El sector de la construcción decrece en 5.000 personas en Salamanca en los últimos veinte años

Manuel Prieto, presidente de la Asociación de Empresarios Salmantinos de la Construcción, Obras Públicas y Auxiliares, ha comentando como se encuentra la situación entre las constructoras charras

Obreros trabajando.
Obreros trabajando.

El sector de la construcción no pasa por sus mejores momentos en España. En la actualidad, tanto asociaciones como instituciones han declarado que se necesitan más de 200.000 albañiles para llevar un ritmo adecuado en el territorio nacional, una gran caída que se ha producido en este sector en los últimos años y por el que se ha alzado la voz.

En Salamanca, tanto la despoblación como la pérdida de habitantes desde hace veinte años también se ha hecho notar en la capital del Tormes y en su provincia. Según ha explicado Manuel Prieto, presidente de la Asociación de Empresarios Salmantinos de la Construcción, Obras Públicas y Auxiliares, lo que “está claro es que hacen falta profesionales y no pocos”.

Ha añadido otro punto clave para entender esta problemática, y es que no solo hacen falta albañiles, sino “en todos los sectores, en personal y especialistas” que giran en torno a la construcción.

Entre estas profesiones se encuentran el personal técnico, como arquitectos e ingenieros; oficios especializados, como albañiles o electricistas, o entre los más demandados en el sector como peones, electricistas, fontaneros y operadores de maquinaria pesada. Todos ellos con un menor número con respecto a las últimas décadas, donde se llegó a vivir la edad dorada de la construcción y que se vino abajo con la famosa crisis del 2008.

Como consecuencia, las diferentes ramificaciones que se producen son muchas, entre ellas las de no poder acometer el número de obras que se desea o que “se tengan que realizar a un ritmo más pausado o al ritmo que nos gustaría realizarlas”.

En cuanto a las grandes obras, también ha indicado que los “subcontratistas tienen menos gente a la que dar trabajo”, lo que hace que muchas de las obras no tengan el funcionamiento que se busca. Si esto ocurre en las grandes… en las pequeñas, en muchas de ellas, se están sentenciando.

Como indica uno de los autónomos con los que ha hablado SALAMANCA24HORAS, las cargas burocráticas que se están produciendo, así como el encarecimiento del material, el intrusismo laboral o no dar de alta a los empleados (en empresas que hacen competencia desleal), está haciendo que muchas pequeñas empresas echen el cierre o que no quieran seguir con la actividad una vez pueden jubilarse.

Hace veinte años era común escuchar un “si no estudias, te irás a la obra a trabajar”, algo que se desea en la actualidad y donde se ha llegado a recomendar que se realicen Formaciones Profesionales o Grados Superiores en este tipo de disciplinas. Ante esto, el propio Prieto ha indicado que “habrá 5.000 personas menos que en 2007”, un problema que “antes no existía debido a que había personal de sobra”.

A todo esto, las posibles soluciones son sencillas y a la vez muy complicadas, y es que a pesar de que las formaciones y los estudios están al alcance de todos, la profesión “es muy poco atractiva para los jóvenes”. Además, se suma que de cada diez estudiantes que realizan grados o FPs, solamente dos continúan trabajando en el sector.

Asimismo, el propio presidente de la asociación que pertenece a CEO-CECEPYME también ha indicado que el salario no es un problema, cuando se trata “de uno de los convenios donde más alto se paga, con jornadas laborales de hasta 37 horas semanales sin divides los números de horas trabajas con las semanas anuales”.

Por otro lado, ante el intrusismo que viven algunas pequeñas empresas en el sector, también ha dejado claro que es un problema que “afecta únicamente al veinte por ciento del total que trabaja, donde la mayoría de las empresas están en situaciones legales”.

Con todo esto sobre la mesa, también ha concluido con la solución que más se está dando en la actualidad, la de contratar extranjeros, llegando a realizarse un convenio entre CEO-CEPYME Salamanca y empresas de Perú para que diferentes habitantes del país puedan venir a trabajar a España.

Además de la gran problemática que está viviendo el sector a nivel de empleados y contratación de los mismos, no habría que olvidar que hace tan solo unos meses daba comienzo la guerra de Irán, donde el combustible subía y, por ende, afectaba directamente al uso de la maquinaria en la construcción.

Con todo sobre la mesa, Manuel Prieto no dudaba en decir que “si calculas un precio y aumentan los costes, la obra no se podría ejecutar de ninguna manera, lo que paralizará muchas de ellas y en casos extremos traerá consigo despidos”.

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