El bar de pueblo en Salamanca, abocado a la desaparición por la despoblación rural: “Un pueblo sin bar se muere”
Justamente, para combatir el abandono en las zonas rurales y la soledad, la Diputación de Salamanca ha puesto en marcha una ayuda destinada a aquellos pueblos que no cuentan con un local de hostelería. Aunque, según manifiestan los alcaldes, hace falta poner solución también a otros problemas como las comunicaciones, para evitar que la gente joven se marche de los pueblos
Salamanca es una provincia de bares por excelencia. Concretamente, según los datos del registro de turismo de Castilla y León, aportados por la Junta, la provincia de Salamanca cuenta con 1.727 bares, siendo la cuarta provincia de Castilla y León con más establecimientos de hostelería, y estando tan solo por delante León, Valladolid y Burgos. No obstante, siguen siendo muchos los municipios charros con pocos habitantes que todavía no tienen un bar por diferentes razones.
Con el fin de combatir la soledad y la despoblación en el mundo rural, donde los bares desde siempre han sido el lugar de encuentro para tomar un café, jugar la partida y el centro de reunión donde desde hace siglos se han cerrado tratos o negocios, la Diputación de Salamanca ha puesto en marcha un nuevo plan destinado a ayudar a aquellos municipios de Salamanca que no dispongan de un bar. Para ello, se destinarán 300.000 euros, con subvenciones de hasta 30.000 euros por municipio, para aquellos que no dispongan de un bar, aunque ese dinero podrá destinarse también a la adaptación de locales municipales para convertirse en establecimientos de hostelería.
Un plan con muy buena acogida por parte de los salmantinos, donde un día después de la presentación de esta propuesta, según pudo saber Salamanca24horas, fueron muchos los alcaldes de diferentes pueblos que se pusieron en contacto con el presidente de la Diputación, Javier Iglesias para conocer más detalles sobre esta interesante propuesta de socialización.
Carmen Herrero, alcaldesa de Cabezabellosa de la Calzada, integrado en la comarca de La Armuña, uno de los municipios de Salamanca que no disponen de un bar, confiesa a Salamanca24horas, que la principal razón de no disponer de un lugar de ocio como es el bar es porque “somos pocas personas en el pueblo, y por eso quizá nadie se ha animado a cogerlo”. También ha explicado que fue a raíz de la pandemia cuando se quedaron sin bar.
Asimismo, la alcaldesa de Cabezabellosa ha admitido que “estamos al tanto de esta ayuda que ha puesto en marcha la Diputación”, y añade que “vamos a solicitarla, lo que pasa es que como todavía no se han publicado las bases, no me he puesto en contacto con el presidente de la Diputación”. También reconoce que “aunque no sé hasta que punto un bar puede ser beneficioso, creo que tenerlo es fundamental porque supone un punto de encuentro y de reunión, e invita a que la gente del pueblo no se tenga que marchar”.
Jesús Pérez Elvira, alcalde de La Atalaya, otro pequeño municipio de Salamanca, de unos 100 habitantes, integrado en la comarca de Ciudad Rodrigo, advierte de que un pueblo no se puede quedar sin un bar porque "es la única forma de tener un trato social entre vecinos". Añade también que "un bar en un pueblo es una forma que tenemos para luchar contra la despoblación y hacer que la gente se quede, mantener a la gente joven".
Además, aprovechando la ocasión, confiesa que a parte de la apuesta firme por los bares, también se debería de apostar por las comunicaciones: "Otro problema de la despoblación en los pueblos es el internet, en La Atalaya la tenemos por radio, es un internet muy básico, que va muy lento, sin fibra por supuesto". Un problema que azota también sin descanso en otros puntos de la provincia como en Águeda, donde la constante falta de cobertura ha empujado a varios de sus vecinos a marcharse del pueblo, tal y como ha informado este medio en varias ocasiones. Si estos problemas se remediarán, se conseguiría, como afirma el alcalde de La Atalaya, que la gente joven no se fuera de los pueblos, porque se podría incluso teletrabajar.
Otros alcaldes de municipios como Alconada, Gajates o Tardáguila que sí tienen bar, manifiestan que optarán por reformas y mejoras en los locales, que tienen ya entre 15 y 20 años, para buscar el beneficio de los vecinos.
Mar Carabias, alcaldesa de Gajates asegura que “nosotros tenemos el bar desde hace 12 años por lo menos”, y advierte de que “a pesar de que no tengamos ayudas de la Diputación, siempre estamos pensando en mejoras porque el bar de nuestro pueblo tiene mucha afluencia. Es un punto de socialización, y por ello nosotros todas las celebraciones municipales las llevamos al bar para que el beneficio se quede dentro del propio pueblo”. Al mismo tiempo, revela que “si nos permiten las reformas optaremos a esta ayuda, aunque no optamos a la edificación de otro bar, al menos no por ahora”.
En la misma línea se muestra el alcalde de Tardáguila, José Roque que informa de que el bar de su pueblo también lleva abierto unos 20 años, y que por el momento no se plantean abrir otro porque “somos pocos en el pueblo, y con ese nos basta”, aunque señala que “sí nos hemos planteado hacerle una reforma, porque ya tiene muchos años y los bares se deterioran”.
También se muestra partidario y tilda de una “muy buen decisión” las ayudas que ha propuesto la Diputación de Salamanca, indicando que “un bar siempre viene bien porque es un centro de reunión donde la gente queda”, y porque “un pueblo sin un bar se muere, porque la gente tiene que tener algo que hacer y un lugar donde ir a pasar el rato”.
Por otra parte, en Alconada, el edil Julián Flores reconoce que “todavía no sabemos si vamos a apostar por otro bar para el pueblo. De hecho, detalla que “es algo que todavía tenemos que hablar bien”, aunque matiza que “el problema que tenemos es que somos muy poca gente, y los vecinos se van a Ventosa porque allí hay más ambiente”.
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