llegaban ya no de China, valga la redundancia, sino de Italia parecían inverosímiles: los carnavales de Venecia se habían suspendido por completo y los hospitales del país transalpino comenzaban a colapsarse.

Parecía un lunes más. Pero no lo era. Y es poco después de las 10:30 horas, la Junta de Castilla y León, a través de su Consejería de Sanidad, informaba del primer caso confirmado de coronavirus, o COVID-19, en la provincia charra. En concreto, se trataba de una estudiante de 19 años que había estado en Italia por un viaje de ocio y que, pese a tener síntomas, se encontraba en buen estado de salud y, de hecho, iba a permanecer en aislamiento domiciliario.

Aquel 2 de marzo estábamos viviendo, sin que lo supiéramos muy bien, los últimos días de una normalidad que ahora parece lejana de alcanzar. Esos viajes de ocio como en los que se contagió la primera infectada salmantina de COVID-19 son imposibles de realizar; los casos se cuentan diariamente por decenas y, de hecho, ya han sido declarados 29.831 positivos desde hace 366 días; y, por desgracia, también los fallecidos se contabilizan en grandes números, puesto que han muerto 808 personas en el Hospital y 1.614 en total en la provincia salmantina.

Salamanca se preparaba para lo que se le venía encima… pero con tranquilidad

Continuando en el recuerdo de aquel 2 de marzo, Salamanca comenzaba a prepararse ante lo que se venía encima, si bien nadie en la provincia era consciente de la magnitud que iba a alcanzar el virus.

Por ejemplo, Carlos García Carbayo, alcalde de la ciudad, aseguraba que ninguna autoridad sanitaria se había puesto en contacto con él ni con el Ayuntamiento, pero ya anunciaba la toma de medidas preventivas, como “elementos de protección” para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado así como desinfectante que iba a estar a disposición del público. Eso sí, no se anunciaba la suspensión de ningún acto municipal previsto para los próximos días… porque nadie en Castilla y León ni en España lo recomendaba.

De hecho, cabe destacar que aquella semana del 2 de marzo, la primera del mes, hubo varios eventos en Salamanca que ahora mismo parecen imposibles de realizarse: el primero, la manifestación del 8M, que este año ya se ha confirmado que no se celebrará; el segundo, una Copa de la Reina que tuvo lugar en el Multiusos y que reunió a más de 6.000 personas… y que este 2021 se disputará en Valencia pero sin público.

Por su parte, la Universidad de Salamanca, que se veía directamente afectada por el anuncio de este caso, anunciaba que los contactos estrechos de la alumna que había dado positivo -estudiante de Pedagogía-, ya fueran profesores o estudiantes, iban a estar bajo seguimiento durante los siguientes 14 días. Unas medidas sanitarias que eran las recomendadas por aquel entonces y que quedan lejos de las que se aplican ahora: 10 días de cuarentena obligatoria, se sea positivo o no, y dos pruebas PCR o de antígenos.

Mientras, SALAMANCA24HORAS salía a la calle a preguntar a los salmantinos sobre qué opinión tenían acerca del coronavirus y de su llegada a la provincia charra. No hubo mucha disparidad de opiniones, y es que la gente creía que había “demasiada alarma” o que tenía que haber casos de COVID-19. Sí que alguna joven alertaba de que la situación podía ser más complicada de lo que parecía y que había que estar atentos pero, por lo general, todo el mundo subestimamos un virus que ha cambiado nuestra vida por completo.

Empezaba a dispararse la alarma y comenzaban a salir las primeras secuelas psicológicas de un confinamiento que días después iba a ser generalizado

Sin embargo, ese primer caso sí que poco a poco hacía saltar las alarmas. Unas alarmas que se iban a ir encendiendo con el paso de los días pero que tenían sus primeros vestigios aquel 2 de marzo. Sin ir más lejos, el tren Lusitania que une Lisboa con Salamanca -para después llegar a Madrid- se detenía durante seis horas por un posible caso de COVID-19.

Eran las autoridades portuguesas las que decidían parar el convoy a la altura de Coimbra. En concreto, era una ciudadana china que tenía fiebre, motivo más que suficiente para activar el protocolo de coronavirus. Eso sí, tras el análisis de las pruebas se confirmaba que era un susto y que el tren podía continuar su marcha.

Por su parte, las compañeras de piso de la chica contagiada empezaban a vivir unas secuelas que semanas después se generalizarían a toda la población. SALAMANCA24HORAS lograba hablar con varias de ellas, confirmando que llevaban mal, psicológicamente hablando, el no poder salir de casa.

No sólo eso, sino que ya comenzaban a aparecer los policías de balcón y las acusaciones por contagiarse. “Nos ha llamado ayer una vecina al telefonillo diciéndonos tonterías, ¡Cómo si fuera culpa nuestra! Encima que estamos aquí, recibimos este tipo de cosas”, relataban las jóvenes, hastiadas por la situación.

Estas jóvenes, un total de siete -que ocupaban una planta entera de un edificio en tres domicilios diferentes-, ya relataban que tenían que hacer la compra por internet y que, si necesitaban algo, se lo dejaban en el ascenso. Unas técnicas de supervivencia que apenas 10 días después iban a generalizarse, cuando Pedro Sánchez declaraba el estado de alarma y el confinamiento.

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